Sanidad fija en 40 grados el umbral de riesgo por calor en La Mancha
El Ministerio de Sanidad ha actualizado los umbrales de temperatura a partir de los cuales el exceso de calor eleva el riesgo para la salud y la mortalidad en España. En Castilla-La Mancha, los techos varían considerablemente según la comarca: desde los 40,1 grados de La Mancha de Ciudad Real hasta los 34,4 grados de la Serranía de Cuenca.
La revisión, incluida en el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos de los Excesos de Temperaturas Sobre la Salud de 2026, llega después de que mayo haya cerrado en la región con una temperatura media de 17,3 grados, 1,2 por encima de lo normal, y con récords históricos registrados en estaciones de Toledo y Ciudad Real.
El Ministerio de Sanidad ha fijado los nuevos umbrales de temperatura máxima a partir de los cuales el calor extremo se convierte en un riesgo real para la salud en cada comarca de España, dentro del Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos de los Excesos de Temperaturas Sobre la Salud de 2026. En Castilla-La Mancha, las cifras muestran diferencias de hasta seis grados entre zonas, un reflejo de la diversidad climática de una región que abarca desde las llanuras manchegas hasta las sierras de Cuenca y Guadalajara.
La comarca con el umbral más alto de la región es La Mancha de Ciudad Real, donde el calor comienza a ser estadísticamente peligroso a partir de los 40,1 grados. Le siguen el Valle del Tajo, en Toledo, con 39,8 grados, y La Mancha albaceteña, con 38,8 grados. La Mancha toledana queda fijada en los 38,2 grados, mientras que La Mancha conquense se sitúa en los 37 grados. En el extremo opuesto, la Serranía de Cuenca registra el umbral más bajo de toda la región, con 34,4 grados, y en la provincia de Guadalajara destaca la comarca de las Parameras del Molina, con un techo de 35,1 grados.
Umbrales calculados comarca por comarca
Estos datos proceden de un análisis estadístico de la asociación entre las series históricas de mortalidad por causas naturales y las temperaturas máximas diarias registradas en cada una de las 182 áreas meteosalud en que Sanidad divide el territorio nacional. La metodología incorpora criterios actualizados respecto a ediciones anteriores del plan, lo que ha llevado a revisar al alza o a la baja algunos de los techos previos.
El impacto del calor extremo se concentra de forma especialmente crítica en las personas mayores de 75 años, aunque también afecta a lactantes y menores de cuatro años, a mujeres gestantes y a quienes padecen enfermedades crónicas, ya sean cardiovasculares, respiratorias o mentales. Para todos estos grupos, superar el umbral local puede traducirse en un incremento estadísticamente significativo de la mortalidad.
El sistema de avisos y los cuatro niveles de riesgo
Para gestionar esos riesgos, el plan mantiene el portal meteosalud.es, donde cualquier ciudadano puede suscribirse gratuitamente para recibir información diaria sobre el nivel de peligro en su zona mediante SMS o correo electrónico. El sistema establece cuatro niveles: nivel 0 (verde), de ausencia de riesgo; nivel 1 (amarillo), de bajo riesgo; nivel 2 (naranja), de riesgo medio; y nivel 3 (rojo), de alto riesgo.
La publicación de estos umbrales coincide con el cierre de un mayo que ya anticipó lo que puede ser el verano en la región. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el mes pasado fue más cálido de lo habitual en toda Castilla-La Mancha, con una temperatura media de 17,3 grados, es decir, 1,2 grados por encima del valor normal del periodo de referencia 1991-2020. La media de las temperaturas máximas alcanzó los 24,7 grados, con una anomalía positiva de 1,7 grados sobre lo normal; la de las mínimas se quedó en 10,0 grados, con una desviación de +0,7.
Un mayo de dos mitades muy distintas
El comportamiento mensual presentó un contraste marcado entre las dos quincenas. Durante los primeros quince días, el paso frecuente de frentes asociados a borrascas mantuvo un régimen inestable y fresco. A partir de mediados de la segunda decena, la retirada de esas perturbaciones atlánticas y el progresivo reforzamiento de los anticiclones favorecieron la entrada de aire cálido, que se intensificó hasta el final del mes.
El resultado fue que los días 29 y 30 de mayo las temperaturas máximas superaron los 38 grados en estaciones del oeste de Toledo y de Ciudad Real, batiendo récords históricos en varias de ellas. El caso más llamativo fue el de Toledo, donde el termómetro llegó a los 38,0 grados, la cifra más alta registrada en toda la serie de esa estación desde 2009. El día 29 también se superaron efemérides de temperaturas mínimas en la estación de Ciudad Real, donde el registro nocturno alcanzó los 21,5 grados, el más alto de su serie histórica desde 1983.
Por provincias, el carácter del mes fue normal en Albacete, cálido en Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara, y muy cálido en Toledo. Las temperaturas más bajas del mes se registraron el día 16, con hasta -2,0 grados en estaciones de Cuenca y Guadalajara situadas a más de 1.000 metros de altitud, lo que ilustra la amplitud térmica que sigue caracterizando a la primavera en la región.
Seco en el centro y sur, normal en el norte
En cuanto a las precipitaciones, mayo cerró con un carácter seco en la región, con una media de 34,0 litros por metro cuadrado, que equivale al 70 % del valor normal. Por provincias, Cuenca y Guadalajara mantuvieron un régimen normal, mientras que el resto resultó seco. Las estaciones más lluviosas del mes fueron Campisábalos (Guadalajara), con 149,2 l/m², y Zaorejas (Guadalajara), con 87,6 l/m², ambas situadas a más de 1.200 metros de altitud. En el extremo contrario, amplias zonas del centro y el sur de la región apenas acumularon 15 l/m² a lo largo de todo el mes.
Las precipitaciones más intensas se concentraron los días 2 y 3, con hasta 37,6 l/m² en Beteta (Cuenca) y 34,0 l/m² en Zaorejas (Guadalajara). Durante el mes se registraron 1.660 rayos en la región, concentrados principalmente en la primera decena.
En cuanto al viento, mayo no fue especialmente ventoso: solo se contabilizaron dos episodios de viento fuerte, el día 10 y el día 12, con rachas de hasta 78 kilómetros por hora el 12 en Toledo, de componente oeste.
El contexto lo resume bien la suma de ambas informaciones: Sanidad fija los techos de riesgo calculando cuándo el calor empieza a matar, y mayo ya demostró en Castilla-La Mancha que esos umbrales pueden alcanzarse, e incluso superarse, antes de que llegue el verano.