Su hija denuncia el "peligroso juego" de 'Marterchef' con Verónica Forqué

María Iborra acompañó a su madre, Verónica Forqué, en una de las entregas de 'MasterChef Celebrity 6'
La hija de la actriz señala al programa de cocina como uno de los motivos de su caída definitiva en un polémico libro

Según recoge El Español, cuando se cumplen cinco años del triste adiós de Verónica Forqué, su hija, María Iborra, ha querido rendir homenaje a su madre con la obra literaria No soy Verónica Forqué.

De la mano del escritor Antonio Álamo, Iborra repasa las luces y sombras de la trayectoria de esta inconmensurable actriz, tan querida como atormentada, y cuyos últimos años de su vida cayó en una profunda depresión.

Dentro de los pasajes de este libro, que sale a la venta este jueves, la hija de Verónica Forqué habla sobre la participación de su madre en la sexta edición de MasterChef Celebrity.

En el capítulo El principio del fin, María cuenta que, pese a llevar enferma años, el talent culinario de RTVE supuso la puntilla a raíz del odio que recibió desde las redes sociales.

"La experiencia en MasterChef Celebrity le resultó agotadora, pero gratificante", dice.

"Se llevó muy bien con los presentadores, especialmente con Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez, que prácticamente a diario le enviaban mensajes de cariño y apoyo, seguramente viéndola tan vulnerable".

Pese a que la grabación era "extenuante", con jornadas de "9 a 12 horas", su madre "solía llegar a casa muy contenta y me decía que se lo estaba pasando genial".

Sin embargo, Verónica "no dormía apenas". María relata que, cuando llegaba su madre a casa, ya por la noche, le podían dar las cinco de la madrugada mientras escuchaba música y practicaba algún plato para el programa.

"Dormía (o no) una hora a lo sumo y luego, a las siete, volvían a buscarla a casa en el coche de producción. Esa era su rutina, que se prolongó durante 3 meses", narra, para apuntar: "Totalmente inconveniente para una persona en su estado".

"Desde la producción de MasterChef Celebrity debían de darse cuenta de que mi madre no estaba bien. Así que tuvieron que decirse: 'Uy, esta está fatal, está como unas maracas, qué bien, cuánta audiencia vamos a tener...".

María llega a afirmar lo siguiente: "Ellos supieron verlo y jugaron su peligroso juego, sin ser plenamente conscientes de los terribles dragones a los que se iba a enfrentar mi madre".

"Era una loquita. ¡Y una loquita competitiva, o sea, una loquita por partida doble! ¿Había algo mejor que eso para elevar la audiencia de un programa de televisión?", prosigue María, que hasta llega a preguntarse si pudo haber evitado que su madre no participara en MasterChef: "¿Debería haberla insistido para que no lo hiciera?".

En el siguiente episodio, No sé cómo sobrevivió, María Iborra reconoce que MasterChef Celebrity fue una "mierda bastante perjudicial para ella", sí bien asegura que "durante la grabación se sintió querida y respetada por sus compañeros".

"Pese a sus salidas de tono, se había hecho querer y la habían querido", recalca sobre su madre, que acabó abandonando la grabación completamente exhausta a falta de dos programas para la final, en julio de 2021.

Pero, como se decía líneas más arriba, lo que no pudo soportar la Forqué fueron las salvajes críticas que recibió cuando el programa empezó a emitirse: "Es algo con lo que mi madre no supo lidiar".

María afirma que la imagen que daba su madre no difería mucho de la realidad": "Se la veía muy cansada, muy deteriorada y despertaba un sentimiento ambivalente: por un lado, resultaba graciosa; por otro, no había que ser un lumbreras ni tener un doctorado en Psiquiatría para advertir que no se encontraba bien".

"Jamás habría podido imaginar que su persona despertara unas reacciones tan furibundas de odio por parte de la gente", relata su hija.

"Empezaron a prodigarse las críticas y a multiplicarse los haters, y ella –que apenas había recibido malas críticas por su trabajo y que jamás había experimentado el odio, la animadversión y el aborrecimiento del público, que en este caso se expresó con una especial virulencia, a través de insultos, burlas y crueles descalificaciones-, se desestabilizó aún más."

"No lo aguantó. Se convirtió en una zombi. Ya no siquiera se levantaba de la cama. ¿Para qué? Sentía que lo había echado todo a perder", narra María, que asegura que si su madre hubiese ido a MasterChef "sin un deterioro cognitivo como el que tenía, seguro que habría salido indemne, como habían hecho otros compañeros".

"Fue como ir al matadero. Y yo no me di cuenta de ello, me dejé contagiar por su ilusión, pero me siento terriblemente culpable de no haberlo previsto", dice, atribuyéndose cierta responsabilidad.