UPA denuncia una situación límite del cereal por las restricciones
UPA denuncia una "situación límite" en el sector cerealista provocada por las restricciones al cosechado impuestas por la Consejería de Desarrollo Sostenible a través de los mapas diarios del Índice de Propagación Potencial (IPP). La organización alerta de que las limitaciones están causando pérdidas económicas "irreparables" en cientos de explotaciones familiares, especialmente en las comarcas de Guadalajara y Cuenca, donde la campaña aún no ha concluido.
La organización agraria exige una revisión urgente del sistema de restricciones y solicita la convocatoria inmediata de una reunión con la Consejería para acordar soluciones que permitan a los agricultores terminar la recolección. La secretaria general de UPA en Guadalajara, María José Ramiro, denuncia un "sentimiento generalizado de abandono e indiferencia" de la administración hacia el campo.
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de Castilla-La Mancha elevó este martes, 14 de julio, una denuncia formal contra las restricciones al cosechado impuestas por la Consejería de Desarrollo Sostenible a través de los mapas diarios del Índice de Propagación Potencial (IPP), un mecanismo de alerta por riesgo de incendio que, según la organización agraria, está generando pérdidas económicas "irreparables" en cientos de explotaciones familiares de la región y amenaza con dejar una parte significativa de la cosecha de cereal sin recoger en el campo.
UPA CLM considera que las condiciones en las que se aplican estas limitaciones hacen inviable el desarrollo normal de la campaña. La organización apunta, en primer lugar, a la inestabilidad de los propios mapas del IPP: lejos de ofrecer una herramienta de planificación útil, estos mapas se modifican incluso durante el transcurso de la jornada laboral, lo que impide a los agricultores organizar su trabajo con un mínimo de previsión. "Sin ir más lejos, esta mañana se han cambiado los IPP en algunas comarcas, a media mañana", denunció la organización en nota de prensa.
A esta falta de estabilidad se suma la ausencia de regularidad y antelación en la publicación de los índices, un problema especialmente grave en una actividad que depende de una logística muy compleja. En las labores de cosechado intervienen simultáneamente agricultores, cosechadoras, remolques, transportistas y personal contratado, y cualquier cambio de última hora en las condiciones puede convertir en imposible la coordinación de todos estos recursos.
El coste humano y económico de la paralización
UPA señala también la imposibilidad material de cumplir algunas de las medidas preventivas exigidas por la Consejería. La obligación de disponer de más trabajadores o de incorporar maquinaria adicional durante el cosechado resulta, según la organización, "completamente inasumible" para un elevado número de explotaciones familiares que carecen de capacidad económica para afrontar esos costes extraordinarios.
Las consecuencias son inmediatas y cuantificables: numerosas parcelas permanecen sin cosechar. "Cada día que pasa aumenta el desgrane del cereal y las pérdidas de producción, mientras la fauna salvaje consume una cosecha que representa el esfuerzo, la inversión y el trabajo de todo un año", advirtió la organización. UPA subraya que esas pérdidas "nadie las compensará" y que recaen exclusivamente sobre los agricultores.
La situación se produce, además, en un contexto de por sí adverso para el sector. El cereal atraviesa una de las etapas más difíciles de las últimas campañas, marcada por unos costes de producción elevados, una rentabilidad cada vez más reducida y una creciente incertidumbre sobre el futuro de las explotaciones. En ese marco, las restricciones al cosechado se convierten, según UPA, en un nuevo obstáculo que compromete seriamente la continuidad de muchas familias agricultoras.
"Sentimiento de abandono total"
La secretaria general de UPA en Guadalajara, María José Ramiro, puso voz a la frustración del sector con un testimonio directo: "Realmente los agricultores se están esforzando al máximo por colaborar con la Consejería de Desarrollo Sostenible, asumiendo en gran medida las restricciones impuestas durante el cosechado". Sin embargo, Ramiro advirtió que ese esfuerzo tiene un límite. "Hemos llegado a un punto en el que el sentimiento generalizado del sector es de total abandono e indiferencia por parte de esta administración pública. No se puede exigir cada vez más a quienes llevan años demostrando su compromiso con la prevención de incendios sin escuchar la realidad que vivimos en el campo".
La dirigente agraria insistió en que los agricultores son los primeros interesados en evitar cualquier riesgo de incendio, ya que su patrimonio, sus explotaciones y, en muchos casos, su modo de vida dependen de ello. "Lo único que pedimos es que las decisiones se adopten con criterios técnicos, proporcionados y compatibles con la realidad de las explotaciones agrarias. La prevención no puede convertirse en la paralización de la actividad agrícola", subrayó Ramiro.
Las exigencias de UPA
Ante esta situación, UPA Castilla-La Mancha traslada a la Consejería de Desarrollo Sostenible un conjunto de exigencias concretas. En primer lugar, reclama una revisión urgente del sistema de aplicación de las restricciones, con la garantía de que los mapas del IPP se publiquen con estabilidad, antelación suficiente y sin modificaciones continuas que impidan organizar el trabajo. En segundo lugar, exige que las medidas preventivas sean proporcionadas, técnicamente justificadas y adaptadas a la capacidad real de las explotaciones agrícolas.
La organización advierte de que, si no se corrige esta situación de manera inmediata, muchas explotaciones seguirán acumulando pérdidas que pondrán en riesgo su viabilidad. "Los agricultores de Castilla-La Mancha no pueden seguir soportando decisiones que están condenando a numerosas explotaciones a dejar su cosecha en el campo", señaló UPA, que apeló al "diálogo, sentido común y medidas que compatibilicen la necesaria protección del medio natural con la supervivencia de la agricultura profesional".
Como paso inmediato, UPA CLM solicita la convocatoria urgente de una reunión con la Consejería de Desarrollo Sostenible para analizar la situación conjuntamente y alcanzar soluciones que permitan a los cerealistas finalizar la campaña de recolección. La organización reitera su voluntad de colaborar en la prevención de incendios, pero exige que esa colaboración vaya acompañada de diálogo, planificación y decisiones compatibles con la continuidad de la actividad agraria. De lo contrario, advierte, las pérdidas económicas para los agricultores de Guadalajara y Cuenca serán ya irreversibles antes de que concluya la campaña.