Cae un grupo que drogaba a sus víctimas para robar en Azuqueca de Henares

Cae un grupo que drogaba a sus víctimas para robar en Azuqueca de Henares (Guadalajara)

La Guardia Civil de Guadalajara ha desarticulado un grupo de tres mujeres que cometía robos con violencia en Azuqueca de Henares (Guadalajara) drogando previamente a sus víctimas con sustancias psicotrópicas mezcladas en sus bebidas. Los tres delitos esclarecidos suman un botín de 9.400 euros.

Dos de las investigadas se encuentran ya en prisión preventiva por otros hechos delictivos, mientras que la tercera permanece en paradero desconocido y la operación sigue abierta. La banda seleccionaba a sus objetivos en zonas de ocio, se ganaba su confianza y aprovechaba el estado de indefensión provocado por las drogas para sustraer efectos personales, vaciar cuentas bancarias y, en al menos un caso, acceder al domicilio de la víctima.

Agentes del Área de Investigación del Puesto Principal de Azuqueca de Henares (Guadalajara) han desarticulado un grupo criminal formado por tres mujeres de entre 27 y 40 años que operaba en las zonas de ocio de la localidad, donde seleccionaba a sus víctimas, les administraba sustancias psicotrópicas sin su conocimiento y, una vez anulada su capacidad de reacción, procedía a robarlas. La investigación, desarrollada por la Comandancia de la Guardia Civil de Guadalajara, ha permitido esclarecer tres hechos delictivos con un valor total de lo sustraído que asciende a 9.400 euros.

Según la Benemérita, el modus operandi del grupo respondía a un patrón sistemático y deliberado. Las presuntas autoras se acercaban a sus víctimas en las inmediaciones de establecimientos de ocio, entablaban conversación y se ganaban su confianza antes de suministrarles las sustancias psicotrópicas, que mezclaban subrepticiamente con las bebidas que estas consumían. Una vez que el efecto de las drogas provocaba un estado de indefensión en la víctima, el grupo actuaba.

El robo, en varias fases

La sustracción no se limitaba a un registro inmediato de bolsillos o bolsos. Las investigadas utilizaban las tarjetas bancarias de las víctimas para realizar compras en distintos comercios y efectuar extracciones de efectivo en cajeros automáticos, prolongando así el perjuicio económico más allá del momento del encuentro. El uso de medios de pago electrónicos permitía al grupo multiplicar el botín sin necesidad de mantener contacto prolongado con la víctima.

Uno de los casos investigados revistió especial gravedad. Según la Guardia Civil, las autoras acompañaron a la víctima hasta su propio domicilio, donde accedieron al interior del inmueble y sustrajeron diversos objetos de valor. Esta circunstancia añade al robo con violencia e intimidación el acceso no consentido a la vivienda particular, agravando el perfil delictivo de la operación.

Dos en prisión, una en paradero desconocido

Las tres integrantes del grupo son mujeres de entre 27 y 40 años. La investigación determinó que dos de ellas se encuentran actualmente en prisión preventiva como consecuencia de otros procedimientos judiciales abiertos en su contra, lo que revela una trayectoria delictiva previa. La tercera presunta autora permanece en paradero desconocido, razón por la cual la operación policial sigue activa y no puede darse por concluida.

La Guardia Civil no ha precisado en su comunicado si las detenidas tienen antecedentes específicos por delitos de sumisión química, una práctica que en los últimos años ha registrado un aumento notable en contextos de ocio nocturno en toda España. La investigación, en cualquier caso, apunta a una organización con cierto grado de planificación: la selección de víctimas, la preparación de las sustancias y el aprovechamiento del entorno de ocio sugieren que el grupo había perfeccionado su método a lo largo del tiempo.

La sumisión química con fines delictivos está tipificada en el Código Penal como agravante del robo con violencia e intimidación, y puede concurrir con otros delitos según las circunstancias de cada caso. La víctima que en uno de los episodios vio vulnerado también su domicilio podría haber sufrido además un delito de allanamiento de morada, extremo que deberá precisar la instrucción judicial.