Castilla-La Mancha evalúa su inspección educativa de forma pionera
El Gobierno de Castilla-La Mancha se convierte en el primero de España en poner en marcha un programa de evaluación de la propia inspección educativa, una herramienta concebida como instrumento estratégico y formativo orientado a la mejora del sistema.
La inspectora general de Educación, Silvia Moratalla, presentó la iniciativa este sábado en Peñafiel (Valladolid), durante el XIV Congreso de la Inspección Educativa de Castilla y León, donde subrayó que el modelo no busca el control sino "el aprendizaje institucional y el fortalecimiento del servicio público".
El Gobierno regional de Castilla-La Mancha ha puesto en marcha un programa pionero en España con la implantación de un sistema de evaluación de la inspección educativa, presentado este sábado en Peñafiel (Valladolid) por la inspectora general de Educación, Silvia Moratalla, durante el XIV Congreso de la Inspección Educativa de Castilla y León. La iniciativa supone un hito en la gestión educativa nacional al convertir a la comunidad autónoma en la primera en someter a la propia Inspección a un proceso evaluador sistemático.
El congreso, organizado por la Asociación de Inspectores de Educación (ADIDE) y celebrado en la localidad vallisoletana de Peñafiel, sirvió de escenario para que Moratalla expusiera ante sus pares de Castilla y León los fundamentos y objetivos del nuevo modelo. La inspectora general fue designada para presentar la experiencia castellanomanchega precisamente por su carácter diferencial respecto al resto de comunidades autónomas.
Una herramienta de mejora, no de control
Moratalla insistió en despejar posibles recelos sobre la naturaleza del programa. "Esta herramienta se concibe no como un mecanismo de control, sino como una herramienta estratégica, formativa y orientada a la mejora del sistema educativo", afirmó la inspectora general ante los asistentes al congreso. En su intervención, describió un modelo que aspira a trascender el mero registro de actividades para indagar en los procesos y en sus efectos reales.
En ese sentido, Moratalla precisó que el enfoque adoptado permite analizar "no solo lo que hace la Inspección de Educación, sino cómo actúa y cuál es su impacto real en los centros educativos y en la comunidad escolar". Esta doble dimensión —la del qué y la del cómo— constituye, según la responsable de la Inspección regional, el rasgo definitorio que distingue el programa castellanomanchego de otras experiencias evaluadoras previas en el ámbito educativo español.
Indicadores compartidos y sin competencia entre centros
El modelo fue diseñado desde el seno de la propia Inspección de Educación de Castilla-La Mancha, lo que, a juicio de sus impulsores, garantiza su viabilidad y su aceptación interna. Según explicó Moratalla, el sistema se apoya en indicadores "claros y compartidos" y renuncia expresamente a cualquier planteamiento competitivo entre inspectores o territorios, "reforzando así su finalidad de mejora continua, aprendizaje institucional y fortalecimiento del servicio público".
Esta renuncia deliberada a la lógica de la competencia responde a una concepción de la evaluación como proceso colectivo y colaborativo, alejado de los modelos de rendición de cuentas que en otros sistemas educativos han generado tensiones entre los equipos de inspección y los centros escolares.
Un compromiso con la cultura evaluadora
Con la puesta en marcha de esta iniciativa, la Inspección de Educación de Castilla-La Mancha reafirma, según Moratalla, "su compromiso con una cultura evaluadora sólida, ética y orientada al futuro". La inspectora general subrayó que la evaluación no debe entenderse como un cierre de procesos sino como "una oportunidad permanente para seguir mejorando la calidad del sistema educativo".
La presentación del programa en un foro de ámbito nacional como el congreso de ADIDE en Castilla y León pone de relieve el interés que despierta la experiencia castellanomanchega en el conjunto del sistema educativo español, en un momento en que la evaluación de los servicios públicos ocupa un lugar central en el debate sobre la mejora de la calidad educativa.