Los puntos sobre las íes

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a poner el foco sobre la economía española con un diagnóstico que no invita precisamente al optimismo y menos a la complacencia. En su último informe, el organismo advierte de que parte del crecimiento reciente descansa sobre factores de carácter coyuntural. Entre ellos, destaca el peso del turismo, el incremento del gasto público y el aumento de la población como motores principales de la actividad, elementos que no garantizan un crecimiento sólido a largo plazo. De hecho, uno de los indicadores que más preocupa es el estancamiento del PIB per cápita, que apenas ha avanzado en las últimas dos décadas, reflejando una mejora muy tímida para la mayoría de la población.

El organismo también pone el acento en la situación de las cuentas públicas. Tras varios años de elevado gasto y en un contexto de ausencia de nuevos Presupuestos Generales, coincide con otras instituciones como la AIReF en la necesidad de acometer un ajuste fiscal importante. Algunas estimaciones sitúan este esfuerzo en torno a los 10.000 millones de euros, especialmente si se tiene en cuenta que parte de los ingresos recientes tienen un carácter transitorio, como los derivados de la no deflactación del IRPF. Además, el informe aborda debilidades estructurales persistentes como la falta de productividad, uno de los lastres que dificultan la convergencia con otras economías europeas. A ello se suma un mercado laboral que, pese a las reformas, continúa mostrando signos de dualidad y una elevada tasa de desempleo juvenil. El FMI también expresa reservas sobre determinadas políticas, como los controles de precios en el mercado de la vivienda, alertando de posibles efectos adversos sobre la oferta o la importancia de reforzar la seguridad jurídica como elemento clave para atraer inversión y favorecer la actividad empresarial.

Y el punto más crítico y que el Gobierno se empeña en ocultar: la sostenibilidad del sistema público de pensiones, que el organismo describe como un desafío a medio y largo plazo en un contexto de envejecimiento demográfico. Una bomba de relojería que compromete el equilibrio de las finanzas públicas. Por si todo esto fuera poco, el FMI también critica que los fondos europeos no han llegado a la economía real, algo que los empresarios vienen denunciando año tras año. Un escenario que debería cambiar las políticas y el discurso de la moto y el cohete, de que todo son bulos de los fachas y los pseudomedios. Los ciudadanos no se merecen un Gobierno que les miente. Sería bueno más transparencia, más realidad y menos tiktok.

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