Premian a médicas de Toledo por un estudio sobre ejercicio de fuerza

Seis profesionales del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Complejo Hospitalario Universitario de Toledo reciben el premio al artículo original más citado de la revista de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef). El galardón reconoce un estudio que demuestra que la formación específica en entrenamiento de fuerza multiplica su prescripción entre los médicos.

La investigación, realizada con 160 médicos de la provincia de Toledo, constató que los profesionales que completaron un curso teórico-práctico prescribieron ejercicio de fuerza en el 35% de los casos, frente al 11,3% del grupo que no recibió formación. El premio fue entregado durante el Congreso Nacional de la Sermef celebrado en Barcelona.

Premian a médicas de Toledo por un estudio sobre ejercicio de fuerza

Seis médicas del Complejo Hospitalario Universitario de Toledo han recibido el premio al artículo original más citado durante el último año en la revista de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef) por un trabajo que demuestra que impartir formación específica en entrenamiento de fuerza a los médicos incrementa de forma significativa su prescripción en la consulta. El galardón fue otorgado por la Sermef en el marco de su Congreso Nacional, celebrado recientemente en Barcelona.

El estudio, titulado La formación en entrenamiento de fuerza dirigida a médicos aumenta su prescripción, fue elaborado por las doctoras María Hernández López, Ana Puentes Gutiérrez, María García Bascones, Laura Fernández García, Diana Pérez Novales y María Angustias Marquina Valero, todas ellas pertenecientes al Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del hospital toledano, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam).

La formación multiplica por tres la prescripción del ejercicio de fuerza

La investigación analizó a 160 médicos de la provincia de Toledo divididos en dos grupos de igual tamaño: 80 participaron en un curso teórico-práctico de ejercicio físico centrado en el entrenamiento de fuerza, organizado a través del Colegio de Médicos de Toledo e impartido por un equipo multidisciplinar formado por médicos rehabilitadores, fisioterapeutas y un graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte; los otros 80 no recibieron esa formación.

Los resultados evidencian una diferencia sustancial entre ambos grupos. La prescripción de ejercicio de fuerza en la práctica clínica fue del 11,3% entre los médicos sin formación, frente al 35% entre quienes completaron el curso, un incremento que las autoras señalan como prueba directa del impacto que tiene la formación médica continuada sobre los hábitos de prescripción. Además, los facultativos formados adquirieron más conocimientos y seguridad para prescribir esta modalidad y pasaron a considerarla la más recomendable para sus pacientes, mientras que el grupo no formado continuó priorizando el ejercicio aeróbico.

El trabajo parte de una constatación ampliamente documentada: pese a los beneficios reconocidos del entrenamiento de fuerza sobre la salud cardiovascular, la masa muscular y la prevención de la sarcopenia, su prescripción sigue siendo minoritaria en la práctica clínica habitual. Las autoras subrayan que la prescripción de ejercicio físico, al igual que cualquier otro tratamiento, requiere formación específica por parte de los profesionales sanitarios y debe ser individualizada.

El reto: llevar los resultados a la Atención Primaria y otras especialidades

El reconocimiento pone en valor la investigación clínica que se desarrolla en los servicios asistenciales del Sescam y su capacidad para generar evidencia científica aplicable a la práctica diaria. Las investigadoras apuntan que el siguiente paso es trasladar estos hallazgos al sistema sanitario mediante programas de formación continuada en ejercicio dirigidos a todos los profesionales sanitarios, con especial atención a la Atención Primaria como vía de prevención de enfermedades crónicas y a otras especialidades donde el ejercicio puede desempeñar un papel en la prevención secundaria.

Las autoras recuerdan, además, que la evidencia disponible indica que los profesionales sanitarios físicamente activos prescriben más ejercicio a sus pacientes, al haber experimentado ellos mismos sus beneficios. Por ello, proponen como estrategia complementaria fomentar y facilitar la práctica de ejercicio entre el propio colectivo sanitario, una medida con un doble rendimiento: mejorar la salud de los profesionales y reforzar su predisposición a prescribirla.