Las reformas
Leí en El País de 4 de junio 2026 este titular: "El círculo de Empresarios pide un nuevo mandato ciudadano para acometer las reformas que reclama España".
A partir de ese simple titular y antes de leer el texto del artículo, interpreté (una imaginación desbordada) que ese círculo de empresarios, que al parecer es un laboratorio de ideas, reclamaba un nuevo 15-M, y que el término "reformas" (antaño un concepto progresista) se refería a un nuevo intento, esta vez serio, de refundar el capitalismo y tumbar de una vez por todas el neoliberalismo, que tanto daño nos ha hecho.
Dicen desde ese círculo de empresarios o laboratorio de ideas que sin estas "reformas que España reclama”, según ellos las conciben, “España corre el riesgo de afrontar el nuevo ciclo histórico con estructuras e incentivos heredados de un tiempo ya agotado”.
Lo que no sé es si con un "tiempo agotado" se refieren a la etapa neoliberal, que parece ciertamente agotada y quemada entre tanto incendio provocado por su catecismo extremista. Pero así es como yo lo interpreto.
Y deduje esto porque dicho titular hace referencia explícita a las "reformas que reclama España", y dado que el daño más fehaciente en España en los últimos tiempos ha sido el hundimiento del Estado del bienestar, las "reformas que reclama España" solo pueden consistir en volver a levantarlo, que era más o menos el objetivo del 15-M.
Mi ilusión pasajera impulsada por mi imaginación calenturienta (en este mayo ha hecho mucho calor) se vino abajo una vez que leí el artículo y barrunté entre líneas que ese círculo de empresarios no reclamaba un nuevo 15-M, sino que su petición corporativa se adaptaba perfectamente a la línea editorial del "sistema", sistema político que también es un sistema corporativo dependiente y obediente a las órdenes de la plutocracia.
Subyace en esta y otras peticiones alarmadas una queja contra la inestabilidad. Pero si lo pensamos bien, en un mundo interconectado como el que vivimos, la inestabilidad en nuestro país y en otros muchos procede directamente del trumpismo, en cuanto que Donald Trump y el trumpismo han supuesto el fin de cualquier seguridad jurídica, el fin del Derecho, y el imperio de la violencia.
Dado ese impulso de barbarie, la inestabilidad general está asegurada. Aunque también es cierto que esa inestabilidad comienza antes de Trump, cuando la revolución neoliberal anunció el fin de la Historia, la paz perpetua del pensamiento único, y enseguida se comprueba que supone justo lo contrario: la inestabilidad constante y la crisis incesante.
El neoliberalismo se ha demostrado como la principal fuente de inestabilidad en nuestro tiempo, primero en el orden social y económico, luego en el orden político, y finalmente en el orden geoestratégico.
Sin embargo no creo que sea esa la inestabilidad de la que se queja este círculo de empresarios, a pesar de ser la fuente primordial y más importante de la inestabilidad contemporánea en nuestro país y en otros.
El neoliberalismo ha acelerado su labor destructiva con la aparición de Trump.
En esa línea editorial que dicta la plutocracia, y entre líneas, el término "reformas" significa de facto seguir aplicando el catecismo neoliberal (ya fracasado), hundiendo un poco más el Estado del bienestar y apretando también un poco más las tuercas a los ciudadanos del común. Quizás por eso en su comunicado este círculo de empresarios o laboratorio de ideas dice también que hay que "adoptar decisiones exigentes y mantenerlas por encima del ciclo político". O sea, que al final dará igual lo que la gente vote y dará igual el ciclo político que las urnas determinen porque al final hay que hacer lo que ellos dicen y entienden por "reformas". Algo así como aquello tan chungo y unilateral del "consenso de Washington".
En este tipo de lenguaje, el concepto "exigente" ("decisiones exigentes" dice el comunicado) suele referirse a lo que se va a exigir de nuevo y como exigencias añadidas a aquellos a los que ya se les exigió el austericidio como solución a la estafa financiera neoliberal de 2008. No piensen en exigir más impuestos a los más ricos.
Quizás por eso leo en otro artículo del mismo periódico que para combatir el calor en las aulas de Madrid, les "enchufan la manguera" a los niños.
Pero como el consejero de cultura de Ayuso es "reformista" de esta última clase de reformas exigentes, leo este otro titular un poco más tarde:
<<El consejero de Cultura de Ayuso se ríe del calor que pasan los niños en el colegio, y considera que el calor “Es fuente de inspiración”>>. Eso es lo que asegura este consejero de cultura trumpiano, aunque es de Murcia.
No sé yo si los niños en medio de un síncope vagal provocado por el calor o de un sofocón estarán muy inspirados. Desde luego al consejero de cultura de Ayuso, ni siquiera el aire acondicionado de los espacios institucionales de clase vip le ha iluminado las ideas.
Yo sin embargo entiendo por "reformas que reclama España" algo muy distinto a lo que entiende ese círculo de empresarios. Por ejemplo esa nueva regulación de expresidentes de gobierno que ha propuesto Enrique Santiago, líder de Izquierda unida https://x.com/i/status/2062161767065645369. Muy interesante esa propuesta. Y eso sí puede llamarse reforma en el sentido primigenio y progresista del término.
Conviene no olvidar que el primer movimiento en una estrategia de engaño y fraude, sucede en el lenguaje. Ahí es donde empiezan a darnos gato por liebre y "recorte" neoliberal por "reforma" progresista.
Existe un especial interés en hacer caer y quitarse de en medio cualquier gobierno considerado progresista para imponer esas reformas que ordena la plutocracia y que obviamente perjudican a los ciudadanos del común. Y esto no es de ahora, sino que llueve sobre mojado.