Felipe y Letizia entran en juego: Iñaki Urdangarin revela cómo se rompió todo

El exduque de Palma habla sin filtros de su relación con los Reyes y cómo una amistad real terminó en silencio institucional.
En la imagen de archivo Iñaki Urdangarín, la infanta Cristina, la reina Letizia y el rey Felipe VI
En la imagen de archivo Iñaki Urdangarín, la infanta Cristina, la reina Letizia y el rey Felipe VI

En una entrevista sin precedentes para la televisión española, Iñaki Urdangarin, exjugador olímpico, empresario y excuñado del rey Felipe VI, abrió este fin de semana un relato íntimo y detallado sobre su vida, su caída judicial, su paso por la cárcel y, sobre todo, el profundo distanciamiento que marcó sus vínculos familiares con la Casa Real. La conversación con Jordi Évole en Lo de Évole (La Sexta) se convirtió en un fenómeno mediático, con picos de audiencia que reflejan el interés del público por una historia que mezcla poder, dolor personal y consecuencias institucionales.

“Mi cuñado. Mi amigo. O eso había creído yo…”

Urdangarin no se anduvo con eufemismos al describir la relación que mantuvo durante años con el rey Felipe VI: “Era mi cuñado. Mi amigo. O eso había creído yo…”, confesó con una mezcla de sinceridad y desencanto. Según su versión, lo que durante años fue un vínculo que trascendía lo estrictamente protocolario empezó a resquebrajarse tras el estallido del caso Nóos, el escándalo de corrupción que llevó a su condena en 2018 por malversar fondos públicos.

El relato que ofrece Urdangarin describe no solo un distanciamiento familiar, sino una transformación que él percibe como abrupta y dolorosa: de la cercanía personal al silencio absoluto por parte de los actuales reyes. Sin contacto con Felipe VI, Urdangarin lamenta la pérdida de un apoyo que, a su juicio, alguna vez existió más allá de la etiqueta real.

La entrada en escena de Felipe y Letizia

El título que propone esta pieza —“Felipe y Letizia entran en juego”**— no es gratuito: según Urdangarin, fue precisamente la presión dentro del entorno de la Corona lo que determinó decisiones clave que afectaron no solo su carrera dentro de la familia real, sino también su vida personal. Afirma que, en el punto álgido del escándalo, desde el círculo institucional se debatió sobre la conveniencia de distanciarse de él y de su matrimonio con la infanta Cristina, su entonces esposa y hermana del rey.

Pese a la ruptura matrimonial —que Urdangarin atribuye en parte a las consecuencias del caso Nóos—, el exduque habla con respeto y afecto de Cristina, a quien continúa llamando “Doña Cristina” y describe como una figura de apoyo clave durante los momentos más difíciles. Esto ha sorprendido a muchos, ya que contrasta con la imagen pública habitual de la relación entre ambos.

En cuanto a la reina Letizia, aunque Urdangarin no relató encuentros directos en la entrevista que se han publicado, el impacto mediático de su testimonio ha generado reacciones en el entorno periodístico e incluso rumores sobre cómo la Casa Real gestiona su relación con los exmiembros de la familia. El propio entrevistador Jordi Évole explicó recientemente las dificultades casi imposibles de entrevistar a la reina, algo que nunca ha sucedido oficialmente en televisión española.

El relato completo: luces, sombras y silencios

La entrevista no se limitó a anécdotas. Urdangarin repasó con detalle:

  • Su infancia y ascenso social, desde sus días como promesa del balonmano hasta convertirse en figura pública por su matrimonio con Cristina.

  • Los años de Nóos, la gestión de su fundación y su traslado laboral a Washington previo al escándalo.

  • Su condena y vida en prisión, donde describió la dureza de los años encarcelado y quiénes lo visitaron, destacando las ausencias y presencias según su versión.

  • La reconstrucción personal tras cumplir pena y su nueva vida en Vitoria junto a su pareja, Ainhoa Armentia, aunque existen especulaciones sobre tensiones recientes en esa relación.

En términos más amplios, el testimonio de Urdangarin plantea una doble lectura: por un lado, es un intento de reivindicar su versión de los hechos y humanizar su figura; por otro, reaviva el escrutinio sobre cómo las dinámicas internas de la monarquía española han cambiado tras los escándalos y cómo algunas amistades que parecían sólidas se han desvanecido ante las exigencias del rol institucional.

Reacciones y ecos en la esfera pública

La entrevista ha generado ya ecos más allá de las audiencias: desde parodias humorísticas sobre la respuesta del rey emérito Juan Carlos I, que se han viralizado en programas de radio, hasta análisis políticos y sociales sobre el impacto de estas confesiones en la percepción pública de la Corona. Además, un elemento que ha llamado la atención de algunos medios es la elección de Urdangarin de dirigirse con cortesía y respeto a figuras de la familia real, pese al distanciamiento, lo que ha sido leído como una mezcla de desencanto y estrategia narrativa.

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