Opinión

De la Fuente 'for president'

¡Cuánto podemos aprender! Ignoro lo que pasará el domingo, pero ganemos o perdamos la Eurocopa, España volverá a casa como la gran triunfadora. Y lo hará por el gran trabajo que han hecho los jugadores, pero, sobre todo, por lo que ha sido capaz de conformar el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, ese por el que casi nadie daba un duro cuando sustituyó a Luis Enrique. Hay selecciones como Francia, Alemania, Inglaterra que, puesto por puesto, tienen mejores jugadores que España.

Pero el seleccionador español ha hecho lo que no han sido capaces ni Deschamps ni Southgate ni Nagelsmann: un equipo en el que todos buscan el mismo objetivo, los líderes lo son para trabajar, los jóvenes, casi niños, se mezclan con jugadores que podrían ser sus padres, donde el ego se queda en el vestuario y todos aceptan el papel que les toca, donde todos suman. Curiosamente, este año se cumplen sesenta de la primera Eurocopa que ganó España, con José Vilallonga de entrenador, nada menos que frente a la Unión Soviética del mítico Lev Yashin con el gol de Marcelino en el minuto 84.

No me da la memoria para recordar cómo era aquel grupo del 64 ni tampoco su entrenador. Pero todas las victorias internacionales de España han venido con seleccionadores -Luis Aragonés, Vicente del Bosque, Luis de la Fuente- que han creado un grupo unido, sólido, solidario, sin fisuras y con un estilo propio de juego. Gente que quiere que el equipo esté por encima de las individualidades y jugadores que están dispuestos a sacrificarse por el éxito colectivo. Da lo mismo que sean del Madrid, del Barcelona o de cualquier otro club. No importa si durante la temporada ha habido roces o enfrentamientos. Importa la selección. Sabemos y podemos hacerlo y cuando lo hacemos, los resultados están ahí.

¿Por qué somos tan cainitas en tantas cosas, por qué nos gusta tan poco trabajar en equipo y por qué preferimos hundir al que triunfa que copiar lo bueno que hacen? ¡Cuánto tenemos que aprender los españoles y cuánto tienen que aprender los políticos de este equipo nacional, al que siguen audiencias millonarias en cualquier lugar de España, tengan los colores políticos que tengan, aplaudan o piten el himno nacional, el himno de todos, y se sientan o no orgullosos de formar parte de esta nación. La selección une, no divide. ¡Que mal lo han tenido que pasar algunos al ver que dos de los mejores jugadores de esta selección y de la Eurocopa, Lamine Yamal y Nico Williams, son hijos de la inmigración! Y, además, negros. Casi la mitad de los jugadores que han jugado esta Eurocopa son hijos de la inmigración.

Casi todos los españoles somos hijos del mestizaje y de la emigración, gracias a Dios, porque nuestros genes están enriquecidos con otras culturas.

Por eso, cuando algunos reclaman muros contra la inmigración, rechazan dar acogida a los menores emigrantes no acompañados, permiten que vivan hacinados en condiciones a veces inhumanas, o piden que sean expulsados inmediatamente, ¿también lo harían con los cientos de Lamine Yamal o Nico Williams que llevan con orgullo el nombre de España y que han venido, ellos o sus padres, a ganarse la vida? Los necesitamos tanto como ellos nos necesitan a nosotros. 

A mi me gustaría tener un presidente del Gobierno como Luis de la Fuente, alguien que antepone el objetivo nacional a su ego, alguien capaz de sumar lo mejor de todos, de defender siempre a todos sus jugadores, de escucharlos, de integrar a todos en un proyecto común, de respetar por igual a los que llama y a los que no convoca, de no excluir a nadie ni poner "cordones futbolísticos". De motivar a todos y cada uno y, sobre todo, de hacer, desde la humildad y la serenidad, un equipo con un proyecto propio. Todo eso que hoy tiene la selección y que este país ha perdido desde hace demasiados años y que algunos se obstinan en sostener.

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