No es periodismo. Es acoso

Una mayoría de españoles de españolas hemos visto las imágenes de Vito Quiles acosando a Begoña Gómez, esposa del Presidente del Gobierno. Sinceramente, esto ya ha traspasado todos los límites tolerables. Pero no es un caso aislado: lo vemos también en la persecución sistemática contra Rubén Sánchez, portavoz de FACUA. Es indignante ver cómo se intenta hostigar a un periodista de carrera como él, que ejerce la profesión con rigor, calidad y veracidad, frente a personajes como éste, que ni siquiera terminó sus estudios universitarios tras agotar los créditos y convocatorias. 

Se puede ser de derechas. Se puede no estar de acuerdo con las políticas impulsadas por el actual Gobierno de Coalición Progresista. Puede no gustarte el Presidente del Gobierno y no votarle. Todo eso es respetable, pero ahí acaba lo permisible. Lo que no es tolerable es acosar, difamar e insultar al Presidente, a su familia o a profesionales íntegros del Periodismo, de la misma forma que no lo sería contra cualquier ciudadano, vote lo que vote, diga lo que diga y piense lo que piense.

Ser la mujer del Presidente, militar en la oposición o ser un referente en la sociedad civil no da derecho a nadie a entrometerse en la intimidad ajena ni a inventar delitos para hundir reputaciones. Esto está traspasando todos los límites y debe frenarse. No todo puede valer para desgastar a un rival político o para conseguir el poder. Esto está traspasando todos los límites y debe frenarse. De lo contrario, lo lamentaremos. Está en juego la España de la concordia y la propia Constitución que consagra nuestro sistema democrático y de Derecho.

No es periodismo inventarse noticias, difundir bulos y propagar fake news. Ni mucho menos se puede llamar periodista a quien dedica su “trabajo” a perseguir a una persona simplemente por su ideología política o su labor social, careciendo además de la formación académica necesaria. Por eso, urge una Ley de Medios que ampare el Derecho a la Información y la libertad de prensa, ambas cosas recogidas en la Carta de Derechos Humanos aprobada el diez de diciembre de mil novecientos cuarenta y ocho. Cuanto más tardemos, más se deteriorará nuestra democracia. Esto no va de bandos, va de derechos. El derecho a conocer la verdad es fundamental, y sin un periodismo riguroso y de calidad, no avanzaremos como sociedad. Esta semana ha sido Begoña Gómez o Rubén Sánchez hace no mucho tiempo, pero mañana poder ser cualquiera de nosotros. Su objetivo es callarnos y amordazarnos, y eso no lo podemos permitir.

Tenemos un buen proyecto político y una hoja de gestión impecable, pero nuestra tarea ahora es llevar cada avance a cada calle y a cada vecino. Necesitamos usar un lenguaje cercano y estar donde está la gente: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma tendrá que ir a la montaña. Eso se hace estando día tras día a pie de calle. En nuestras manos está acabar con esta campaña ultra de odio. 

Esta es mi forma de expresar mi total apoyo a los acosados, pero las vías más efectivas para acabar con esto deben ser siempre dos: la Justicia y el voto en la urna.