Caen los ladrones que robaron 140.000 euros de un banco en una noche
La Guardia Civil ha desarticulado una banda de seis ladrones especializados en el robo de bancos en pequeñas localidades de todo el país, entre ellas municipios de Albacete, Cuenca y Toledo. Los detenidos, arrestados en Madrid, se enfrentan a 32 cargos por delitos cometidos en cinco provincias españolas.
El grupo fue capaz de apoderarse de más de 140.000 euros en una sola noche, operando siempre de madrugada con vehículos de alta gama robados y herramientas de precisión industrial. Todos ellos han ingresado en prisión preventiva tras pasar a disposición judicial.
La Guardia Civil desarticuló hace unos días, un peligroso grupo criminal de seis miembros altamente especializados en el robo con fuerza en entidades bancarias de pequeñas localidades de España, entre ellas varias de Castilla-La Mancha. Los detenidos son responsables de ataques a bancos en Barrax (Albacete), La Puebla del Salvador (Cuenca), y El Torrico y Casarrubios del Monte (Toledo), así como en Cardeñadijo (Burgos) y Montemayor de Pinilla (Valladolid), en una operación bautizada como Cerberos que culminó con la intervención coordinada de las Comandancias de Madrid, Toledo y Burgos.
La investigación arrancó en octubre de 2025, cuando los agentes detectaron un repunte inusual en el robo de vehículos de alta gama en la provincia de Madrid. El análisis de esos casos reveló un patrón inequívoco: los coches no se destinaban al mercado negro de piezas, sino que se utilizaban como herramientas de trabajo para cometer atracos bancarios en municipios rurales, donde la respuesta policial tarda más en llegar y los sistemas de seguridad suelen ser más vulnerables.
El modus operandi del grupo era metódico y eficaz. Tras sustraer los vehículos de gran cilindrada, los miembros de la banda les cambiaban las matrículas por otras sustraídas o falsificadas —técnica conocida como "matrícula doblada"— para dificultar su identificación en los sistemas de seguimiento policial. Después ocultaban los coches en una parcela agrícola de la vega de Chinchón (Madrid), desde la que partían de madrugada hacia sus objetivos.
Una vez en el lugar, el grupo inutilizaba las medidas de seguridad del banco antes de entrar: en algunos casos cortaban el cableado eléctrico del sistema de alarma; en otros empleaban inhibidores de frecuencia para bloquear las comunicaciones y evitar que los dispositivos de seguridad alertaran a las centrales. A continuación accedían al interior con herramientas "altamente especializadas", en palabras de la propia Guardia Civil, con las que arrancaban la caja fuerte en cuestión de minutos para introducirla en el vehículo y huir a toda velocidad.
140.000 euros en una sola noche
El dato más llamativo de la investigación es la magnitud de uno de sus golpes: en una única madrugada, la banda logró apoderarse de más de 140.000 euros en efectivo, extraídos de la caja fuerte de una entidad bancaria. La cifra ilustra tanto la capacidad operativa del grupo como el calibre del riesgo que representaba para las comunidades rurales de las zonas en las que actuaba.
A lo largo de las pesquisas, los agentes fueron reconstruyendo la cadena de delitos atribuidos a la banda, que acumula 32 hechos delictivos en total repartidos por cinco provincias. La cronología de los robos en Castilla-La Mancha aún no ha sido precisada por la Guardia Civil en términos de fechas exactas, pero el instituto armado los vincula directamente a la actividad del grupo investigado desde el inicio de la operación.
Cinco registros y un arsenal intervenido
La fase final de la operación se saldó con cinco registros simultáneos y la detención de los seis integrantes del grupo, todos ellos arrestados en Madrid. El material intervenido refleja el grado de profesionalización de la banda: cuatro vehículos, pinzas hidráulicas, una lanza térmica, radiales, inhibidores de frecuencia, llaves vírgenes, extractores de bombines, dispositivos de geolocalización GPS, cámaras de vídeo encubiertas y distintos dispositivos electrónicos. También se requisaron dinero en efectivo y la ropa utilizada durante los golpes, que podría servir como prueba en el proceso judicial.
Tras ser puestos a disposición del juzgado competente, el juez instructor decretó la prisión preventiva de los seis detenidos, medida que considera el riesgo de fuga y la reincidencia habitual de este tipo de organizaciones. La investigación, que ha contado con la colaboración de unidades especializadas de las Comandancias de Madrid, Toledo y Burgos, pone de manifiesto la eficacia del trabajo coordinado entre demarcaciones ante grupos criminales de carácter itinerante que operan a escala nacional.