El Hospital de Guadalajara lanza un nuevo protocolo de ostomías
El Hospital Universitario de Guadalajara (Guadalajara) ha desarrollado un protocolo de cuidados de enfermería para pacientes ostomizados con el objetivo de estandarizar y homogeneizar la atención a estas personas desde el momento en que son informadas de la intervención hasta tres años después de la cirugía.
El documento, liderado por cuatro enfermeras del centro dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), recoge las intervenciones en cada fase del proceso asistencial e incorpora cuidados basados en la mejor evidencia científica disponible. Su presentación se enmarca en el periodo de sostenibilidad de la acreditación que el hospital obtuvo en 2025 como Centro Comprometido con la Excelencia en Cuidados.
El Hospital Universitario de Guadalajara ha puesto en marcha un protocolo de cuidados de enfermería para pacientes a los que se les va a practicar una ostomía, una iniciativa desarrollada por un equipo de cuatro enfermeras del centro con el propósito de garantizar una atención segura, homogénea y de calidad a lo largo de todo el proceso asistencial. El documento, presentado este 17 de mayo de 2026, cubre desde la preparación preoperatoria hasta el seguimiento en consulta especializada durante los tres años posteriores a la intervención.
El protocolo ha sido impulsado por las enfermeras Manuela Galán Tundidor, Ana Pérez Castro, Inmaculada Wandelmer Berlinches y Eva Zapater Sorribas, que han liderado su elaboración en el marco de la Gerencia de Atención Integrada (GAI) de Guadalajara. La herramienta está concebida para que todos los profesionales del centro dispongan de una referencia común que mejore la coordinación asistencial, refuerce la seguridad del paciente y reduzca la variabilidad en la práctica clínica.
Qué es una ostomía y por qué importa el protocolo
Un estoma es una abertura artificial creada quirúrgicamente en el abdomen para desviar el flujo de heces u orina hacia una bolsa externa, sustituyendo la función natural de eliminación cuando el intestino o la vejiga no funcionan correctamente. Cuando a una persona se le comunica que deberá vivir con un estoma, se enfrenta habitualmente a un proceso que combina dificultades físicas, emocionales, sociales y prácticas. El impacto psicológico es significativo, y el miedo es una respuesta frecuente tanto en el paciente como en su entorno familiar.
En ese contexto, las enfermeras estomaterapeutas desempeñan un papel fundamental antes, durante y después de la cirugía. Son la figura de apoyo y referencia a lo largo de todo el proceso: preparan emocionalmente a la persona y a su familia, resuelven dudas y acompañan en cada etapa. El nuevo protocolo busca precisamente reforzar y estructurar ese papel, dotando a los profesionales de un marco de actuación claro y basado en evidencia.
Un documento que abarca todo el proceso asistencial
El protocolo detalla las intervenciones en cada fase del itinerario del paciente: la preparación preoperatoria, el abordaje en quirófano, la atención en la sala de reanimación, los cuidados en la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) cuando resulta necesario, la atención durante la hospitalización en planta y el seguimiento posterior desde la consulta de ostomías. Además, define los circuitos de atención, los momentos clave de valoración y las actuaciones específicas en cada ámbito asistencial.
El documento también recoge los recursos materiales disponibles en el centro, los diagnósticos de enfermería asociados al proceso ostomizador y las pautas de educación sanitaria dirigidas tanto al paciente como a su familia. En el postoperatorio inmediato, el protocolo establece criterios claros de actuación que hasta ahora dependían en mayor medida del criterio individual de cada profesional.
Formación, materiales y apoyo al paciente
De forma complementaria al protocolo clínico, el equipo impulsor ha elaborado material de apoyo para los profesionales sanitarios y ha previsto desarrollar formación específica sobre tipos de cirugías, dispositivos de ostomía y manejo práctico. Esta formación está orientada a elevar el nivel de conocimiento del conjunto del personal implicado en la atención a estos pacientes.
Para el propio paciente, se han incorporado documentos informativos específicos: el consentimiento informado para el uso de imágenes, trípticos educativos y toda la documentación que se facilita en el momento del alta hospitalaria. El objetivo es que la persona que ha pasado por una ostomía cuente con información clara y accesible para manejar su nueva situación desde el primer día en casa.
La acreditación BPSO como marco de referencia
El trabajo desarrollado por el equipo de Enfermería de la GAI de Guadalajara se inscribe en el periodo de sostenibilidad de la Guía de Buenas Prácticas en Cuidados de la Persona que vive con una ostomía o está en proceso de recibirla, conocida como Guía BPSO. Esta guía es una de las cuatro implantadas en la GAI para lograr la acreditación como Centro Comprometido con la Excelencia en Cuidados, una distinción internacional otorgada por el programa Best Practice Spotlight Organizations (BPSO), impulsado por la Asociación Profesional de Enfermeras de Ontario (RNAO).
La Gerencia de Guadalajara fue seleccionada en 2021 como candidata a dicha acreditación. Para obtenerla, era necesario implementar, mantener y evaluar los resultados de al menos tres guías de buenas prácticas a lo largo de tres años. El centro superó ese umbral: la acreditación, conseguida en 2025, se logró con cuatro guías implantadas, no tres. Además de la relativa a personas ostomizadas, se pusieron en marcha una guía de apoyo a la lactancia materna, una guía sobre el abordaje del manejo vesical e intestinal en adultos y una guía sobre la prevención de lesiones por presión.
El nuevo protocolo de cuidados presentado este año demuestra la apuesta del hospital por la continuidad de esa acreditación y su integración en la práctica clínica habitual. La implantación de evidencia en los cuidados forma parte de la estrategia de calidad y seguridad asistencial del SESCAM, que busca reducir la variabilidad clínica a través de un modelo que implica a Atención Primaria, hospitales y universidades de forma coordinada.