La Catedral de Toledo abre su VIII Centenario con un mensaje del Papa León XIV
La Catedral de Toledo inauguró en la tarde del jueves, en la ciudad de Toledo, la celebración de su VIII Centenario con un acto solemne y extraordinario: el Pregón inaugural de una conmemoración que se extenderá durante los próximos dos años y que situará al templo primado como epicentro cultural, espiritual y ciudadano. El momento central del acto fue la lectura de un mensaje del Papa León XIV, en el que el Santo Padre expresó su deseo de que el Año Jubilar sea “un tiempo de gracia, perdón y misericordia” y “un año de gratitud por lo que la Iglesia que peregrina en Toledo ha dado a la historia de España, a Europa y a Hispanoamérica” .
El Pregón, celebrado en el interior del templo catedralicio, estuvo marcado por la emoción, la fe y la cultura, y fue concebido como una celebración abierta, con un formato innovador y lleno de sorpresas, reflejo de la amplia agenda prevista para esta efeméride histórica. La cita culminó con una experiencia audiovisual inédita, creada expresamente para la ocasión, que transformó el espacio del templo mediante luz, sonido e imagen, anticipando el espíritu de una conmemoración que aspira a dialogar con públicos diversos.
Al acto asistieron numerosas autoridades civiles, militares y eclesiásticas, entre ellas Milagros Tolón, ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes; José Pablo Sabrido, delegado del Gobierno de España en Castilla-La Mancha; Carlos Velázquez, alcalde de Toledo; Concepción Cedillo, presidenta de la Diputación de Toledo; así como el nuncio apostólico en España, monseñor Piero Pioppo, y el obispo auxiliar y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Francisco César García Magán. También estuvieron presentes representantes del ámbito social y cultural.
Estreno del himno y sentido de una historia viva
El acto se abrió con el estreno oficial del Himno de la Catedral de Toledo, una composición creada específicamente para el VIII Centenario por el Maestro de Capilla, Jaime León Gómez, que marcó el tono solemne del Pregón.
En su intervención, el deán del Cabildo, Juan Pedro Sánchez Gamero, subrayó que la celebración del Centenario “no consiste en mirar únicamente al pasado”, sino en reconocer una historia viva que sigue interpelando a la sociedad actual. Destacó la Catedral como un templo que respira en el presente, donde a lo largo de los siglos han dialogado fe, arte y conocimiento.
A continuación intervino Valentín Aparicio, conocido como el Cura de Toledo, quien puso el acento en la oportunidad que supone este Centenario para que visitantes y fieles abran su corazón a Dios y se dejen “tocar” por Él. Su intervención incluyó la proyección de un vídeo con mensajes de influencers católicos, evidenciando la proyección contemporánea de la conmemoración y su diálogo con nuevos lenguajes y públicos.
El mensaje del Papa y el inicio del camino jubilar
El momento más esperado llegó con la lectura del mensaje del Papa León XIV, a cargo del nuncio apostólico en España. En el texto, el Santo Padre insistió en que 2026 y el Año Jubilar deben vivirse como un tiempo de gratitud y renovación para la Iglesia que peregrina en Toledo, subrayando la dimensión histórica y espiritual de la Catedral en el devenir de España, Europa e Hispanoamérica .
Cerró el acto el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, quien situó el VIII Centenario como una invitación a “volver a mirar la Catedral con profundidad y sentido”, no solo como un legado histórico de valor incalculable, sino como un templo vivo que sigue acompañando la vida espiritual, cultural y social de generaciones enteras. El prelado destacó el carácter compartido de la celebración e invitó a toda la sociedad a implicarse activamente en una programación diseñada para públicos diversos. Además, anunció el inicio del Jubileo propio de la Catedral a partir del próximo mes de octubre, un tiempo de gracia orientado a la peregrinación, la reconciliación y la renovación interior.
Un cierre cargado de emoción
La experiencia audiovisual final, con la Virgen María como protagonista y una interpretación magistral del Salve Regina como hilo conductor, cerró la velada con un fuerte componente emocional y simbólico, subrayando la vocación cultural, artística y espiritual que marcará el VIII Centenario. La noche concluyó con un gesto de hospitalidad: la invitación a todos los asistentes a compartir chocolate con churros, poniendo el broche cercano y popular a una jornada ya histórica para Toledo.