Espirituales
Los discursos comprometidos y explícitos de León XIV en su visita a España han dejado claro que para el actual Papa la actitud solidaria con los inmigrantes, con las personas sin techo, con los menores no acompañados, con los enfermos, con las personas ancianas a las que expulsan de sus casas, con las víctimas de genocidios y guerras de agresión y expolio, y en general con los más vulnerables, y junto a esto y en íntima coherencia con ello, la defensa de los servicios públicos (que es lo que defendía la maestra jubilada agredida hace pocos días en una manifestación), no son gestos "populistas", sino acciones humanistas que concuerdan con el mensaje evangélico original y con lo mejor de la civilización occidental.
Lo que sí es "populismo" y además extremista, y además de ultraderecha, de inspiración trumpiana en algunos casos o con base en los fascismos europeos, es mantener una actitud agresiva, violenta, e inhumana contra todas esas personas vulnerables a las que se ha privado de toda dignidad mediante una política de odio.
Los que proyectan un futuro distópico basado en la inteligencia artificial y sin humanos (o sea un futuro deshumanizado), deben comenzar por averiguar qué métodos utilizar para eliminar a los que sobran.
Algunos de estos métodos están patentados hace ya mucho tiempo, por ejemplo las guerras. Otros se asocian a una ideología extremista, como es el neoliberalismo, que persigue la desaparición del Estado del bienestar con ese objetivo último de lograr un futuro deshumanizado.
Veremos aparecer métodos nuevos, pero el objetivo será el mismo: eliminar a los humanos que sobran (según el criterio de la "élite" tecnofascista) para quedarse solo con los estrictamente necesarios, que empiezan a ser menos que las máquinas que se necesitan para el enriquecimiento de unos pocos.
Eso es lo que piensan y en lo que meditan los ideólogos tecnofascistas. Quedarse solo con los humanos necesarios (que sobreentienden que son de su propiedad) para que el mundo basado en la inteligencia artificial “progrese”.
¿Cuántos y quiénes son los humanos que hay que descartar y los que han de sobrevivir? Nadie lo sabe.
Una posibilidad es que los humanos destinados a ser descartados por el sistema, o incluso muchos de los destinados a sobrevivir, se autodescarten a si mismos, motu proprio, vía fuga.
Pero la fuga no equivale a desaparición, sino que puede convertirse en un movimiento de resistencia cuyo resultado final sea que quienes desaparezcan al final sean los demiurgos falsos de la inteligencia artificial, al quedarse a solas con sus criaturas mecánicas.
En estas circunstancias caigo en la tentación maquinista y me atrevo a preguntarle a la IA quién es el filósofo contemporáneo más leído en la actualidad, y me contesta esto:
"En la actualidad, el filósofo contemporáneo vivo más leído y citado a nivel mundial es el surcoreano Byung-Chul Han. Su obra, centrada en la crítica a la sociedad del rendimiento, el exceso de información, el "cansancio" y la hiperconexión digital, ha conectado profundamente con las inquietudes del siglo XXI”.
O me contesta esto otro:
"El filósofo contemporáneo más leído y con mayor impacto en el público general a nivel global es el surcoreano Byung-Chul Han. Afincado en Alemania, se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas gracias a sus ensayos breves, directos y sumamente críticos con las dinámicas de la sociedad hipertecnológica y capitalista actual”.
Lo que yo he leído de este filósofo me hace considerarlo un maestro humanista de la resistencia a través de la fuga. La fuga como arte humanista ¿Una paradoja?
¿Será ya ese “arte de la fuga” el único método posible de vencer a los tecnofascismos?