Opinión

Gobierno, en horas bajas

En vísperas de un más que probable triunfo del socialismo catalán en las elecciones del domingo que viene, se da la circunstancia de que su nave nodriza, el PSOE de Sánchez y el Gobierno de la nación, pasan por un mal momento. Y está por ver que ese previsible desenlace triunfal de Salvador Illa en las urnas catalanes vaya a ser suficiente para remontar la sensación de que a Sánchez se le acumulan los contratiempos.

A saber:

El Tribunal Supremo desautoriza al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en dos recientes decisiones. La que afecta a la exministra de Justicia, Dolores Delgado, nombrada indebidamente como fiscal especial en materia de derechos humanos y memoria democrática.

El mismo fiscal general, nombrado por este Gobierno, ha sido desbordado por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en el caso del novio de la presidenta madrileña, Díaz Ayuso. Donde la fiscalía entendía que había que archivar la querella de la pareja de Ayuso contra la fiscalía de Madrid, el máximo tribunal autonómico entiende que sí hay caso y decide que se investigue si se produjo o no dicho supuesto delictivo.

Ojo al dato: el socialista García Page, presidente de Castilla-La Mancha, ha reclamado públicamente que al Ministerio de Cultura se le retiren las competencias en materia taurina, después de que el ministro Urtasun anunciase que piensa suprimir el premio nacional de tauromaquia por no seguir fomentando el maltrato a los animales.

Seguimos:

La Junta Electoral ha expedientado a José Félix Tezanos, director del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) por su apresurada encuesta "flash" respecto a los cinco días de Sánchez en el rincón de pensar. Y eso coincide con la decisión judicial de declarar ilegal la prohibición gubernamental de las manifestaciones ante la sede del PSOE en la madrileña calle Ferraz.

Y, más o menos al mismo tiempo, el ministro Óscar Puente recula en sus atrevidos comentarios sobre el presidente de la República Argentina; el ex ministro Ábalos, figura clave principal del sanchismo, es investigado en sede parlamentaria en relación con las malas prácticas de su hombre de confianza, Koldo García, y la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, afronta una demanda por los gastos de difícil justificación en dietas y viajes.

Frente a tantas desventuras se advierte una declinante capacidad de respuesta por parte del Gobierno y los groupies de Sánchez. Una sensación de vulnerabilidad acentuada tras el culebrón de la "carta a la ciudadanía" y su posterior "punto y aparte", en la que los trucos del presidente quedaron al descubierto. (Continuará).

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