A la luz el "engaño" de Irene Rosales a Kiko Rivera que ha dinamitado todo
Según recoge La Razón, Kiko Rivera entra en el plató de ‘De viernes’ con paso decidido. Lo hace pisando con firmeza la alfombra roja que el programa de Telecinco despliega a sus pies, literal, para asestar un nuevo golpe a sus nuevas enemigas. En una era que prometía estar marcada por la paz y alejarse de la polémica, sí que ha acercado posturas con su madre y su tío. Pero a la vez les declara la guerra a las madres de sus hijos, Irene Rosales y Jessica Bueno. Se ha hartado. Primero de pagar, pues acusa a su exmujer de ser “una mantenida”. Después de callar.
Así regresa reafirmándose en sus palabras: “Estoy cansado de que se aprovechen de mí. Yo te doy un año para que tú te busques la vida y, a partir de eso, te pagas tus cositas. Yo corto el grifo”. Se queja de pagar “la casa, el coche, el móvil, la luz, el agua…”, así que anima a la sevillana a trabajar. Así ha fichado por ‘El tiempo justo’ de Joaquín Prat. Desde aquí respondió a su ultimátum echando mano del acuerdo de separación que ambos firmaron. Un baile en las cláusulas y desacuerdos posteriores le llevaron a pedir la custodia compartida. Ella se niega. Él contraataca desvelando el motivo por el que fue tan duro la semana pasada. Tiene que ver con su madre.
Irene Rosales impidió que Kiko Rivera viera a su madre
El protagonista de la noche comienza dejando constancia de que está más calmado. Reconoce que “perdió los papeles” al ser tan tajante con su exmujer. Pero tiene sus motivos. Encuentra excusa en que la entrevista con Santi Acosta, que sirvió de previa a su puesta en escena de hoy, fue grabada en Miércoles Santo. Ese día estaba calentito tras discutir con Irene Rosales a través de sus abogados por el reparto de sus niñas en los días festivos. “Yo comunico, a través de mis abogados, si existía la posibilidad de que me dejara a mí la primera parte de las vacaciones, porque yo, tanto viernes como el sábado tenía que trabajar y no podía ver a mis hijas”. Pero el motivo real venía a continuación.
“También porque quería llevar a mis hijas a ver a su abuela en Canarias. Ella me dice que no, porque tiene un viaje programado con las niñas y que no puede cambiar los billetes. Yo le vuelvo a insistir a través de los abogados, me dice que no”, desvela al fin la razón de su demoledora entrevista. Quería al fin reencontrarse con Isabel Pantoja en Gran Canaria y que sus hijas fueran testigos del precioso momento planeado. Dado que en el acuerdo de separación se establece que ella tiene preferencia al elegir las vacaciones, se quedó sin recurso.
Lo peor llegó después, cuando se cruzó por la calle a su ex de la mano de su novio Guillermo. Iban solos. No estaba con sus hijas. Y, por supuesto, no se había ido de viaje. “El lunes santo estuve con Lola y con mi prima Anabel. Cuando pasó la procesión, bajamos y me encuentro de frente a Irene con su pareja y sin las niñas. Yo no sé dónde estaban las niñas, seguro que estarían bien cuidadas, eso seguro”, recalca. Pero lo que sintió como una traición es que "acepté que se iban a ir de viaje y no hubo viaje. Me sentí engañado”.