Preocupación por Sofía: "Lo está pasando muy mal. Le gustaría estar con su marido"
La reina emérita Sofía de España atraviesa uno de los momentos personales más difíciles de su vida tras el fallecimiento de su hermana, la princesa Irene de Grecia, y según fuentes periodísticas, se encuentra profundamente afectada, sola y añorando la compañía de su marido, el rey emérito Juan Carlos I.
La periodista Susanna Griso ha señalado su programa de televisión que la reina Sofía está “muy sola” y “pasándolo muy mal” tras la pérdida de su hermana, y que le gustaría poder compartir estos momentos con su esposo. Estas declaraciones se enmarcan en un contexto familiar sensible, marcado por recientes pérdidas y la delicada salud de varios miembros de la familia real.
Duelo y soledad tras la muerte de la princesa Irene
La princesa Irene de Grecia y Dinamarca, hermana de la reina Sofía, falleció a los 83 años tras un deterioro progresivo de su salud y un declive cognitivo que ya había obligado a Sofía a cancelar compromisos oficiales para estar a su lado. Este vínculo profundo entre ambas —que convivieron durante décadas y compartieron buena parte de sus vidas en el Palacio de la Zarzuela, residencia oficial de la familia real en Madrid— hace especialmente intensa la sensación de pérdida.
Medios españoles y europeos han destacado que, tras la muerte de su hermana, Sofía ha vuelto a Madrid profundamente afectada, y su círculo más cercano ha descrito un “vacío emocional” y un “desánimo” que preocupan incluso dentro de la propia Zarzuela.
La ausencia de Juan Carlos y una compañía ansiada
Parte de la preocupación por el estado anímico de Sofía está relacionada con la ausencia física de su marido, el rey Juan Carlos I, quien reside fuera de España por recomendación médica y asuntos personales. Según reportan fuentes periodísticas, Sofía desearía poder estar con él en estos momentos difíciles, ya que su relación ha sido descrita como muy sólida a lo largo de los años.
La situación se agrava al constatar que los compromisos profesionales de otros miembros de la familia real, así como la distancia física de algunos de ellos, impiden visitas más frecuentes, aunque Sofía sí recibe el apoyo de amigos, su personal de confianza y algunos familiares cuando sus agendas lo permiten.
De compromisos institucionales a prioridades personales
Se recuerda que antes del fallecimiento de Irene, la reina Sofía ya había anulado compromisos oficiales, entre ellos en Canarias, para centrarse en el cuidado y apoyo a su hermana enferma. Este gesto fue señalado por medios especializados como una muestra de sus prioridades personales frente a sus obligaciones institucionales.
Contexto emocional y familiar
La casa real española ha vivido en los últimos años una serie de acontecimientos que han marcado emocionalmente a la reina Sofía: además de la muerte de la princesa Irene, su hermano, el rey Constantino II de Grecia, falleció en 2023, y otros amigos y confidantes han partido recientemente, incrementando la sensación de soledad de la emérita.
Este cúmulo de pérdidas cercanas —junto con los retos personales y de salud de algunos miembros de la familia real, como el propio Juan Carlos I— ha situado a Sofía en un momento de introspección y duelo al que los observadores de la monarquía siguen con atención.