El Casar prueba en fiestas tecnología contra la sumisión química
El Ayuntamiento de El Casar (Guadalajara) incorpora a su dispositivo de seguridad festiva una herramienta tecnológica diseñada para detectar posibles manipulaciones de bebidas vinculadas a la sumisión química. Las fiestas, que arrancan el 4 de septiembre, estrenarán unos 300 dispositivos de la empresa NarXCup que alertan de la presencia de ciertas sustancias mediante cambios en el color, el sabor y la textura del líquido.
El municipio se convierte así en el primer de Castilla-La Mancha en implantar este programa piloto, que se integrará en el Punto Violeta y contará con el respaldo de alrededor de 35 personas voluntarias con formación especializada.
El Ayuntamiento de El Casar presentó esta semana una iniciativa pionera en la región para reforzar la seguridad durante sus próximas fiestas patronales: la incorporación de un dispositivo tecnológico desarrollado por la empresa NarXCup capaz de alertar de posibles alteraciones en las bebidas relacionadas con la sumisión química. El municipio guadalajarense se convierte de este modo en el primero de Castilla-La Mancha en poner en marcha este programa piloto, que dará comienzo el 4 de septiembre coincidiendo con el inicio de las celebraciones.
El dispositivo, con apariencia de cubo de hielo, se introduce directamente en la bebida y está diseñado para reaccionar en cuestión de segundos si detecta determinadas sustancias, mediante cambios perceptibles en el color, el sabor y la textura del líquido. Así lo explicó Santiago Marquina, responsable de NarXCup, quien lo definió como una medida "preventiva" y de protección pasiva, desarrollada y patentada por la propia empresa, que se encuentra actualmente en fase de programas piloto en distintos municipios españoles.
Durante las fiestas de El Casar se distribuirán alrededor de 300 unidades hasta agotar existencias. La empresa dispondrá además de un espacio propio para informar a la ciudadanía sobre el funcionamiento del dispositivo y ofrecer demostraciones en directo.
El Punto Violeta, eje del dispositivo de seguridad
La novedad tecnológica se integra en el marco más amplio del Punto Violeta, que volverá a desplegarse durante las fiestas con la colaboración del voluntariado y del Consejo Local de las Mujeres por la Igualdad. El dispositivo contará con alrededor de 35 personas voluntarias con formación especializada, y complementará otras medidas ya implantadas en ediciones anteriores, como las pulseras de detección o los vasos seguros.
La concejala de Igualdad y Mujer, Yolanda Ramírez, subrayó durante la presentación la importancia de mantener un trabajo continuado en prevención más allá de la instalación puntual del recurso. Recordó que en las fiestas de 2025 el Punto Violeta registró un total de 1.285 atenciones entre El Casar y Mesones. "Detrás de cada una de estas personas tenemos una oportunidad de informar y sensibilizar", señaló la concejala, quien defendió que esas cifras demuestran que el Punto Violeta es "un punto útil y cercano" que permite a las instituciones "estar presentes donde hay que estar".
El nuevo dispositivo tecnológico supone, en palabras de Ramírez, "un nuevo paso" para reforzar las acciones preventivas que el municipio viene desarrollando en materia de prevención de violencias sexuales.
Foco en la juventud y en un ocio más seguro
El concejal de Juventud y teniente de alcalde, Javier Bule, destacó que la incorporación de esta tecnología responde a la necesidad de buscar "nuevas herramientas que respondan a las preocupaciones de la ciudadanía" y abrir "nuevas vías de prevención" ante posibles manipulaciones de bebidas en espacios de ocio. El objetivo, añadió, es acercar esta información especialmente a la población joven y avanzar hacia "unas fiestas y un ocio de calidad y más seguros".
En la presentación también participó Laura García, coordinadora del Centro de la Mujer de El Casar, con cuyo trabajo de información, sensibilización y atención el Ayuntamiento pretende complementar la iniciativa. "Queremos que El Casar sea un lugar seguro", insistió Ramírez, defendiendo que el objetivo es que las fiestas puedan disfrutarse "sin tener ningún tipo de miedo" y con el respeto como elemento central de la convivencia.