21 iglesias de Guadalajara se rehabilitan con ayuda de Diputación

En la imagen un instante de la reunión de la Junta de Gobierno Extraordinaria de la Diputación de Gaudalajara

La Diputación de Guadalajara ha aprobado en sesión extraordinaria de su Junta de Gobierno el convenio con la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara para rehabilitar 21 iglesias de la provincia a lo largo de 2026, con una aportación institucional de 2.100.000 euros que representa el 54,04% de la inversión total prevista, cifrada en 3.886.293,29 euros.

La cifra supone un nuevo incremento respecto a ejercicios anteriores y cubre actuaciones que van desde la restauración de portadas románicas hasta la recuperación estructural de cubiertas deterioradas, pasando por la intervención en la fachada occidental de la Catedral de Santa María Asunta de Sigüenza.

La Diputación de Guadalajara destinará 2.100.000 euros en 2026 a la rehabilitación de 21 iglesias repartidas por toda la provincia, en el marco del convenio anual que la institución provincial mantiene con la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara. La Junta de Gobierno aprobó el acuerdo en sesión extraordinaria celebrada este 31 de julio, con una aportación que vuelve a crecer respecto a años anteriores y que cubre el 54,04% de la inversión total, fijada en 3.886.293,29 euros. El resto de la financiación corresponde al Obispado y a la Delegación Diocesana de Patrimonio, que son quienes proponen los proyectos que se incluyen en el convenio cada año.

Las actuaciones abarcan una treintena de municipios de distintas comarcas guadalajareñas y responden a necesidades estructurales, de cubierta, de pavimentación y de restauración artística acumuladas en templos de muy diferente tamaño y relevancia patrimonial.

La joya del convenio: la catedral de Sigüenza

La intervención de mayor alcance simbólico del ejercicio corresponde a la Catedral de Santa María Asunta de Sigüenza, declarada Bien de Interés Cultural y una de las referencias del románico y el gótico en Castilla-La Mancha. El convenio recoge la restauración de la fachada occidental del templo, concretamente en sus calles central y meridional, un frente de especial carga histórica y artística que requería una intervención de envergadura.

Cubiertas, la prioridad de la mayoría de los templos

La mayor parte de las obras aprobadas en el convenio de 2026 responden a problemas de cubierta, la patología más habitual en el patrimonio eclesiástico rural, donde el deterioro de tejados, cúpulas y bóvedas constituye la principal amenaza de ruina. Son los casos de Almonacid de Zorita (Parroquia de Santo Domingo de Silos), donde se rehabilitarán las cubiertas del templo y la estructura de madera del pórtico; Hijes (Parroquia de la Natividad de Nuestra Señora), que recibirá material impermeable en todas sus cubiertas; y Jadraque (Parroquia de San Juan Bautista), con intervención en cubiertas y en las linternas de sus cúpulas.

En Luzaga (Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción) se actuará con retejo a canal abierta y refuerzo de cerchas, la misma solución prevista para Sacedón y Espinosa de Henares, donde el plan contempla el retejo de todas las cubiertas del edificio. La parroquia de Prádena de Atienza añade además un sistema de drenaje en el costado lateral norte para cortar la entrada de humedad. En Mazarete (Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción) la actuación combina el retejo general con la rehabilitación de la espadaña, y en Sotodosos y Rebollosa de Jadraque se dotará el tejado de material impermeable para garantizar la estanqueidad del templo.

La situación más singular en este apartado es la de la parroquia de San Martín en Molina de Aragón: la intervención prevista consiste en ejecutar una cubierta nueva con estructura de madera para cerrar el espacio de la antigua iglesia, que se encuentra en estado de ruina, una actuación más cercana a la consolidación de una preexistencia histórica que a una rehabilitación convencional.

Restauración artística y estructural

Más allá de las cubiertas, varias parroquias recibirán intervenciones de carácter artístico o estructural. En Buenafuente del Sistal se restaurarán las portadas románicas de la iglesia monástica, una de las piezas más valiosas del románico rural guadalajareño. En Castilforte (Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción), la obra irá más allá de reparar la cubierta: se reconstruirá una bóveda interior en madera que recupere el espacio arquitectónico que articulaba la bóveda original, hoy desaparecida.

La parroquia de Codes (San Pedro Apóstol) concentrará una rehabilitación interior integral: sellado y cosido de grietas, pintura de paredes y bóvedas, tratamiento de la tarima y recalce de la esquina noreste del edificio. En Pardos (Santo Domingo de Silos) se eliminarán el casetón del campanario y se rehabilitará la bóveda interior. La parroquia de Selas (Nuestra Señora de la Minerva) recibirá trabajos de integración entre tejados y paramentos verticales, además de la reposición de pares deteriorados en el artesonado de la nave sur. En Tórtola de Henares, la intervención se centra en el alero sur del presbiterio y su arriostramiento, y en Valdegrudas se rehabilitará la estructura del tejado.

Electricidad y pavimentación completan el paquete

Dos actuaciones responden a necesidades de uso y accesibilidad. En Almadrones (Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción) se renovará completamente la instalación eléctrica del templo, una intervención de seguridad que afecta a todo el edificio. En Cendejas de la Torre (Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción), la obra se destinará a la rehabilitación del pavimento de la iglesia.

Un convenio consolidado que crece cada año

El convenio entre la Diputación y el Obispado de Sigüenza-Guadalajara es un instrumento que se renueva anualmente y que ha consolidado su posición como la principal vía de inversión en patrimonio eclesiástico de la provincia. La aportación de la institución provincial ha crecido de forma sostenida en los últimos ejercicios, y el de 2026 no es una excepción: los 2.100.000 euros comprometidos este año superan la cifra del ejercicio anterior. Los proyectos que se incluyen son seleccionados por el Obispado y la Delegación Diocesana de Patrimonio atendiendo a criterios de urgencia e interés patrimonial, lo que convierte al convenio en un mecanismo flexible para atender las necesidades más apremiantes del vasto patrimonio religioso guadalajareño, distribuido por decenas de municipios, muchos de ellos en zonas rurales con escasos recursos propios para afrontar este tipo de inversiones.