El instituto de la dignidad

Agustín Jiménez Crespo: la dignidad de Noblejas ante el agotamiento de una forma de hacer política

Una vez más, escribo sobre Noblejas y su lucha por la inauguración de su instituto. Lo hago con la responsabilidad de quien cree en el proyecto socialista, pero sobre todo con la alarma de quien no piensa asistir en silencio a lo que percibo como un evidente agotamiento de las formas y un alejamiento de nuestras siglas de la realidad social. Lo hago desde la distancia física —Noblejas ni siquiera es mi pueblo—, pero con la urgencia moral de quien sabe que la falta de sensibilidad de un líder puede ser el prólogo de una deriva electoral irreversible.

El reciente informe de idoneidad de marzo de 2026 sobre el instituto de Noblejas es demoledor: un 84,3% de apoyo social y una viabilidad técnica incuestionable avalada por expertos. Ignorar este clamor no es un error administrativo; es una negligencia consciente que manifiesta el desgaste de un modelo de gestión que ya no escucha. Por ello, me dirijo a ti, compañero Emiliano: gestionar una región no debe parecerse nunca a una obstinación institucional. Noblejas no se merece ser rehén del empecinamiento de un Presidente, especialmente cuando la Educación es una de las señas de identidad irrenunciables de los socialistas. Nuestra apuesta por los servicios públicos es lo que nos define, y este caso no puede ser una excepción.

Debemos recordar que te dimos el voto para que solucionaras los problemas de la gente de Castilla-La Mancha, no para ignorarlos. Un Presidente debe ser leal no solo a las siglas del PSOE, sino sobre todo a la palabra dada. Agustín Jiménez Crespo personifica hoy esa dignidad y ese valor de la palabra que hoy se echa en falta en el Gobierno Regional. Su lucha es contra la ceguera política de un mandatario que parece más preocupado por su perfil mediático nacional que por levantar las aulas que sus vecinos necesitan.

Siempre me he identificado con aquellas personas que luchan por causas justas, y esta lo es. Mientras unos se envuelven en banderas sin contenido, nosotros debemos defender la nuestra: la de la igualdad de oportunidades construyendo centros educativos públicos. Como defensor acérrimo de lo público, Agustín entiende que la formación de nuestros jóvenes es el pilar de una sociedad mejor. No es justo ni igualitario que los chavales sufran traslados innecesarios que afectan a su salud y bienestar, como bien ha denunciado el alcalde.

Pero Noblejas es solo la punta del iceberg. Como militante que sigue a diario la actualidad de nuestra tierra, percibo con honda preocupación un agotamiento del proyecto que nos trajo hasta aquí. Debes reaccionar, Emiliano, antes de que sea demasiado tarde y este proyecto de progreso acabe siendo devorado por las fauces de la alianza entre el PP y VOX. Me genera una desconfianza absoluta el retroceso que supondría esa unión, sabiendo además de la manifiesta incapacidad política de un Paco Núñez que no tiene más proyecto que el entreguismo a la extrema derecha. No podemos permitir que tu inmovilismo sea el que les abra la puerta de la Junta.

Presidente, si hacemos políticas auténticamente socialistas, escuchando a los pueblos y cumpliendo lo prometido, nuestra mayoría absoluta es revalidable. Sin embargo, el personalismo jamás debe ser la guía de un gobierno. No habría mejor broche para esta legislatura que veros a ti y a Agustín Jiménez Crespo inaugurando juntos ese instituto. Ese gesto sería el reencuentro de la política con su propósito original: la defensa de la Educación Pública como el gran ascensor social.

Si la gente nos mira, es porque el proyecto socialista debe ser el ejemplo de esperanza para los humildes. Este instituto sería una prueba de ese servicio justo que merecen los vecinos. Si entendemos la Educación como un proceso motivador, debe hacerse posible que los jóvenes aprendan en su entorno, sin añadirles incertidumbres innecesarias. Como decía Paulo Freire: "La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo".

No podemos permitir que tú les falles, Emiliano.