El 95% de los alumnos de Castilla-La Mancha usa la IA en las aulas

Presentación del estudio sobre la irrupción de la IA en la educación elaborado por STEs-I

El 95,86 % del alumnado de Castilla-La Mancha utiliza herramientas de inteligencia artificial en el ámbito escolar, según un macroestudio estatal presentado este miércoles por STE-CLM. El trabajo revela una implantación acelerada de estas herramientas en las aulas y un uso que ya supera la hora diaria de media.

El sindicato advierte del riesgo de "delegación cognitiva" —la sustitución de procesos propios del aprendizaje por respuestas generadas automáticamente— y reclama abrir un debate educativo y social sobre las implicaciones pedagógicas, laborales y sociales de la inteligencia artificial antes de extender su uso sin restricciones en los centros educativos.

El macroestudio presentado este miércoles, 3 de junio de 2026, en Toledo por STEs-I constata que la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la educación no universitaria ha alcanzado proporciones mayoritarias en Castilla-La Mancha: el 95,86 % del alumnado de la región reconoce utilizar estas herramientas en el ámbito escolar. El trabajo, realizado durante el mes de mayo de 2026 a partir de 5.866 encuestas completas al profesorado y 1.054 al alumnado de todo el Estado, recoge para la comunidad autónoma las respuestas de 848 docentes y 148 estudiantes de enseñanzas no universitarias. Su objetivo es analizar, desde un enfoque cuantitativo, el grado de implantación de la IA en el entorno educativo, así como sus implicaciones pedagógicas, sociales y laborales.

Los datos sitúan a Castilla-La Mancha en una posición de uso intensivo que desborda el marco estrictamente escolar. El alumnado dedica, de media, 1 hora y 13 minutos diarios al uso de IA para tareas relacionadas con el aula, y 1 hora y 14 minutos adicionales para fines privados. Estas cifras se suman a las 3 horas y 2 minutos de dedicación diaria a las redes sociales, lo que configura un patrón de exposición a pantallas con posibles consecuencias sobre la capacidad de atención, el procesamiento de la información, la memoria de trabajo, el control inhibitorio o la calidad del sueño.

Uso generalizado pero con matices en el profesorado

La extensión de la IA entre los docentes presenta una doble cara. El 86,79 % del profesorado castellanomanchego asegura haber utilizado alguna vez herramientas de IA en su labor educativa o conocer mínimamente sus posibilidades. Sin embargo, solo el 26,68 % afirma emplearlas con frecuencia en tareas concretas. Entre los usos habituales figuran la generación de contenidos didácticos, el diseño de actividades, la creación de recursos multimedia, la elaboración de rúbricas, la adaptación de materiales para la inclusión educativa y el trabajo burocrático y administrativo.

La prudencia predomina entre quienes sí las utilizan: el 91,27 % del profesorado considera que la IA no es totalmente fiable y afirma no aceptar los resultados generados sin someterlos previamente a revisión o análisis crítico. Las principales barreras que frenan una adopción más amplia son la falta de tiempo por sobrecarga laboral, la insuficiente formación específica y la carencia de medios técnicos y recursos en los centros.

Por el contrario, el alumnado muestra una actitud más confiada y menos crítica hacia estas herramientas. Entre los usos más frecuentes destacan la realización de esquemas y resúmenes, la resolución de dudas mediante explicaciones personalizadas y la búsqueda y generación de información para trabajos. El 75,68 % del alumnado castellanomanchego considera que la IA mejora su rendimiento académico y facilita el aprendizaje, al menos de forma frecuente.

La "delegación cognitiva", el principal foco de alarma

El fenómeno que más inquieta a STE-CLM es el denominado "delegación cognitiva": la tendencia a sustituir procesos cognitivos propios del aprendizaje —pensar, escribir, recordar, resolver— por respuestas generadas automáticamente por la IA sin ningún tipo de elaboración personal. Los datos del estudio apuntan a que esta práctica está arraigada de forma significativa entre el alumnado regional.

El 29,73 % de los estudiantes reconoce que acepta con frecuencia los resultados que ofrece la IA sin realizar ninguna revisión crítica y los copia directamente en las tareas entregadas. Un 40,54 % adicional lo hace de forma ocasional. Sumados, más de siete de cada diez estudiantes entrega en algún momento trabajos sin elaboración propia real.

Ante esta realidad, el 76,42 % del profesorado considera que el alumnado ya utiliza IA en casa para realizar tareas y trabajos escolares, o al menos tiene la percepción de que así ocurre. La respuesta de los docentes es, en muchos casos, prohibitiva: según el alumnado, en el 51,35 % de los casos el profesorado prohíbe de forma frecuente el uso de la IA para la realización de tareas, trabajos y producciones académicas.

Lorenzo Alberca García, responsable de Acción Sindical de STE-CLM y coordinador del área de IA en STEs-I, fue directo en su diagnóstico. "Existe ya evidencia científica que apunta a que el uso abusivo de la IA puede empeorar el aprendizaje, la memoria e incluso generar una atrofia o deuda cognitiva. No se trata de demonizar la herramienta, pero sí de actuar con prudencia y responsabilidad", declaró. "En este sentido, deberíamos poner en cuarentena su uso en las aulas mientras no sepamos con certeza cómo afecta al aprendizaje y al desarrollo cognitivo del alumnado", añadió.

Sesgos, burocracia y debate pendiente

El estudio introduce también una dimensión social y estructural que va más allá del aula. El 45,52 % del profesorado considera que la IA introduce sesgos de género, culturales, lingüísticos o socioeconómicos en sus respuestas y resultados, lo que plantea interrogantes sobre la equidad de su uso en entornos educativos diversos. Al mismo tiempo, el 46,23 % de los docentes cree que la IA podría contribuir a desburocratizar la labor docente y reducir el tiempo dedicado a tareas administrativas, uno de los factores que más lastra su trabajo cotidiano.

Desde STEs-I, el sindicato subraya la necesidad de preservar la relación entre alumnado y profesorado, que definen como fundamentalmente emocional e irreemplazable por ninguna máquina o sistema. La organización reclama formación específica para docentes y estudiantes sobre el funcionamiento, las limitaciones y los sesgos de estas herramientas, y exige que se abra un debate educativo y social amplio sobre las implicaciones de la IA antes de que su presencia en las aulas se consolide sin un marco pedagógico claro que la regule.