Dos pueblos de Castilla-La Mancha, en los extremos del crecimiento demográfico
Illán de Vacas (Toledo) y Alcolea de las Peñas (Guadalajara) concentran los extremos del mapa demográfico nacional: el primero es el municipio de España con mayor crecimiento de población entre 2020 y 2025, al pasar de 3 a 8 habitantes; el segundo, el que más ha retrocedido, al reducir sus vecinos a la mitad.
El dato emerge de las Fichas Socioeconómicas del Consejo General de Economistas de España (CGE), que también sitúan a Torre del Burgo (Guadalajara) como el municipio con mayor porcentaje de población extranjera del país, y revelan que Castilla-La Mancha ha crecido un 22,6 % en lo que va de siglo.
Illán de Vacas (Toledo) y Alcolea de las Peñas (Guadalajara) representan, en apenas siete habitantes cada uno, los dos extremos del comportamiento demográfico en España durante el último lustro. Así lo reflejan las Fichas Socioeconómicas elaboradas por el Consejo General de Economistas de España (CGE), que miden la evolución de población en todos los municipios del país entre 2020 y 2025 y sitúan a dos localidades de Castilla-La Mancha en los puestos de cabeza y cola del ranking nacional. Illán de Vacas ha registrado un aumento del 166 % —de 3 a 8 vecinos— mientras que Alcolea de las Peñas ha visto cómo su censo se reducía exactamente a la mitad: de 14 a 7 habitantes.
El contraste entre ambas localidades resume en miniatura una realidad que afecta a centenares de pequeños municipios de la región: la España vaciada y la España que, en algunos casos puntuales, comienza a revertir esa tendencia. Los datos del CGE ponen cifras a ese fenómeno y permiten trazar un mapa en el que Castilla-La Mancha aparece de forma recurrente, tanto en los extremos positivos como en los negativos.
Cuenca y Guadalajara, también en el pelotón de los que más crecen
Entre los diez municipios con mayor crecimiento demográfico del país en el último quinquenio figuran otras localidades castellanomanchegas. Arandilla del Arroyo y Vindel, ambas en la provincia de Cuenca, han duplicado su vecindario: la primera pasó de 7 a 14 habitantes; la segunda, de 11 a 20. Más llamativo aún es el caso de Matarrubia (Guadalajara), que ha crecido de 57 a 100 vecinos en ese mismo periodo, un incremento que, aunque modesto en términos absolutos, supone un salto porcentual notable para un municipio de esa escala.
Estos crecimientos, en todo caso, deben leerse con cautela: en localidades de tan pocos habitantes, el nacimiento de un hijo, la llegada de una familia o la instalación de un trabajador temporal pueden disparar el porcentaje de variación sin que ello implique necesariamente una tendencia consolidada de repoblación.
Guadalajara concentra también los mayores retrocesos
En el extremo contrario, la provincia de Guadalajara acapara tres de los municipios con mayor pérdida demográfica del país. Herrería ha reducido su población un 45 % en el lustro analizado; Tierzo, un 40 %, y Piqueras, un 36 %. A ellos se suma Arrancacepas (Cuenca), que ha pasado de 25 a 14 vecinos entre 2020 y 2025.
El vaciamiento de estos núcleos responde a factores estructurales bien conocidos: envejecimiento de la población, falta de servicios, escasas oportunidades laborales y la inercia migratoria hacia entornos urbanos. La acumulación de pueblos guadalajareños en esta parte del ranking evidencia que el norte y el nordeste de la provincia siguen siendo uno de los territorios más afectados por la despoblación en toda la región.
Torre del Burgo, el municipio más internacional de España
Las fichas del CGE no solo miden la variación demográfica, sino también la composición de la población. En ese apartado destaca Torre del Burgo (Guadalajara), que figura como el municipio de España con mayor porcentaje de población extranjera: el 88,4 % de sus 526 habitantes son de nacionalidad foránea, una proporción que lo convierte en un caso singular dentro del panorama municipal español.
En el capítulo de la estructura de género, Peñas de San Pedro (Albacete) es el municipio de más de 1.000 habitantes con mayor proporción de hombres: 885 varones sobre un total de 1.493 vecinos.
Seseña, entre los más jóvenes; Alcolea de las Peñas, entre los más viejos
La edad media de la población también arroja contrastes llamativos dentro de la región. Seseña (Toledo) se sitúa como uno de los municipios más jóvenes del país —octavo en el ranking nacional—, con una edad media de 36,59 años entre sus 30.889 habitantes. Su crecimiento acelerado en las últimas décadas, vinculado en gran parte al desarrollo urbanístico y a su proximidad a Madrid, explica en buena medida esa estructura de población relativamente joven.
En el polo opuesto regresa, de nuevo, Alcolea de las Peñas (Guadalajara), que con una edad media de 73,79 años entre sus siete vecinos es el segundo municipio con mayor vejez media de España, solo superado por Escobosa de Almazán (Soria).
Baños de Tajo e Hijes, con la mayor tasa de fertilidad del país
Dos pueblos más de Guadalajara aparecen en otro ranking singular: Baños de Tajo e Hijes encabezan la clasificación de municipios con mayor tasa de fertilidad del país. En cada uno de ellos se produjo, respectivamente, uno y dos nacimientos, cifras que coinciden exactamente con el número de mujeres en edad fértil —entre 15 y 49 años— que residen en cada localidad. El dato, más anecdótico que estadísticamente representativo dada la dimensión de ambos pueblos, ilustra hasta qué punto los indicadores demográficos estándar pueden ofrecer lecturas extremas cuando se aplican a núcleos de población mínima.
Castilla-La Mancha supera los dos millones de habitantes
En el plano autonómico, los datos del CGE ofrecen una perspectiva más alentadora. La población de Castilla-La Mancha ha crecido un 22,6 % desde el inicio del siglo hasta alcanzar los 2.126.378 habitantes en 2025, con un 12 % de población extranjera entre sus residentes.
La edad media regional se sitúa en 44,17 años. El 14,7 % de la población tiene menos de 16 años y el 20 % supera los 65, una pirámide que refleja el envejecimiento progresivo de la sociedad castellanomanchega, en línea con la tendencia nacional.
La tasa de natalidad de la comunidad autónoma lleva cayendo de forma ininterrumpida desde 2012 y se sitúa en 6,75 nacimientos por cada 1.000 habitantes, cifra que, no obstante, supera ligeramente la media nacional, fijada en 6,54. Pese al dinamismo global de la región en términos de crecimiento poblacional —impulsado en parte por la inmigración—, la caída sostenida de la natalidad representa uno de los principales desafíos demográficos a medio y largo plazo para Castilla-La Mancha.