El Carpio de Tajo busca el reconocimiento nacional de sus fiestas

El Carpio de Tajo busca el reconocimiento nacional de sus fiestas

El municipio toledano de El Carpio de Tajo celebra este fin de semana sus tradicionales carreras de caballos enjaezados con la vista puesta en un nuevo objetivo: lograr la declaración de Interés Turístico Nacional tras obtener este año, por primera vez, la catalogación de Interés Turístico Regional.

El alcalde, Diego Martín, ha subrayado que son unas fiestas "prácticamente únicas" que aspiran a la "notoriedad que merecen" y ha adelantado que el municipio seguirá trabajando "paso a paso" para escalar hasta el reconocimiento estatal.

El municipio de El Carpio de Tajo (Toledo) celebró este fin de semana sus fiestas patronales de Santiago Apóstol con sus tradicionales carreras de caballos enjaezados, una tradición que se remonta a 1584 y que, por primera vez en su historia, llega investida con la catalogación de Interés Turístico Regional. El reconocimiento, sin embargo, no es el destino final: el alcalde, Diego Martín, ya trabaja para dar el siguiente paso y aspirar a la declaración de Interés Turístico Nacional.

"Vamos paso a paso e intentamos subir escalones", explicó Martín a la agencia EFE, al tiempo que destacó que estas fiestas son "prácticamente únicas" y que su reconocimiento "no se debe de quedar en carácter regional". El regidor manifestó su compromiso con seguir "trabajando" para que la celebración tenga "la notoriedad que merece" y "vaya creciendo año a año".

Más de cuatro siglos de tradición, apenas sin interrupción —salvo excepciones puntuales como los años de la pandemia de Covid-19—, avalan la singularidad de una fiesta que este año ha querido presentarse ante los visitantes "con más participación, ornamentación y detalle" para resultar, en palabras del propio alcalde, "más vistosa y atractiva" en su estreno como fiesta de interés regional.

La jornada del Día de Santiago

Este sábado, jornada central de los festejos, estaba prevista la participación de 28 jinetes distribuidos en tres carreras. Los corredores, agrupados por parejas, cruzan al galope y abrazados la plaza de la localidad en una estampa que condensa la esencia de la celebración. El programa incluye ejercicios de adiestramiento, juegos con cintas y alcancías —destinados a perfeccionar la habilidad de los participantes—, misa solemne, charangas, actividades infantiles y encierros.

La fiesta acumula más de 400 años de historia celebrada prácticamente sin interrupción y llega a este fin de semana en su tercer año consecutivo sin la presencia de gansos, una práctica que en su día formó parte del festejo pero que fue abandonada. El alcalde ha sido claro al respecto: lo esencial, "lo básico", son las carreras de caballos enjaezados, el núcleo identitario que ha mantenido viva la celebración durante siglos y que hoy aspira a convertirse en referente del patrimonio festivo nacional.