Opinión

Delincuentes arrogantes

En uno de los Episodios Nacionales don Benito Pérez Galdós se dolía del elevado número de trastornos que la política provoca en las conductas de quienes viven de lo público: "No sé qué tiene la política de este siglo que trastorna las cabezas más sólidas, da prestigio a los tontos, arrogancia a los débiles, al modesto audacia y al honrado desvergüenza".

Su siglo fue otro, pero para el caso estas notas bien podrían atenerse al espectáculo que padecemos en el nuestro. Póngale nombres el lector a lo que viene aconteciendo en la política española en los últimos años en relación con las ínfulas que despliegan los líderes de los partidos separatistas catalanes. Poco votados, pero arrogantes; escasos de modestia y audaces para exigir y conseguir aquello que en buena ley debería ser compartido por todos. Celebran hoy con gran algazara un error de fechas cometido por el juez que investigaba si hubo delitos de terrorismo en el llamado "Tsunami Democràtic", error que desemboca en el archivo de la causa, pero están empantanados sin resolver el trámite para elegir al presidente de la Generalidad.

Compás de espera a cuenta de las maniobras que se trae el prófugo Carles Puigdemont para intentar bloquear la situación de manera que el proceso desemboque en una repetición de las elecciones. Puigdemont pactó la amnistía para sus delitos a cambio de apoyar la investidura de Pedro Sánchez y ahora que el Tribunal Supremo ha sentenciado que la malversación no es amnistiable se encuentra varado en Waterloo, sin atreverse a regresar por temor a ser encarcelado. Parece que se siente engañado por Sánchez, cuyo entorno explica que él había cumplido fabricando una ley de amnistía pero no puede responsabilizarse de su aplicación por parte de los jueces. En este caso los del Supremo.

El prófugo considera que es una excusa de mal pagador y por eso maniobra para que ERC no apoye la elección de Salvador Illa y tengan que repetirse las elecciones. Si no lo consigue, dado lo imprevisible de su trayectoria, ante la expectativa de pasar otros siete años en Bélgica, podría acabar como Sansón en el templo de Baal, amargándole los planes de Pedro Sánchez para completar la legislatura.

No sé en calidad de qué encontraría don Benito acomodo para algunos de estos personajes en su prodigioso retablo de los Episodios Nacionales pero tontos con prestigio y arrogantes sin mérito tendría donde escoger.

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