Alondra ricotí: el ave que frena cinco macrogranjas en Guadalajara

Alondra ricotí: el ave que frena cinco macrogranjas en Guadalajara

La Plataforma para la Defensa del Valle y Hoces del Mesa ha alertado este martes al Ayuntamiento de Maranchón (Guadalajara) de que cinco macrogranjas avícolas proyectadas por la multinacional AVIAGEN en ese término municipal afectan directamente al hábitat de la alondra ricotí, una de las aves esteparias más amenazadas de Europa, cuya presencia en el continente se limita exclusivamente a España.

La denuncia llega en un momento de especial relevancia: la Junta de Castilla-La Mancha acaba de iniciar el trámite de aprobación del Plan de recuperación de la alondra ricotí, que reconoce expresamente la extrema vulnerabilidad de la especie y señala la fragmentación del hábitat como una de sus principales amenazas. Un reconocimiento oficial que, según la Plataforma, entra en contradicción directa con el avance administrativo de un macroproyecto en el mismo territorio que se pretende proteger.

La Plataforma para la Defensa del Valle y Hoces del Mesa presentó este martes, 5 de mayo de 2026, un escrito formal ante el Ayuntamiento de Maranchón (Guadalajara) en el que alerta de un hecho nuevo y sobrevenido: la reciente publicación por parte de la Junta de Castilla-La Mancha del procedimiento para la aprobación del Plan de recuperación de la alondra ricotí (Chersophilus duponti), especie catalogada oficialmente como en peligro de extinción, coincide territorialmente con el área donde la multinacional AVIAGEN proyecta construir cinco macrogranjas avícolas intensivas. La Plataforma considera que este nuevo marco legal obliga a revisar el proyecto y reclama al consistorio que lo incorpore de forma expresa a cualquier decisión sobre licencias pendiente o futura.

El portavoz de la organización, Pedro García Lario, explicó a EFE que las instalaciones proyectadas se ubicarían en el entorno de los núcleos de Turmiel y Clares, dentro de las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) denominadas 'Parameras de Maranchón, Hoz del Mesa y Aragoncillo', un espacio que acoge poblaciones de alondra ricotí y otras especies catalogadas como vulnerables o de especial interés. "Mientras la Junta reconoce oficialmente la extrema vulnerabilidad de la alondra ricotí y refuerza su protección, continúan avanzando proyectos de macrogranjas en el mismo territorio afectado. Este nuevo contexto no puede ser ignorado", afirmó García Lario.

El borrador del nuevo plan de recuperación autonómico reconoce que la fragmentación y pérdida de hábitat constituyen una de las amenazas principales para la supervivencia de esta ave, y subraya la necesidad de preservar no solo sus áreas críticas sino también la conectividad ecológica del territorio que ocupa. La Plataforma advierte de que este reconocimiento oficial obliga a valorar con especial rigor cualquier proyecto que incremente la presión territorial, la alteración paisajística o la pérdida de esa conectividad.

Una de las aves más amenazadas de Europa

La alondra ricotí es una especie esteparia ligada a parameras abiertas y estepas arbustivas cuya área de distribución mundial se reduce a la Península Ibérica. Su situación es crítica: fue incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como especie en peligro de extinción en 2023, una catalogación respaldada por datos científicos que reflejan un declive poblacional sostenido y preocupante.

Un estudio liderado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) señalaba ese mismo año que la población europea descendió un 29,9 % entre 2004 y 2022, al pasar de cerca de 3.300 machos territoriales registrados en el primer periodo a menos de 2.300 en 2022. Su área de distribución se había contraído, además, un 35,9 %, ocupando menos de 624 kilómetros cuadrados en España. Las pérdidas más severas se registraron en Murcia (−90 %), Comunidad Valenciana (−77 %) y Andalucía (−63 %), y la especie ya ha desaparecido de provincias como Zamora, Palencia y Toledo, mientras se encuentra al borde de la extinción en Burgos, Cuenca, Albacete y Granada.

Un censo más reciente, elaborado conjuntamente por la UAM y SEO/BirdLife para el periodo 2017-2024, estima una población actual de 3.116 machos territoriales en España, concentrados principalmente en Aragón (48,1 %), Castilla y León (31,6 %) y Castilla-La Mancha (17,5 %). Más del 90 % de los ejemplares se localizan en solo cuatro provincias: Soria, Zaragoza, Teruel y Guadalajara. Los estudios de viabilidad resultan aún más alarmantes: advierten de una probabilidad de extinción de entre el 84 % y el 90 % en los próximos veinte años si no se aplican de inmediato planes de recuperación eficaces.

La fragmentación del hábitat, amenaza central

Las causas de este declive están estrechamente vinculadas a la transformación del territorio. La conversión de estepas en cultivos, la intensificación agrícola, las repoblaciones forestales y el abandono del pastoreo extensivo de ovino —fundamental para mantener la vegetación baja y adecuada que necesita la especie para nidificar— han reducido y fragmentado sus territorios de forma drástica. A estas presiones se suman la instalación de parques eólicos y solares, proyectos mineros, macrogranjas, roturaciones ilegales y daños por incendios recurrentes, así como la circulación de vehículos campo a través en espacios esteparios de alto valor ecológico.

Los fenómenos meteorológicos extremos agravan adicionalmente la situación. Tras la borrasca Filomena, en enero de 2021, un estudio constató un descenso medio del 66,5 % en siete poblaciones monitorizadas entre 2020 y 2021. Entre 2017 y 2020 ya se había registrado un declive anual global del 19,4 % en catorce poblaciones estudiadas, lo que evidencia una tendencia negativa que los episodios climáticos severos no hacen sino acentuar.

En algunas comunidades autónomas, la situación es especialmente delicada. En Andalucía se han confirmado cifras muy reducidas de machos reproductores y se advierte de la posible desaparición regional en un plazo breve si no se actúa. En Castilla y León se han documentado extinciones locales recientes y reducciones cercanas al 60 % del tamaño poblacional y del 50 % del área de distribución en determinadas zonas en los últimos quince años.

Cinco proyectos sobre una misma subpoblación

La Plataforma advierte de que el caso de Maranchón no puede analizarse de forma fragmentada. No se trata de actuaciones aisladas, sino de cinco explotaciones proyectadas sobre el entorno de una misma subpoblación de alondra ricotí, lo que hace especialmente preocupante cualquier evaluación que no contemple el impacto acumulativo del conjunto. "El propio borrador reconoce que la fragmentación del hábitat es una amenaza principal para la especie. Esto obliga a valorar con especial rigor cualquier proyecto que incremente presión territorial, alteración paisajística o pérdida de conectividad ecológica", señaló la organización en su escrito.

La Plataforma recuerda que es el Ayuntamiento de Maranchón el órgano competente para la concesión de licencias urbanísticas y de actividad, y considera imprescindible que este nuevo escenario ambiental sea incorporado expresamente antes de adoptar cualquier decisión. "Este nuevo marco obliga también al Ayuntamiento a extremar la prudencia antes de consolidar decisiones irreversibles mediante nuevas licencias o autorizaciones", advirtió la organización, que considera que actuar sin integrar plenamente este contexto podría generar "impactos difícilmente reversibles sobre el territorio".

El respaldo vecinal y las iniciativas de conservación

La presentación del escrito se suma a la reciente entrega de 154 firmas de vecinos de Turmiel, que representan, según la Plataforma, la práctica totalidad de la población local directamente afectada y evidencian una oposición "ampliamente mayoritaria" al proyecto. La organización ha participado también en el proceso participativo autonómico sobre el plan de recuperación de la especie, en cuyo marco ya había formulado alegaciones.

Frente al declive general de la especie, diferentes iniciativas de conservación tratan de frenar su retroceso. Entre ellas figuran proyectos de restauración del hábitat mediante quemas prescritas en Granada, programas de pastoreo controlado con ovejas y burros en reservas como Mas Melons (Lleida) dentro del proyecto europeo LIFE Connect Ricotí, solicitudes de ampliación y revisión de ZEPA, o la elaboración de estrategias nacionales específicas. Se han incoado también expedientes sancionadores por la destrucción de hábitat y se reclama una acción coordinada a escala nacional para asegurar la conectividad entre núcleos y mejorar el estado genético de las poblaciones.

La Plataforma para la Defensa del Valle y Hoces del Mesa reafirmó que seguirá utilizando "todas las vías legales, administrativas y de participación pública necesarias" para garantizar que la protección de la biodiversidad, el territorio y la población local sean considerados "de forma rigurosa y coherente" en cualquier decisión sobre el futuro de Maranchón.