La UCLM halla en la amígdala claves para diagnosticar el Huntington

La UCLM halla en la amígdala claves para diagnosticar el Huntington

El grupo Neuroplasticidad y Neurodegeneración de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), en colaboración con el Centro de Alzheimer Fundación Reina Sofía, ha publicado un estudio que, por primera vez, establece una correlación positiva entre los depósitos de la proteína huntingtina en la amígdala cerebral y los estadios neuropatológicos de la enfermedad de Huntington.

Los resultados, recogidos en la revista Brain Communications, abren la puerta a un diagnóstico más preciso de esta enfermedad genética y neurodegenerativa, y refuerzan la tesis de que sus efectos van mucho más allá del deterioro motor: la patología afecta también a estructuras cerebrales vinculadas a las emociones y podría estar detrás de síntomas como la depresión, "hasta ahora mal comprendidos", según sus autores.

El grupo de investigación Neuroplasticidad y Neurodegeneración de la UCLM, con sede en el Campus de Ciudad Real, ha dado un paso significativo en la comprensión de la enfermedad de Huntington —el trastorno genético, neurodegenerativo y raro popularmente conocido como el 'baile de San Vito'— al demostrar, por primera vez, que los depósitos patológicos de la proteína huntingtina en la amígdala cerebral guardan una correlación directa con la progresión de la enfermedad tal como la miden los estadios neuropatológicos de Vonsattel. El estudio fue desarrollado en colaboración con el Centro de Alzheimer Fundación Reina Sofía y sus resultados han sido publicados en la revista científica de referencia Brain Communications.

Hasta ahora, el diagnóstico neuropatológico de la enfermedad de Huntington —que se confirma mediante un test genético y cuya sintomatología más reconocible son los movimientos involuntarios e incontrolables que históricamente recibieron el nombre popular de 'baile de San Vito'— descansaba fundamentalmente en los grados establecidos por el sistema de clasificación de Vonsattel, basado en la atrofia de estructuras cerebrales como el estriado. El nuevo trabajo incorpora una estructura hasta ahora escasamente explorada en este contexto: la amígdala, región del cerebro con un papel central en la regulación de las emociones.

Los investigadores demostraron que los depósitos patológicos de huntingtina en el complejo basolateral amigdalino —la zona de la amígdala analizada— no solo están presentes en fases avanzadas de la enfermedad, sino que su acumulación se correlaciona de forma positiva con los estadios de Vonsattel obtenidos a partir de tejido postmórtem. Este hallazgo abre la puerta a que la amígdala pueda incorporarse como marcador neuropatológico en los protocolos diagnósticos, contribuyendo a una clasificación más completa y precisa de la enfermedad.

El artículo fue publicado bajo el título 'Huntingtin in the amygdaloid basolateral complex is correlated with Vonsattel staging in Huntington's disease' y una de sus imágenes fue seleccionada como portada del número de mayo de la revista Brain Communications, un reconocimiento habitual para los trabajos considerados de especial relevancia visual o científica por el comité editorial.

Más allá de la enfermedad motora

El estudio tiene, además, implicaciones conceptuales que trascienden el plano diagnóstico. Sus autores sostienen que los resultados contribuyen a redefinir la naturaleza clínica del Huntington: la enfermedad no se limita a ser un trastorno motor, sino que su patología alcanza regiones cerebrales implicadas en funciones emocionales y cognitivas. En concreto, el trabajo ofrece una base neuropatológica para explicar síntomas como la depresión, que los investigadores describen como parte de "una sintomatología mal comprendida" que durante años no ha encontrado un correlato anatómico claro en el cerebro de los pacientes.

La amígdala es una estructura clave en el procesamiento del miedo, la ansiedad y otras respuestas emocionales. Su implicación en la progresión del Huntington sugiere que el deterioro emocional que experimentan muchos pacientes no es secundario a su situación vital o a la progresión de los síntomas motores, sino que tendría una base neuropatológica propia y medible.

Tesis doctoral y equipo investigador

El estudio es fruto de la tesis doctoral de Pablo Sánchez-Migallón Sánchez de Pablo, egresado de la Facultad de Medicina del Campus de Ciudad Real, realizada bajo la dirección de la profesora Isabel Úbeda Bañón y del profesor Alino Martínez Marcos. Ambos investigadores pertenecen al grupo Neuroplasticidad y Neurodegeneración de la UCLM y cuentan con una trayectoria consolidada en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas.

El equipo investigador se completó con la participación de Alicia Flores Cuadrado, Patricia Villanueva Anguita, Alberto Rábano, Julia Vaamonde, Daniel Saiz Sánchez, Alicia Mohedano Moriano, Verónica Astillero López y Carmen Soriano Herrador, procedentes tanto de la UCLM como del Centro de Alzheimer Fundación Reina Sofía.

Enfermedad rara con diagnóstico tardío

La enfermedad de Huntington es un trastorno hereditario causado por una mutación en el gen HTT, que provoca la producción de una forma anormal de la proteína huntingtina. La afección es progresiva e incurable y provoca la degeneración gradual de las células nerviosas del cerebro. Su diagnóstico es genético y puede realizarse incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas, aunque el inicio de estos —que incluyen los característicos movimientos involuntarios, además de alteraciones cognitivas y psiquiátricas— suele producirse en la edad adulta. Al tratarse de una enfermedad rara, las investigaciones que amplían la comprensión de sus mecanismos patológicos tienen un impacto directo en las posibilidades de diseñar terapias más ajustadas a la heterogeneidad clínica de los pacientes.

La publicación del estudio en Brain Communications, revista de acceso abierto del grupo Oxford University Press especializada en neurociencia clínica, refuerza la proyección internacional de la investigación neurocientífica que se desarrolla en la UCLM y consolida la colaboración entre la universidad regional y centros de referencia nacional como la Fundación Reina Sofía.