Tres detenidos por trece robos de catalizadores, uno en Alovera
La Guardia Civil ha detenido a dos hombres y una mujer, e investiga a un cuarto sospechoso, como presuntos autores de trece robos de catalizadores, tres robos con fuerza en el interior de vehículos y un delito de pertenencia a grupo criminal. Los arrestados, domiciliados en las provincias de Madrid y Toledo, actuaban de noche y con herramientas de corte en localidades de Guadalajara y Segovia.
El grupo seleccionaba coches de más de diez años de antigüedad —tanto de combustión como híbridos— por la alta concentración de metales preciosos en sus catalizadores y su facilidad de acceso. Las piezas sustraídas se revendían después a través de canales no autorizados.
La Guardia Civil ha desarticulado un grupo criminal al que se atribuyen trece robos de catalizadores y tres robos con fuerza en el interior de vehículos cometidos entre los meses de marzo y abril en las localidades segovianas de La Lastrilla, Encinillas y Carbonero el Mayor, y en Alovera (Guadalajara). La operación, llevada a cabo por el Equipo ROCA de la 1ª Compañía de la Guardia Civil de Segovia, ha concluido con la detención de dos hombres y una mujer y la investigación de un cuarto implicado, todos ellos con domicilio en las provincias de Madrid y Toledo y con numerosos antecedentes penales por delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico.
Los detenidos han quedado a disposición de la autoridad judicial, acusados de trece delitos de robo de catalizadores, tres delitos de robo con fuerza en el interior de vehículos y un delito de pertenencia a grupo criminal.
El modus operandi: nocturnidad, herramientas de corte y vehículos de más de diez años
Los presuntos autores se desplazaban desde sus localidades de residencia hasta las zonas objetivo en busca de vehículos con una antigüedad superior a los diez años, tanto de motor de combustión como híbridos. La elección de este perfil de coche no era casual: su diseño facilita el acceso al bajos del vehículo, sus catalizadores acumulan una mayor concentración de metales preciosos —platino, paladio y rodio, principalmente— y tienen un alto valor de venta en el mercado clandestino.
El grupo operaba principalmente en horario nocturno y seleccionaba sus objetivos tanto en garajes comunitarios como en la vía pública. Una vez localizado el vehículo, los autores utilizaban gatos elevadores para izar el coche y, mediante herramientas de corte a batería o sierras mecánicas, desprendían el catalizador del sistema de escape. La maniobra, de ejecución rápida, no solo suponía la sustracción de la pieza: también causaba graves desperfectos en los sistemas de escape del vehículo afectado, con el consiguiente perjuicio económico para sus propietarios.
La reventa, a través de canales no autorizados
El destino final de las piezas robadas era doble. Parte de los catalizadores sustraídos se destinaba a su reutilización directa en otros vehículos; el resto se comercializaba a través de canales de venta no autorizados, una práctica extendida que dificulta el rastreo de las piezas y permite a los grupos criminales monetizar rápidamente los robos. El elevado precio de los metales que componen los catalizadores —especialmente en el caso de los vehículos híbridos, que emplean cantidades más altas de estos materiales— convierte este tipo de sustracción en uno de los delitos contra el patrimonio de mayor rentabilidad para el crimen organizado.
La investigación, detonada por las denuncias vecinales
La operación arrancó tras la acumulación de varias denuncias presentadas en la provincia de Segovia por este tipo de hechos. El Equipo ROCA —unidad especializada de la Guardia Civil en delitos de robo en el ámbito rural y periurbano— asumió la investigación, que permitió identificar y localizar a los cuatro implicados. Los tres detenidos, que acumulan numerosos antecedentes penales por delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico, fueron puestos a disposición judicial una vez concluidas las diligencias.
El robo de catalizadores se ha consolidado en los últimos años como una de las modalidades delictivas de mayor crecimiento en España, impulsado por el encarecimiento de los metales preciosos en los mercados internacionales. La implicación de vecinos de Toledo y Madrid en hechos cometidos en Guadalajara y Segovia ilustra el carácter itinerante y organizado de los grupos que se dedican a esta actividad, capaces de operar en varias provincias en pocas semanas antes de ser detectados.