Ceuta: preguntas clave

Muchos dan ya por seguro que en pocos meses la ultraderecha del PPVOX gobernará España, ayudada en su ascenso de forma notable por las cloacas policiales y mediáticas, por los poderes económicos, y por bastantes jueces.

Otra forma de verlo es que vuelve el franquismo con todas sus consecuencias. Y si no el mismo franquismo de entonces, sí un franquismo adaptado a estos tiempos posmodernos caracterizados por el auge de la ultraderecha, el racismo, la xenofobia, y los partidos nazis. O sea, que vuelve en un contexto muy parecido al de entonces.

Y como no hay mal que por bien no venga, nuestros jóvenes tendrán la oportunidad de vivir en directo el franquismo que no les explicaron en el cole. Los que recordamos muchos de los hechos del franquismo de antaño ya sabemos de qué va. Los más jóvenes lo irán descubriendo, para su desgracia.

En definitiva, mediante ese triunfo hipotético de la ultraderecha en las próximas elecciones generales en nuestro país, España se sumaría a la ola de neofascismo que recorre e invade el continente europeo (y también otros continentes) con el objetivo precisamente de cargarse Europa, un objetivo marcado por potencias extranjeras y principalmente por la Rusia de Putin y los Estados Unidos de Donald Trump, que no quieren que Europa sea una potencia de la cual preocuparse, o que se oponga a sus designios geoestratégicos de grandes potencias.

No confiemos en que la posmodernidad de los tiempos que vivimos alivie este retorno del franquismo y del neofascismo. Precisamente esa posmodernidad se ha traducido definitivamente en unos líderes de ultraderecha enloquecidos y fuera de sí, impulsores de una crueldad inesperada pero rápidamente normalizada.

La vida humana cada vez vale menos y el genocidio consentido de Gaza es un ejemplo de ello.

La dignidad de la vida humana se ha hundido incluso en Europa, y los más pobres y vulnerables son tratados a palos y privados de sus derechos básicos.

Rafael Narbona en un twitt sintetiza lo que se nos viene encima. Transcribo aquí su descripción:

«Con el PP y VOX, España volverá a ser grande otra vez. Cuando Feijóo y Abascal gobiernen, se congelarán los salarios y las pensiones, se abandonará a su suerte a los hospitales, los colegios y las residencias de la tercera edad de carácter público, se recortarán los derechos laborales y la libertad de expresión, los jueces y los policías tendrán barra libre para reprimir y amordazar, subirá el gasto militar y seremos el felpudo de EEUU e Israel, pero no os preocupéis: regalarán banderines de España y pulseritas en las esquinas y los colegios realizarán excursiones al Valle de Cuelgamuros o el santuario de Torreciudad. España volverá a ser grande otra vez».

A lo cual cabe añadir que se impondrá manu militari la orden de que el cambio climático nos importe un bledo. Es más urgente gastar el dinero en armas (por orden de Trump) y en guerras de agresión y expolio.

Al hilo de nuestra actualidad más turbulenta y por lo que se refiere a Ceuta, hay sin duda algunas preguntas clave que podemos plantear: Por ejemplo ¿Qué hará Abascal (y su sosias Feijóo) cuando Trump, su patrón y jefe, exija que Ceuta y Melilla pasen a ser propiedad de Marruecos, algo que parece estar a la vuelta de la esquina? ¿Se arrodillarán de nuevo ante el jefe máximo de esta nueva (y muy vieja) horda de bárbaros?

De momento los capos de la ultraderecha global, USA e Israel, dicen que Ceuta y Melilla son ciudades «administradas» por España en territorio Marroquí. Así van preparando el terreno y el próximo escenario. A su vez es muy probable que estas potencias, USA e Israel, hayan tomado parte activa en el reciente ataque híbrido en Ceuta (los servicios de inteligencia de USA e Israel deben saberlo), de manera que estarían participando ya activamente en el traspaso de propiedad de Ceuta y Melilla.

USA tiene intereses importantes en Marruecos y lo considera un aliado fundamental. Además quiere dominar el estrecho de Gibraltar a través de un pelele monarca y dictador, dócil, acostumbrado a maltratar a sus súbditos y al que Trump podrá imponer sus órdenes y sus caprichos sin ningún problema.

El ultraderechista Netanyahu (también muy amigo de Abascal y Feijóo, y en buenas relaciones con Marruecos), con sus colonos agresivos y violentos, se ha unido a esta campaña y llama colonias a esas dos ciudades, Ceuta y Melilla. Es el paso previo a exigir desde ese frente, tan estimado por Abascal y Feijóo, que esas dos ciudades pasen a ser propiedad de Marruecos.

Nuestra ultraderecha nacional, que atesora todas las cualidades de la inopia (ama a Trump y dice estimar a Ceuta), es tan fiable en la geopolítica como lo es en la cuestión del cambio climático, o como lo fue durante la pandemia o la dana valenciana.

Debemos suponer que Trump, en su objetivo de controlar el estrecho de Gibraltar, ha hablado con Mohamed VI, rey de Marruecos, pero no con Abascal o Feijóo, lacayos siempre disponibles.

La otra pregunta clave sobre Ceuta es por qué razón, si se sabe que la negativa de las Comunidades autónomas a recibir a los menores migrantes en sus territorios, vulnera la legalidad vigente, ningún juez ha abierto causa judicial a los responsables de esas Comunidades autónomas.

Una función importante que tiene que cumplir la justicia en relación con la crisis de Ceuta, es descubrir a los "autores intelectuales" de este ataque híbrido. Entre otras cosas porque esos "autores intelectuales" son responsables de más de 140 muertos.

A esa tarea de descubrir a los "autores intelectuales" de este ataque híbrido, están obligados también nuestros servicios de inteligencia, con más exigencia si cabe ya que no cumplieron sus labores de prevención con la eficacia debida.

Y ya que hablamos de la justicia, y si nos guiamos por la lógica, ¿No sería pertinente que la resolución del Tribunal Supremo negando el voto a los nacionalizados por la Ley de nietos, fuera anulada, ya que el ponente había declarado (y era conocido) su deseo de que Feijóo llegase cuanto antes al gobierno de España? ¿Acaso no alimenta ese sesgo la sospecha de falta de independencia y de que el ponente haya querido imponer su deseo electoral al resto de los españoles?