La Cátedra del Tajo alerta: el ritmo del trasvase vaciará la cabecera

Un estudio sobre contaminantes emergentes en el Tajo Medio se centra en los antibióticos

La Cátedra del Tajo alerta del impacto del envío de 180 hm³ aprobado hasta mayo, mientras nuevas investigaciones analizan la presencia de contaminantes emergentes en el río.

El estudio, apoyado por Cerveza LA SAGRA en Toledo, pone el foco en sustancias como antibióticos y reclama avanzar en su regulación para proteger la salud y el medio ambiente.

El ritmo actual de los trasvases del Tajo al Levante podría provocar que los embalses de cabecera se vacíen “mucho más rápido de lo que deberían”, según ha advertido este martes en Toledo Beatriz Larraz, directora de la Cátedra del Tajo UCLM-Fundación Soliss, en referencia al envío de 180 hectómetros cúbicos aprobado entre marzo y mayo. La responsable académica ha subrayado que estas infraestructuras tienen como función principal almacenar agua para periodos de sequía, por lo que ha mostrado su preocupación por el estado en el que podrían quedar “quizá no este año, pero sí el que viene”.

Larraz ha realizado estas declaraciones en el marco de una comparecencia en la que también se ha presentado un nuevo impulso investigador centrado en el río Tajo a su paso por Toledo (Toledo), con la incorporación de Cerveza LA SAGRA al proyecto científico sobre contaminantes emergentes.

En este contexto, la Cátedra del Tajo ha insistido en la necesidad de compatibilizar la gestión hídrica con la sostenibilidad del río, en un momento en el que el debate sobre el trasvase vuelve a situarse en el centro de la agenda política y medioambiental.

Investigación sobre contaminantes emergentes en el Tajo Medio

Paralelamente a la alerta sobre los trasvases, la Cátedra del Tajo desarrolla desde 2022 una investigación centrada en los denominados contaminantes emergentes, ahora reforzada con la adhesión de Cerveza LA SAGRA dentro del proyecto ‘Más Tajo’.

Este estudio, articulado como tesis doctoral, busca ampliar el conocimiento sobre sustancias cuya presencia en el agua ha comenzado a detectarse en los últimos años y que pueden suponer riesgos para el medio ambiente y la salud humana. Entre estos compuestos se encuentran fármacos, cosméticos, productos de cuidado personal, pesticidas o compuestos orgánicos persistentes.

La investigadora Rosa Rodríguez ha explicado que estos contaminantes son “restos de medicamentos o de cosméticos, sustancias diversas de la vida cotidiana” que anteriormente no podían identificarse. El avance científico ha permitido “hacer visible lo que antes era invisible”, gracias a nuevas metodologías de laboratorio.

Hasta la fecha, el equipo ha realizado 20.000 determinaciones analíticas, centrando ahora la atención especialmente en el estudio de antibióticos, uno de los grupos más relevantes por su potencial impacto.

Rodríguez ha advertido de que el siguiente paso pasa por establecer regulación específica, similar a la existente para contaminantes tradicionales, y ha incidido en la importancia de analizar tanto la vía de llegada de estas sustancias al río como su concentración: “La dosis hace el veneno”.

Un desafío ambiental creciente en Europa

Los contaminantes emergentes están considerados uno de los principales retos en la gestión del agua a nivel europeo, según informes de la Agencia Europea de Medio Ambiente, y figuran también entre las prioridades del Plan Hidrológico del Tajo.

Su origen está vinculado a actividades humanas cotidianas —uso doméstico, industria o agricultura— y presentan la particularidad de no ser detectables a simple vista, lo que dificulta su control sin herramientas científicas avanzadas.

Impulso empresarial y colaboración institucional

La incorporación de Cerveza LA SAGRA refuerza la financiación de este proyecto, que ya contaba con el respaldo de la Fundación Soliss y la Universidad de Castilla-La Mancha.

El CEO de la compañía, Carlos García, ha destacado el compromiso de la empresa con el entorno: el agua es un recurso “esencial para elaborar las cervezas”, lo que implica una responsabilidad directa en su cuidado. En este sentido, ha subrayado que la compañía busca minimizar su impacto ambiental y contribuir a la conservación del río.

La iniciativa se enmarca en el proyecto ‘Más Tajo’, impulsado junto a la Real Fundación de Toledo desde 2024, que ya ha desarrollado acciones como documentales, recogidas de residuos y estudios sobre vertidos, y que ahora da “un paso más” con esta investigación científica.

Por su parte, desde la Cátedra del Tajo se ha valorado positivamente la implicación del tejido empresarial, destacando que estas alianzas permiten avanzar en el conocimiento de los desafíos ambientales del río y fomentar su protección a largo plazo.