Castilla-La Mancha abre a la ciudadanía la Estrategia de Seguridad del Paciente

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha abierto el proceso participativo para elaborar la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente Horizonte 2030, la hoja de ruta que definirá las políticas de seguridad asistencial de la región durante los próximos años. El plazo para presentar aportaciones estará activo hasta el 19 de junio a través del Portal de Participación de Castilla-La Mancha.

La iniciativa, impulsada por la Consejería de Sanidad y el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), permite que ciudadanos, pacientes, profesionales sanitarios, entidades y asociaciones trasladen sus propuestas y prioridades para contribuir al diseño del documento. La directora general de Cuidados y Calidad, Montserrat Hernández Luengo, ha subrayado que la seguridad del paciente "es una responsabilidad compartida".

En la imagen de archivo la sede del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) en la ciudad de Toledo
En la imagen de archivo la sede del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) en la ciudad de Toledo

El Gobierno de Castilla-La Mancha puso en marcha este miércoles el proceso participativo para la elaboración de la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente Horizonte 2030, un documento que establecerá las líneas de actuación de la región en materia de seguridad asistencial durante la próxima década. La Consejería de Sanidad y el Sescam han habilitado hasta el 19 de junio un canal abierto en el Portal de Participación de la Junta para que cualquier ciudadano, paciente, profesional sanitario, asociación o entidad pueda trasladar sus propuestas y contribuir así al diseño de esta nueva estrategia regional.

La consulta supone un paso formal en la construcción participativa de una política pública sanitaria que afecta a los más de dos millones de habitantes de las cinco provincias de la comunidad. A través del portal oficial, los interesados podrán registrar sus aportaciones sobre las prioridades y objetivos que, a su juicio, debe incorporar la futura estrategia. El proceso no se limita a una única fase de recogida de datos: incluye también la información pública previa, el retorno de resultados y la rendición de cuentas sobre las propuestas que finalmente se incorporen al documento definitivo.

La directora general de Cuidados y Calidad, Montserrat Hernández Luengo, destacó la importancia de incorporar la visión de todos los agentes del sistema para construir una estrategia "útil, realista y alineada con las necesidades actuales de la población y de los profesionales". En sus palabras, la clave reside en la escucha: "Queremos que esta estrategia nazca de la escucha activa y de la participación. La seguridad del paciente es una responsabilidad compartida y las aportaciones de ciudadanos, pacientes, profesionales y entidades nos ayudarán a seguir mejorando la calidad de la atención sanitaria que prestamos."

Una trayectoria de dos décadas en seguridad asistencial

La nueva estrategia no parte de cero. Castilla-La Mancha lleva desarrollando actuaciones específicas en seguridad del paciente desde el año 2005, en consonancia con las directrices del Ministerio de Sanidad y las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Horizonte 2030 dará continuidad al trabajo desarrollado en el marco de la Estrategia 2019-2023 y servirá para adaptar las políticas de seguridad a los nuevos retos de un sistema sanitario en permanente evolución.

La seguridad del paciente, en efecto, constituye uno de los pilares fundamentales de la calidad asistencial y un elemento imprescindible para garantizar una atención eficaz y basada en la confianza ciudadana. Su erosión, cuando se producen eventos adversos evitables —infecciones hospitalarias, errores de medicación, caídas— genera no solo daño a las personas afectadas, sino también un coste sanitario, económico y reputacional considerable para los sistemas de salud.

Objetivos de la nueva estrategia

La Estrategia de Seguridad del Paciente Horizonte 2030 persigue, entre sus principales objetivos, el fortalecimiento de la cultura de seguridad en todos los niveles asistenciales —atención primaria, hospitalaria y sociosanitaria—, la mejora de la gestión de riesgos, la prevención de eventos adversos y la promoción de entornos de aprendizaje continuo donde el error se convierta en oportunidad de mejora y no en motivo de penalización profesional.

Estos ejes conectan con las tendencias internacionales más avanzadas en la materia. El enfoque de la nueva estrategia apunta a una cultura institucional en la que la notificación voluntaria de incidentes, la transparencia y la mejora permanente sustituyan a modelos punitivos que, en la práctica, desincentivan la comunicación de fallos y dificultan su corrección sistémica.

Participación ciudadana como herramienta de política pública

La apertura de un proceso participativo en la elaboración de una estrategia sanitaria de estas características no es un gesto protocolario. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha apostado en los últimos años por consolidar el Portal de Participación como canal efectivo de consulta pública en el diseño de sus políticas, una práctica que las administraciones más avanzadas de Europa incorporan de forma sistemática en sus marcos de gobernanza sanitaria.

En este caso, el proceso participativo adquiere especial relevancia por la transversalidad del ámbito que regula: la seguridad asistencial no es una responsabilidad exclusiva de los gestores sanitarios, sino un compromiso que implica a profesionales de todos los niveles, a los propios pacientes —que son quienes sufren en primera persona las consecuencias de los fallos del sistema— y a las entidades sociales que los representan. Incorporar sus voces al diseño de la estrategia es, en ese sentido, no solo una buena práctica democrática, sino también una garantía de que el documento resultante responderá a necesidades reales y contará con el respaldo de quienes deberán aplicarlo o beneficiarse de él.

Con esta convocatoria abierta hasta el 19 de junio, el Gobierno regional dispone de poco más de una semana para recoger el mayor número posible de aportaciones. Una vez cerrado el plazo, el proceso entrará en la fase de análisis y elaboración del borrador, que deberá ser sometido a retorno y rendición de cuentas antes de su aprobación definitiva como hoja de ruta sanitaria de Castilla-La Mancha para los próximos años.

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