Polémica en Zarzuela: la familia abandona a Doña Sofía en otro día negro
Según recoge EsDiario, la Reina Sofía vuelve a situarse en el centro del foco mediático en uno de los momentos más delicados de su vida personal. Apenas un mes después del fallecimiento de su hermana, la Princesa Irene de Grecia, la Emérita ha vivido este martes 24 en Madrid un día profundamente simbólico y cargado de emoción sin la compañía de los Reyes Felipe y Letizia ni de sus nietas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Una ausencia que no pasa desapercibida y que, según fuentes próximas a la Casa Real, ha generado un notable desconcierto en Zarzuela.
La misa en memoria de Irene, celebrada en un entorno íntimo pero rodeado de amigos y familiares cercanos, se ha convertido en un acto de alto valor emocional para la Reina Sofía. Irene fue durante décadas su gran apoyo personal, su confidente y su sombra inseparable en España. Su muerte ha supuesto un golpe devastador para la Emérita.
Sin embargo, lo que más llama la atención es quiénes no estaban allí.
Ni Felipe VI ni Letizia, ni Leonor ni Sofía acompañaron a la Reina Emérita en este día. Una decisión que rompe con la imagen de unidad y cercanía familiar que Casa Real intenta proyectar en los momentos más delicados.
El contraste es evidente si se recuerda que, tras el fallecimiento de Irene, la Familia Real sí acudió al funeral en Madrid, en una ceremonia pública donde la imagen de unidad era imprescindible. En esta ocasión, sin cámaras institucionales ni protocolos de Estado, la familia más cercana ha optado por mantenerse al margen, dejando a Sofía prácticamente sola en uno de los momentos más duros de su vida.
Un gesto que muchos interpretan como una señal de distanciamiento calculado.
La figura de Doña Sofía sigue siendo una pieza delicada dentro del tablero institucional. Respetada por su trayectoria, pero cada vez más apartada del primer plano estratégico, la Emérita representa una etapa de la Monarquía que Felipe VI ha intentado dejar atrás para construir su propio relato de regeneración y transparencia.
Su figura ahora no encaja del todo en la narrativa oficial que Zarzuela quiere proyectar: una Corona moderna, ordenada y enfocada en el futuro, con Leonor como gran activo institucional. Pero mostrar a la Reina Sofía en un momento de fragilidad emocional, sin el arropo visible de su familia directa, genera una lectura incómoda: la de una Emérita cada vez más sola. Y esto, tal y cómo ha comprobado ESdiario, ha generado rumores en Palacio.
La relación entre Sofía y la Princesa Irene fue siempre excepcional. La princesa griega renunció a una vida propia para acompañar a su hermana en España, convirtiéndose en una figura discreta pero fundamental dentro del núcleo familiar. Su muerte marca el final de una era para la Emérita, que pierde a su mayor sostén personal.
Que este día tan duro haya pasado sin la compañía de la Familia Real añade un componente polémico a lo que debería ser solo un acto íntimo de duelo. En Monarquía, nada es completamente privado, y menos cuando se trata de la madre del Rey.
La imagen de Sofía sola, arropada por amigas y familiares, pero sin el Rey, la Reina, la heredera ni la Infanta, envía un mensaje de frialdad. Por cierto, sí han estado las Infantas Elena y Cristina o Victoria Federica.