María José Campanario ya no se calla y suelta lo más grande: demagogia barata

María José Campanario ha irrumpido en el debate político-mediático con un mensaje inusual en ella: una defensa frontal contra los bulos que circulan sobre el dinero público, la televisión y la ciencia. Su frase —“la demagogia barata a la gente ya no le cuela”— ha prendido en redes al calor de la renovación de ‘La Revuelta’ en RTVE y la polémica por el coste del programa.
Jesulín de Ubrique y María José Campanario, en una imagen de archivo
Jesulín de Ubrique y María José Campanario, en una imagen de archivo

María José Campanario (odontóloga y esposa de Jesulín de Ubrique) ha salido al paso del ruido digital tras la renovación de ‘La Revuelta’ en RTVE, señalando como “demagogia barata” las comparaciones que se han viralizado estos días: la idea de que “hay dinero para un programa de televisión, pero no para investigación sanitaria”. Su pronunciamiento, publicado en Threads, ha convertido un debate sobre parrilla y presupuesto en una discusión más amplia sobre impuestos, prioridades públicas y desinformación.

La reacción llega después de que RTVE cerrara la continuidad del formato de David Broncano por dos temporadas más: un contrato de 320 programas y un montante global en torno a 31 millones de euros, con un coste medio por entrega de 98.611 euros según el desglose difundido por varios medios. La renovación, aprobada previamente por la corporación, prolonga el espacio hasta finales de 2028 y mantiene al equipo esencial (Ricardo Castella, Grison y colaboradores habituales).

Tras conocerse las cifras, una de las críticas más repetidas en redes —y también una de las más compartidas— fue el “falso dilema” que contrapone ese gasto con la financiación del investigador Mariano Barbacid, a quien mensajes virales sitúan necesitando 30 millones para avanzar en ensayos en humanos. Campanario recogió esa comparación y la desactivó con dureza: la calificó de “falacia del falso paralelismo” y apuntó a que en España “se sabe perfectamente” quién recortó presupuestos de investigación en el pasado, introduciendo además otros ejemplos de gasto público que raramente protagonizan esa indignación selectiva.

Qué ha dicho exactamente Campanario y por qué se ha viralizado

El núcleo de su publicación parte de un bulo/argumentario muy concreto: “se están usando impuestos para un programa” mientras la investigación médica “no recibe apoyo suficiente”. Campanario lo contextualiza como una indignación dirigida —y, por tanto, interesada— y añade varios “comparadores” que, en su opinión, evidencian el sesgo del discurso: el rescate bancario, la financiación vinculada a la Iglesia y el coste del Hospital Enfermera Isabel Zendal en Madrid, entre otros.

En su mensaje, menciona expresamente la cifra de 429 millones de euros ligada a la Iglesia (citándola con cautela: “si no me equivoco”). Ese dato coincide con el ingreso récord estimado por la asignación tributaria del 0,7% del IRPF en la campaña correspondiente (cifras provisionales difundidas en diciembre).

También alude al Zendal, cuya construcción y puesta en marcha fue cifrada en torno a 153 millones de euros en informes y coberturas de la época. En su enfoque, no se trata de abrir un debate sanitario madrileño, sino de subrayar que determinados gastos se convierten en munición política mientras otros pasan de puntillas, según convenga.

El resultado: Campanario, que llevaba años asociada a titulares de corazón, aparece ahora como un perfil combativo y argumental. La Razón, por ejemplo, describe el giro como una exposición pública poco habitual en ella y recuerda el aviso que dejó al aterrizar en redes para canalizar el “hate”.

La renovación de ‘La Revuelta’: cifras, condiciones y el origen del choque

La renovación del programa de Broncano se ha presentado como una apuesta estratégica de RTVE por un formato que ha competido en el access prime time y ha sostenido conversación social desde su salto a la pública tras su etapa anterior en plataformas. Según la información publicada, el acuerdo contempla dos temporadas (160 entregas por temporada) y mantiene un esquema de producción similar, con una cláusula que permitiría rescindir si la audiencia cae por debajo de un umbral durante varios meses consecutivos.

La polémica, sin embargo, no se ha limitado a si “cuesta mucho” o “cuesta poco”, sino a cómo se cuenta. Parte del ruido digital ha mezclado cifras, ha simplificado partidas y ha construido el relato de “televisión vs. sanidad”, como si el presupuesto de un programa cancelara automáticamente el de la investigación. Es justo ahí donde Campanario coloca su sentencia: no discute que se pueda criticar el gasto, sino la manipulación emocional que convierte una comparación en arma arrojadiza.

Barbacid, los “30 millones” y por qué esa cifra aparece en el debate

El nombre de Mariano Barbacid ha estado especialmente presente en los últimos días por la repercusión de una investigación sobre cáncer de páncreas y por el debate público sobre cómo financiar el salto a ensayos clínicos. Distintos medios han explicado que el proyecto necesitaría alrededor de 30 millones de euros para avanzar en humanos, en un contexto donde la discusión se ha politizado y ha generado expectativas muy altas.

Esa visibilidad ha sido aprovechada por mensajes virales que lo sitúan como símbolo del “dinero que falta”, y es precisamente esa apropiación —no el trabajo científico en sí— lo que Campanario denuncia como “demagogia”: usar una causa incuestionable (la investigación oncológica) para atacar selectivamente otro asunto (el contrato de un programa) sin explicar cómo se elaboran y distribuyen realmente los presupuestos públicos.

El factor Campanario: política, identidad y una famosa fuera del guion

Lo que convierte el episodio en noticia no es solo la frase, sino quién la firma. Campanario no es un rostro habitual del comentario político, y ese “salto” rompe expectativas: una figura ligada históricamente al foco mediático por su vida privada entra en un debate de gasto público y desinformación con un tono de trinchera argumental.

Esa ruptura explica el eco (aplausos y críticas) y también el enfoque de parte de la prensa: algunos medios subrayan la sorpresa de que una persona asociada al mundo taurino defienda ideas que muchos encasillan automáticamente “en un pack ideológico”, y señalan que el coste social de opinar —insultos, reproches, polarización— ya venía avisado por ella desde que abrió sus perfiles.

Claves para entender el choque: gasto público, bulos y “falsos dilemas”

Detrás del titular hay tres mecanismos que se repiten en crisis virales como esta:

  1. Cifras sin contexto: se lanza un total (31 millones) sin explicar estructura, duración del contrato, coste por episodio y comparativa con otros formatos.

  2. Falso dilema emocional: “si hay para entretenimiento, no hay para investigación”, aunque pertenezcan a lógicas presupuestarias diferentes.

  3. Apropiación de causas sensibles: se instrumentaliza un nombre (Barbacid) para legitimar el ataque y blindarlo moralmente.

Campanario entra justo ahí: no para declarar amor a Broncano, sino para denunciar el uso político del agravio.

Comentarios