Rociito, asfixiada económicamente, en otro negocio para pagar sus deudas

En la imagen Rocío Carrasco esta semana asistiendo al concierto de Malú en Madrid
La falta de ingresos televisivos y ausencia de exclusivas millonarias han supuesto un palo para los ingresos de Rociíto. Hay que pagar las facturas y ahora busca una salida en el mundo de los cosméticos.

Según recoge EsDiarioRocío Carrasco, en su eterna huida hacia adelante, ha decidido que el mundo de la cosmética sea su nuevo salvavidas económico. La hija de la inolvidable Rocío Jurado, que durante años vivió de las exclusivas millonarias y de los platós de Telecinco donde contaba su versión de la verdad con pelos y señales, ahora se reinventa presentando una línea de productos de belleza justo cuando las televisiones le han cerrado la puerta casi por completo.

Según revela La Razón, Rocío ha organizado una gran fiesta en Madrid para presentar su nueva aventura empresarial, coincidiendo con la celebración de sus 47 cumpleaños. El evento no escatimó en glamour: allí estuvieron como madrinas especiales tres de sus aliadas más fieles en el universo del corazón –Sofía Suescun, Alba Carrillo y Nagore Robles–, esas que siempre han estado a su lado en las buenas y en las malas, especialmente Alba, con quien comparte una complicidad casi fraternal.

Esta incursión en el sector cosmético no es un capricho ni un hobby. Es, pura y duramente, la respuesta a la falta de ingresos que le generan las televisiones. Aquellos tiempos en los que Mediaset le pagaba fortunas por cada capítulo de su docuserie o por aparecer en Sálvame ya son historia. Hoy, Rocío mantiene un perfil bajo, sale poco a actos sociales y pasa sus días en su chalet de las afueras de Madrid –vecina de lujo de Penélope Cruz o Kiko Hernández–, organizando cenas íntimas con Fidel Albiac y un círculo reducido de amigos. La televisión, que antes era su principal fuente de financiación, simplemente ya no llama. O, mejor dicho, ya no la llaman a ella.

Y no solo es cuestión de facturación televisiva menguante. Hay que sumar la presión de esa condena firme que arrastra desde hace tiempo: el impago de la pensión alimenticia a su hijo, David Flores. El Tribunal Supremo ratificó en enero de 2025 la sentencia que la obliga a abonar 13.200 euros correspondientes a los meses no pagados (de 2018 a 2021, a razón de 200 euros mensuales), más intereses legales acumulados –que fácilmente pueden sumar varios miles más–, una multa de 900 euros y las costas del proceso. En total, una factura que ronda los 16.000-18.000 euros como mínimo, y que sigue pendiente de liquidar según las últimas informaciones públicas. David, representado por su padre Antonio David Flores, ganó la batalla judicial en todas las instancias, y Rocío no tiene escapatoria legal.

En este panorama de sequía mediática y obligaciones pendientes, la cosmética aparece como el bálsamo perfecto: un negocio que puede generar ingresos recurrentes sin necesidad de enfrentarse a cámaras ni a tertulianos hostiles. Rocío, que siempre ha cuidado su imagen y que ha presumido de rutinas de belleza en entrevistas pasadas, convierte ahora su "historia personal" –como ella misma ha dicho en lanzamientos previos de líneas similares– en un argumento de venta para pieles sensibles o maduras. No es la primera vez que coquetea con este sector, pero esta presentación en toda regla, con fiesta incluida y madrinas de postín, huele a movimiento estratégico para tapar agujeros.

Mientras tanto, el cisma familiar permanece intacto: cero contacto con sus dos hijos, con sus hermanos y con la rama materna de la familia desde la muerte de Rocío Jurado, un drama que la tonadillera intentó evitar en vano seis meses antes de fallecer, según recordaba el propio artículo citando conversaciones privadas.