Leonardo pone en jaque a la región: vigilancia extrema a los ríos

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, este jueves en el centro del Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 112 siguiendo la evolución del temporal
El Gobierno regional eleva la respuesta al activar la fase de alerta del Plan de Inundaciones por el paso de la borrasca Leonardo. Carreteras cortadas, ríos en vigilancia, problemas de suministro y afecciones a centros educativos y sociales marcan una jornada muy complicada en toda la región.

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha activado este jueves el Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones (PRICAM) en fase de alerta, situación operativa 0, como medida preventiva ante la previsión de desembalses, el aumento de los caudales de ríos y el impacto continuado de la borrasca Leonardo en el territorio regional. La decisión se ha adoptado tras una nueva reunión del grupo de trabajo celebrada en el Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 1-1-2, presidida por el presidente autonómico Emiliano García-Page, con el objetivo de reforzar el seguimiento y garantizar la capacidad de respuesta inmediata ante cualquier empeoramiento de la situación.

El consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, ha explicado que la activación del PRICAM supone que todo el dispositivo regional de emergencias queda preparado y coordinado para intervenir si fuera necesario. “No estamos ante una situación de gravedad extrema, pero sí ante un escenario que requiere anticipación, vigilancia y prudencia”, ha señalado, subrayando que el principal motivo de la alerta es la gestión de los desembalses y el control de los aforos de ríos en una jornada marcada por la lluvia persistente y, sobre todo, por fuertes rachas de viento.

Vigilancia hidrológica reforzada en toda la región

Desde la llegada de la borrasca Leonardo, la Junta mantiene un seguimiento exhaustivo de las cuencas hidrográficas que atraviesan Castilla-La Mancha, en coordinación con las confederaciones hidrográficas y los ayuntamientos. Ruiz Molina ha reconocido que existe un mayor riesgo en cauces como el río Alberche, una situación que ha calificado de “habitual” en episodios de lluvias prolongadas, aunque ha precisado que en ningún punto se ha alcanzado el nivel rojo de alerta de forma generalizada.

Aun así, el Ejecutivo autonómico ha optado por activar el plan para ganar capacidad de anticipación, mantener informados a los municipios y lanzar un mensaje claro a la población: precaución y seguimiento de los canales oficiales. Según la previsión meteorológica, podría producirse un ligero respiro en las próximas horas, aunque se mantienen focos de atención en zonas de sierra, como la Sierra del Segura, y en aquellos ríos que reciben aportes desde embalses aguas arriba.

Ciudad Real concentra las principales incidencias

La provincia de Ciudad Real es, hasta el momento, la más afectada por el temporal. El viento y la lluvia han provocado numerosos cortes de carreteras, desbordamientos de arroyos y problemas en la red de suministros. La carretera nacional N-420 permanece cortada en ambos sentidos a la altura de Brazatortas desde las 00:47 horas, tras un desprendimiento de rocas que obligó a interrumpir el tráfico de forma preventiva. La Guardia Civil ha establecido desvíos alternativos por la CM-4202, mientras que los servicios de mantenimiento trabajan en la zona. En este entorno, municipios como Fuencaliente han registrado más de 100 litros por metro cuadrado entre ayer y hoy.

También se ha visto afectada la CM-4017 en Retuerta del Bullaque, cortada en el kilómetro 71,500 por el desbordamiento de un arroyo, así como la CM-4122 en Calzada de Calatrava, donde una balsa de agua ha obligado a cerrar la vía. A estos cortes se suman otras incidencias en carreteras secundarias y caminos rurales, lo que está complicando seriamente la movilidad en amplias zonas de la provincia.

Ríos crecidos en los Montes y el Campo de Montiel

En la comarca de los Montes, los ayuntamientos de Retuerta del Bullaque y El Robledo mantienen una vigilancia permanente sobre el río Bullaque, que ha alcanzado caudales elevados —en torno a 235 metros cúbicos por segundo, con un nivel cercano a los 2,7 metros— sin que, por el momento, haya afectado a los cascos urbanos. No obstante, los alcaldes reconocen que numerosos arroyos están desbordados, lo que incrementa el riesgo en caminos y explotaciones agrícolas.

Más al sur, la crecida del río Guadalmez ha provocado el corte del puente de la carretera CR-4145, una situación que ha tenido consecuencias directas en la vida diaria del municipio, ya que el alumnado no ha podido utilizar el transporte escolar. En Agudo, varios derrumbes han dejado a la localidad prácticamente incomunicada por carretera, aunque sin que se hayan producido daños personales.

En el Campo de Montiel, localidades como Almedina, Villamanrique o Cózar han sufrido interrupciones del suministro eléctrico y, en algunos casos, también de la telefonía, debido a la combinación de viento, lluvia y caídas de líneas. Los servicios técnicos trabajan para restablecer la normalidad, aunque la situación sigue siendo inestable.

Talavera y Toledo, en máxima alerta preventiva

El impacto del temporal también se deja sentir con fuerza en la provincia de Toledo. En Talavera de la Reina, el Ayuntamiento ha activado el Centro de Coordinación Operativa Municipal (CECOPAL) ante la crecida del río Tajo, que se mantiene en nivel naranja, y los problemas generados por arroyos urbanos. El Consistorio ha habilitado el polideportivo José Ángel de Jesús Encinas (JAJE) para atender a vecinos afectados por inundaciones en viviendas y ha desplegado un amplio dispositivo con Policía Local, Protección Civil, Bomberos y servicios municipales.

En la capital regional, Toledo, el alcalde ha pedido “máxima precaución” ante el aumento del caudal del Tajo y las rachas de viento que han superado los 80 kilómetros por hora. El Ayuntamiento mantiene cerrados todos los parques y jardines, ha cortado de forma preventiva el camino de Albarreal por el desbordamiento del arroyo Valdelobos y no descarta nuevos cortes si la situación lo requiere. Además, se vigilan de forma constante las riberas y los pasos inferiores, así como la senda ecológica, cerrada tras un desprendimiento.

Afecciones a servicios esenciales y centros educativos

El temporal está teniendo también un impacto social significativo. Según la Consejería de Educación, 321 usuarios de rutas escolares se han visto afectados en Castilla-La Mancha, con especial incidencia en Ciudad Real y Albacete. En Puertollano (Ciudad Real), el viento arrancó parte de la cubierta del CEIP Severo Ochoa, obligando a suspender las clases y evacuar al alumnado a primera hora de la mañana. A pesar de la espectacularidad del suceso, no se registraron daños personales, aunque el centro permanecerá cerrado hasta que se evalúen y reparen los desperfectos.

Especialmente preocupante es la situación en Pepino (Toledo), donde la residencia de mayores San Blas ha sufrido la inundación de su sótano, con más de 1,20 metros de agua acumulada. Esta circunstancia ha dejado al centro sin ascensor y sin agua caliente, al estar la caldera ubicada en esa zona, lo que ha generado grandes dificultades para la atención de personas con movilidad reducida y ha encendido las alarmas ante la previsión de que las lluvias continúen.

Llamamiento a la prudencia y seguimiento oficial

Desde el Gobierno regional se insiste en que el “termómetro” principal para medir la gravedad del temporal es el número de llamadas al 1-1-2, que por el momento se mantiene en niveles contenidos. No obstante, la activación del PRICAM permite anticiparse a posibles escenarios adversos y reforzar la coordinación entre administraciones, servicios de emergencia y ayuntamientos.

La Junta ha reiterado su llamamiento a la ciudadanía para que evite desplazamientos innecesarios, no cruce tramos inundados, se mantenga alejada de ríos y arroyos y siga la información a través de canales oficiales. La evolución de las próximas horas será clave para determinar si la fase de alerta se mantiene, se intensifica o, por el contrario, puede rebajarse si las condiciones meteorológicas mejoran.