La vendimia arranca en julio por primera vez en Castilla-La Mancha
Castilla-La Mancha ha vivido esta semana una confluencia de señales sin precedentes sobre su campaña vitícola: por primera vez en su historia, la vendimia arrancó en julio; Cooperativas Agro-alimentarias renunció a publicar su estimación de cosecha ante la imposibilidad de dar una cifra fiable; y el consejero de Agricultura constató en persona, en una bodega de Campo de Criptana (Ciudad Real), que el cambio climático ha transformado de forma irreversible los ritmos del viñedo manchego.
El sector combina respuestas de urgencia —recogida nocturna, frío en los tanques de bodega— con soluciones estructurales que exigen años: variedades más resistentes, viticultura regenerativa y reconversión del viñedo. La mayor región vitícola de España afronta la campaña 2026/2027 con una uva de sanidad óptima pero con la incertidumbre climática como única certeza.
La vendimia de 2026 ha roto en Castilla-La Mancha todos los calendarios conocidos. Por primera vez en la historia de la región, algunas bodegas iniciaron la recogida de uva durante el mes de julio, un hito que el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, constató este viernes 31 de julio en una visita a Bodegas Símbolo, en Campo de Criptana (Ciudad Real), y que vinculó sin ambages al cambio climático. "Hace apenas diez años jamás se nos pasaría por la cabeza que íbamos a vendimiar y elaborar vinos en julio", afirmó. La propia Bodegas Símbolo había comenzado la recogida el 24 de julio, describiendo las primeras entradas de uva como una cosecha de "excelente calidad".
Dos días antes, el 29 de julio, la Asamblea Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha, celebrada en Tomelloso (Ciudad Real) con más de un centenar de representantes del sector, adoptó una decisión que resume mejor que ninguna otra el estado de la campaña: por primera vez en años, la organización renunció a publicar su estimación de producción de uva. El motivo, según explicó su portavoz sectorial del vino, Juan Fuente, fue que "las altas temperaturas y la evolución meteorológica de las semanas posteriores impiden realizar una previsión realista y con un mínimo de fiabilidad".
Un ciclo vegetativo sin precedentes
Fuente detalló las razones del adelanto extremo: una brotación excepcionalmente temprana —entre la última semana de marzo y la primera de abril—, temperaturas por encima de los 40 grados ya en la segunda quincena de mayo, un junio que fue el segundo mes más caluroso del siglo —solo superado por el récord de 2025— y un julio muy seco y caluroso que aceleró hasta el límite la maduración del racimo. El resultado es una uva con buena sanidad, pero en unas fechas que hace una década habrían resultado inimaginables.
El director general de la Federación Española del Vino (FEV), José Luis Benítez, lo había expresado en términos igualmente crudos a EFE: "La recogida se está adelantando y, año tras año, sobre las previsiones de cosecha suele haber una disminución". Y citó como ejemplo más ilustrativo el propio caso de Castilla-La Mancha, donde la campaña pasada se esperaban en torno a los 24 millones de hectolitros y la producción final cayó a 20 millones, cuatro millones menos de lo previsto.
Las bodegas responden: noche, frío y tecnología
Frente a un problema que ya no admite negación, el sector ha desplegado respuestas de urgencia. La más llamativa es la vendimia nocturna, que en Castilla-La Mancha se suma a la tendencia que marcan también bodegas catalanas como Juvé y Camps (Alto Penedès, Barcelona), que comenzó su recogida en julio por primera vez en sus más de cien años de historia. "Al vendimiar a esas horas, por la temperatura ambiente la uva está mucho más fría y hay menos oxidación y mayor preservación de los aromas", explicó a EFE su directora técnica, Laura Tragant.
El consejero Martínez Lizán confió en que la tecnología de bodega permita amortiguar el impacto del calor en el producto final: "Disponiendo de frío en los tanques, se pueden seguir teniendo producciones de vino de una grandísima calidad", señaló. Benítez añadió que la desalcoholización parcial, probada el año pasado en el pliego de condiciones de la Denominación de Origen Rioja con resultados de hasta dos grados de reducción, es otra herramienta disponible, aunque conlleva un coste adicional para los productores.
La bodega catalana Gramona (Sant Sadurní d'Anoia, Barcelona) cifró en hasta un 20% las mermas esperadas en su cosecha por efecto del calor extremo, una cifra que el sector manchego maneja también como escenario posible en función de cómo evolucione el tiempo durante las próximas semanas.
Sin previsión de cosecha, pero con existencias para un enlace tranquilo
A pesar de la incertidumbre sobre los volúmenes, la asamblea de Cooperativas ofreció un dato que matiza el panorama de alarma: las existencias al cierre de campaña serán similares a las del ejercicio anterior. En el conjunto de España se prevé una disponibilidad de en torno a los 30 millones de hectolitros de vino, de los que algo menos de 8 millones corresponderán a Castilla-La Mancha, más un millón y medio de hectolitros de mosto. La propia organización subrayó que esas cifras "aseguran un enlace comercial tranquilo entre campañas y no justifica ningún tipo de alarmismo".
La figura del mosto, de hecho, adquiere un peso estratégico creciente: se estima que en la próxima campaña el mercado necesitará que al menos el 20% de la cosecha se destine a mosto, dado su valor como materia prima para zumos y concentrados y su función de equilibrador del mercado vitivinícola.
La decisión de no publicar previsiones no es, por otro lado, exclusiva de Castilla-La Mancha. Según trasladó la asamblea, Francia tampoco haría pública su habitual estadística oficial, cuya primera entrega estaba prevista para el 7 de agosto, ante unas condiciones de sequía que amenazan con una vendimia históricamente corta y prematura en las principales regiones vitivinícolas galas.
Variedades autóctonas y reconversión a largo plazo
Más allá de las respuestas de urgencia, el sector coincide en que la adaptación definitiva al nuevo clima pasa por cambiar lo que se planta. El vicepresidente sectorial del vino de la organización agraria COAG, también identificado como Juan Fuente, señaló a EFE que "casi siempre, son las variedades autóctonas de ciclo largo las que mejor se han adaptado y pueden soportar este tipo de clima tan extremo". Sin embargo, reconoció que reconvertir un viñedo "no es sencillo": requiere inversión económica y proyectos a largo plazo, algo que la Unión Europea ya contempla en los planes de la Política Agraria Común (PAC) pero que las bodegas deben asumir en plena presión climática.
La asamblea lanzó también un llamamiento a la moderación y a la responsabilidad compartida: control de los rendimientos agronómicos, diversificación hacia tipologías de vinos y mostos orientadas a la industria de concentrados y alcoholes, y mejora en la gestión de entrada de uva en bodega con pago diferenciado por calidad. Un conjunto de medidas que, en la mayor región vitícola de Europa, marcan la diferencia entre adaptarse al cambio climático o quedar atrapada por él.