El papa distingue a la Virgen del Sagrario en Toledo ante fieles

La Virgen del Sagrario ha recibido este sábado la distinción del papa León XIV con motivo del centenario de su coronación canónica, en una ceremonia en la Plaza de Zocodover y rodeada por cientos de toledanos - EFE/Ángeles Visdómine

La Catedral Primada y la Plaza de Zocodover de Toledo acogieron este sábado los actos del centenario de la coronación canónica de la Virgen del Sagrario, patrona de la ciudad junto a Santa Leocadia, que recibió el Lirio de Plata, distinción singular otorgada por el papa León XIV, de manos de su enviado extraordinario ante miles de fieles.

La celebración, que devolvió la imagen a las calles del casco histórico por primera vez desde 2005, coincide con el octavo centenario del inicio de la construcción de la actual catedral gótica y sirve de preludio al Corpus Christi del próximo jueves, en el que participarán 39 peñas, el doble que el año anterior.

Toledo vivió este sábado, 30 de mayo, una jornada histórica para su devoción mariana con la celebración multitudinaria del centenario de la coronación canónica de la Virgen del Sagrario. Miles de fieles llenaron la Catedral Primada y la Plaza de Zocodover para acompañar a la imagen más venerada de la ciudad en su procesión por el mismo itinerario que recorrió hace exactamente cien años, y para presenciar la entrega del Lirio de Plata, una distinción singular que el papa León XIV concedió a la patrona de Toledo a través de su enviado extraordinario, el arzobispo toledano monseñor Alejandro Arellano Cedillo, decano del Tribunal de la Rota Romana.

Los actos comenzaron a las diez de la mañana con una misa solemne en el templo primado presidida por monseñor Arellano, designado enviado extraordinario pontificio el pasado 11 de abril. El Santo Padre le encomendó expresamente "el encargo de que, durante la solemne procesión, hagas presente Nuestra voz, a fin de que todos reciban un renovado impulso para acrecentar y cultivar rectamente la fe". En la concelebración participaron el arzobispo de Toledo, don Francisco Cerro Chaves; el obispo auxiliar y secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), don Francisco César García Magán; el arzobispo emérito de Toledo, don Braulio Rodríguez Plaza; los obispos eméritos de Segovia y Albacete, don Ángel Rubio Castro y don Ángel Fernández Collado, respectivamente, además de los miembros del Cabildo y numerosos sacerdotes de la ciudad y la archidiócesis.

El afecto del papa León XIV a Toledo

En su homilía, monseñor Arellano trasladó a los presentes el mensaje del pontífice: "Traigo conmigo el afecto entrañable del Santo Padre, que abraza a cada uno de vosotros con la misma ternura con la que Cristo mira a su Iglesia". Señaló que el papa León XIV "mira hoy con particular afecto a esta ciudad incomparable de Toledo, memoria luminosa en su historia de fe, custodia secular de la tradición cristiana de España y tierra fecundada por la santidad de pastores, mártires, contemplativos y pueblo fiel".

El enviado papal subrayó que la efeméride trasciende la conmemoración histórica: "No celebramos simplemente un aniversario histórico, no hemos venido a contemplar una memoria dormida entre las sombras del tiempo, sino a avivar un fuego que sigue ardiendo en el corazón de nuestra Iglesia y a renovar un pacto de amor con nuestra Madre, porque la coronación de María no es solo un eco del pasado, sino parte del presente vivo de la fe de vuestra Iglesia diocesana". Arellano recordó también que "al coronarla litúrgicamente hace un siglo, la Iglesia en Toledo no hizo más que devolver a la Virgen el gesto que Ella tuvo con san Ildefonso. Coronarla fue vestirla con el oro de nuestra devoción y filial afecto".

En relación al octavo centenario de la catedral, el arzobispo toledano afirmó que "en sus ocho siglos de historia esta catedral siempre ha custodiado la memoria de una fe que no ha evitado las preguntas de cada época, sino que ha buscado habitarlas, aceptando la fatiga del discernimiento y de la conversión. Una larga historia con una mirada que se abre al futuro, que no invita a la nostalgia, sino a la esperanza".

Arellano también reflexionó sobre la vinculación entre María y la Eucaristía, señalando que entre ellas "se entreteje la espiritualidad de esta gloriosa Iglesia de Toledo: una fe que contempla el Misterio, adora en silencio y permanece en Dios". Ante lo que calificó como "una crisis de adoración" en el tiempo presente, advirtió de que "muchos hombres han perdido el sentido de Dios; las sociedades modernas poseen tecnologías admirables, pero almas heridas; hemos aprendido a comunicarnos en la inmediatez del instante, pero olvidamos cómo hablar con Dios". En este contexto, reclamó para la Iglesia una misión clara: "Anunciar la belleza del Evangelio en medio de un mundo en busca de sentido, acompañar las heridas de la humanidad con la compasión de Cristo, y ser presencia humilde, pero firme, de una esperanza que no defrauda".

El Lirio de Plata en Zocodover

Finalizada la misa, la procesión partió de la catedral con la Virgen del Sagrario ataviada con la misma corona de oro con la que fue coronada canónicamente hace un siglo —obra del orfebre asturiano Félix Granda, fabricada en oro y platino y adornada con 170 brillantes, 10.451 rosas, 99 esmeraldas, 3.015 zafiros, 3.687 rubíes y 53 perlas— y vestida con un manto bordado del siglo XVII restaurado para la ocasión, dado que el manto original de 1926, conocido como el manto de las perlas, fue expoliado de la Catedral durante la Guerra Civil y nunca recuperado.

La comitiva discurrió por el mismo itinerario de hace cien años: calle Cardenal Cisneros, Plaza del Ayuntamiento, Arco de Palacio y calles Hombre de Palo y Comercio hasta la Plaza de Zocodover, donde se celebró un acto de acción de gracias y de consagración a la Virgen María. Fue allí donde monseñor Arellano colocó el Lirio de Plata a los pies de la imagen en su carroza, minutos después de las doce del mediodía, entre aplausos y vivas de la multitud. En la procesión participaron representantes de hermandades y cofradías de Toledo y de toda la archidiócesis, junto a todas las vírgenes coronadas de la diócesis y los coros diocesanos, que interpretaron tres piezas musicales a su paso por la plaza.

El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, que atendió a los medios antes del inicio de la misa, destacó la confluencia excepcional de efemérides: "Se trata de un día muy especial para Toledo y para la base de fe que tiene la ciudad, ya que además de que se cumplen 800 años del comienzo de la construcción de nuestra Catedral Primada, también celebramos cien años de la Coronación Canónica de nuestra Virgen del Sagrario, patrona de la ciudad junto a Santa Leocadia". Velázquez también señaló como elemento singular que en esta ocasión acompañaran "todas las vírgenes coronadas de la diócesis y también los coros diocesanos". El regidor se mostró igualmente satisfecho por la jornada del viernes, en la que la Catedral celebró la misa y procesión del Rosario de Cristal, recién restaurado por el Ayuntamiento con sus cinco misterios gozosos: "Pudimos ver imágenes para guardar en la memoria de todos los toledanos".

Una imagen de salidas contadas

La Virgen del Sagrario solo abandona la catedral en circunstancias extraordinarias. Desde su coronación el 30 de mayo de 1926, la imagen ha salido en nueve ocasiones: la recoronación y acto de desagravio del 1 de octubre de 1939 tras la Guerra Civil; el Año Mariano de 1954; el estreno de un nuevo manto en 1961; el cincuentenario de su coronación en 1976; un traslado desde el Arzobispado tras una restauración en 1977; la Misión del Rosario de 1979; una rogativa por la sequía en 1995; el Año Jubilar de Santa Leocadia y el 150 aniversario del dogma de la Inmaculada en 2004; y el Encuentro Mariano en el estadio del Salto del Caballo en 2005. La procesión de este sábado es, por tanto, la primera salida completa por las calles de la ciudad en más de dos décadas.

La historia de la imagen arranca en el siglo XIII, cuando el arzobispo Jiménez de Rada encargó una talla de la Virgen para la capilla central de la recién iniciada catedral. En el siglo XIV fue reemplazada en el altar mayor por la actual imagen bajo la advocación de Santa María de Toledo, y la talla primitiva pasó a venerarse en la capilla del Sagrario, de donde toma su nombre. Es una escultura policromada en madera de níspero, recubierta de plata en el siglo XVI y adornada con joyas de oro y pedrería. María aparece sedente, con el Niño en su regazo, sobre un trono de plata sobredorada obra del orfebre florentino Virgilio Fanelli, realizado entre 1654 y 1674 por encargo del cardenal arzobispo Baltasar de Moscoso.

Toledo afronta el Corpus con el doble de peñas

Las dos jornadas festivas del fin de semana —la del viernes con el Rosario de Cristal y la de este sábado con la Virgen del Sagrario— funcionan, en palabras del propio alcalde Velázquez, como "ensayo general" para la gran cita del calendario toledano: el Corpus Christi del próximo jueves. El regidor adelantó que la ciudad afronta una "Semana Grande con numerosas actividades para todos los públicos y colectivos, conciertos", y cifró en 39 peñas las que participarán en el Corpus, el doble que el año pasado, lo que apunta a una participación popular sin precedentes recientes en la festividad declarada de Interés Turístico Internacional.