La cara más oculta de Orson Salazar y su poder de control sobre Paz Vega

La cara más oculta de Orson Salazar y su poder de control sobre Paz Vega
Ahora que ya todo es público y notorio adquiere un significado especial algunos detalles de la pareja de la que todo el mundo habla y lo que pensaron los amigos de la actriz cuando le conocieron...

Un artículo de Daniel I. Carande publicado en exclusiva en EsDiario

Han sido 25 años de matrimonio. Paz Vega y Orson Salazar se casaban en Caracas en 2002, tras años de relación. Ambos se conocieron en un restaurante, Gula Gula, donde trabajaba él. Muchos y muchas recordarán el local porque estaba especializado en despedidas de solteras. En aquel momento, ella estaba rodando El otro lado de la cama. Sus compañeros de rodaje se sorprendieron, incluso alguno recuerda “no nos entró por buen ojo”.

La pareja se hizo inseparable, incluso podíamos calificar como siamesa. No se separaban ni un solo momento y el venezolano cogió las riendas de la carrera de la sevillana. Ella se fiaba de todo lo que él la decía, pero “también es verdad que es porque ella quería”, me dicen. De todas formas, Orson por un momento se llegó a creer más famoso que la propia actriz, o por lo menos más importante. En sesiones de fotos de Paz, que él acudía y negociaba en calidad de representante, el venezolano llegaba a exigir cosas para él, como tener una cama en el camerino y el aire acondicionado a determinada temperatura. Mientras su mujer se hacía las fotos él estaba en el camerino. Sesiones que duraban horas.

La pareja emprendió diversos negocios, como una discoteca en Madrid, Goldfield, donde llegaron a ir los actuales Reyes de España. La discoteca llegó a ser muy conocida y te podías encontrar a personajes del cine como Pedro Almodóvar, que le pillaba muy cerca de su casa.

Después la discoteca se traspasó y la pareja puso rumbo a Los Ángeles. Allí, Orson continuaba llevando la carrera de Paz. Los años pasaban y los trabajos en América empezaban a escasear. Por este motivo, decidieron volver a España, aunque su residencia estaba fijada en República Dominicana.

Es cuando vuelven a España, cuando Paz llega a aceptar trabajos como su participación en MasterChef. Orson, por su parte, se dedicaba a organizar las fiestas de los Goyas o del Festival de Málaga. Muchos dicen que lo hacía aprovechando los buenos contactos de su mujer.

Durante estos 25 años la pareja ha ganado mucho dinero, pero también ha perdido. Incluso existe una deuda de tres millones de euros con Hacienda y el embargo de un piso en Madrid y un dúplex en Sevilla. Aunque la pareja no comparte ninguna propiedad y esos pisos son de la actriz.

Hace una semana, a través de la revista Hola, se confirmaba la ruptura de la pareja. Paz ha cambiado de agencia de representación. Ahora, la lleva Meraki Agents. En la revista del saludo se hace referencia a que los motivos de la ruptura son: “Un desgaste de la pareja debido a cuestiones relacionadas con la gestión económica que habrían terminado por fracturar la confianza ciega que la actriz siempre había depositado en su marido”.

Paz Vega y el "síndrome de la Infanta Cristina"

Traduciendo y resumiendo: Nos encontramos otra vez en el Síndrome de la Infanta Cristina. Es decir, Vega al igual que la hermana del Rey Felipe no sabía lo que hacía su marido. Aunque muchos quieran defenestrar a Orson y compararle con Paco Marsó, ex marido de Concha Velasco y también representante, o Antonio Moreno, ex marido de Carmen Maura, que le estafó 2,5 millones de euros.

Ni uno es tan malo ni una es tan buena que tenía una venda en los ojos y no sabía lo que hacía su marido y padre de sus dos hijos. ¡Estamos en pleno siglo XXI!

De todas formas, las alarmas de la separación saltaron hace tiempo. En la última edición el Festival de Málaga, sorprendió que Orson no estuviera ni que organizase la fiesta, y las alarmas sonaron con más fuerza cuando la dieron a la actriz la Medalla de Andalucía y su “siamés” no estaba a su lado.

Todavía queda muchos capítulos por escribir en esta historia, porque la guerra entre Paz y Orson no ha hecho nada más que empezar.