Expertos de 16 centros diseñan en Castilla-La Mancha el futuro del vino español

Expertos de 16 centros diseñan en Castilla-La Mancha el futuro del vino español

El Instituto Regional de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha (IVICAM), en Tomelloso (Ciudad Real), ha acogido los días 12, 13 y 14 de mayo la 38ª Reunión del Grupo de Trabajo de Experimentación en Viticultura y Enología (gtEVE), que congregó a 58 investigadores y técnicos procedentes de 16 centros de investigación de toda España para abordar los principales retos del sector vitivinícola.

Durante tres jornadas se presentaron cerca de 50 ponencias centradas en la adaptación del viñedo al cambio climático, la sostenibilidad de las prácticas agronómicas y la innovación en los procesos enológicos, consolidando a Castilla-La Mancha como referente nacional en investigación vitivinícola.

El IVICAM, centro adscrito al Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (IRIAF), fue el escenario elegido para celebrar, entre el 12 y el 14 de mayo, la 38ª edición de la reunión del Grupo de Trabajo de Experimentación en Viticultura y Enología (gtEVE), un encuentro técnico de referencia nacional que cada año convoca a los principales investigadores y especialistas del sector vitivinícola español. En esta ocasión, Tomelloso (Ciudad Real), corazón de la denominación de origen La Mancha y enclave simbólico de la cultura del vino en la región, ejerció de anfitriona de un foro que reunió a 58 investigadores y técnicos en representación de 16 centros de investigación distribuidos por toda España.

El volumen científico del encuentro fue de notable envergadura: a lo largo de las tres jornadas se presentaron cerca de 50 ponencias, de las que 29 correspondieron al área de viticultura y 17 al ámbito de la enología, con un amplio abanico de líneas de investigación que abarcó desde la respuesta de las variedades de vid al calentamiento global hasta las más recientes innovaciones en procesos de elaboración y conservación del vino.

El cambio climático, eje central del debate científico

La jornada central del encuentro centró sus sesiones técnicas en uno de los desafíos más urgentes que enfrenta el sector: la adaptación del viñedo a unas condiciones climáticas cada vez más extremas. Los investigadores presentaron estudios sobre el impacto del calentamiento global en variedades procedentes de diferentes comunidades autónomas, analizando cómo el aumento de temperaturas y la irregularidad de las precipitaciones alteran los ciclos vegetativos de la vid y comprometen la calidad de la cosecha.

El manejo del suelo ocupó también un lugar destacado en las presentaciones. Los expertos abordaron estrategias para combatir la erosión mediante el uso de cubiertas vegetales, una práctica que no solo protege el suelo sino que contribuye a la retención de humedad y a la reducción de la dependencia de insumos externos. A estas propuestas se sumaron investigaciones sobre técnicas de riego de precisión y sistemas de sombreado orientados a mejorar la calidad de la uva en condiciones de calor extremo.

Sanidad vegetal, nanotecnología y variedades minoritarias

Las sesiones dedicadas a la sanidad vegetal abordaron avances en la monitorización de plagas y en el uso de biopreparados, con el objetivo de reducir progresivamente la aplicación de fitosanitarios químicos en los viñedos. En este contexto, uno de los campos de investigación que despertó mayor interés fue la aplicación de la nanotecnología en viticultura, una línea emergente que abre nuevas posibilidades tanto en el tratamiento de enfermedades de la vid como en la mejora de los sistemas de nutrición vegetal.

El programa incluyó también ponencias dedicadas a la recuperación de variedades minoritarias de vid y su potencial enológico, una línea de trabajo que cobra especial relevancia en una región como Castilla-La Mancha, donde el patrimonio vitícola es especialmente rico y diverso. Los investigadores evaluaron el papel de los portainjertos y las distintas prácticas agronómicas en la capacidad de adaptación del viñedo a las nuevas condiciones climáticas, subrayando la importancia de recuperar y poner en valor el material vegetal autóctono como herramienta de resiliencia ante el calentamiento global.

Innovación en enología: levaduras autóctonas y alternativas al sulfuroso

La segunda jornada del encuentro desplazó el foco hacia los procesos enológicos y las innovaciones en la elaboración del vino. Uno de los temas más debatidos fue el uso de levaduras autóctonas, microorganismos presentes de forma natural en los propios viñedos y bodegas que ofrecen resultados de gran interés desde el punto de vista sensorial y de la identidad territorial del vino.

Los participantes también analizaron las alternativas al dióxido de azufre en los procesos de vinificación y conservación, un campo de investigación de creciente interés ante la demanda de los consumidores por vinos con menor contenido en aditivos. A estas líneas se añadieron nuevas técnicas de elaboración y conservación, así como trabajos de investigación sobre crianza y valorización de subproductos vinícolas, que persiguen mejorar la sostenibilidad del proceso productivo aprovechando los residuos generados durante la elaboración.

Visitas a bodegas y cata de vinos regionales

El programa del gtEVE no se limitó al ámbito académico. Los organizadores incorporaron visitas técnicas a bodegas de la zona de Tomelloso (Ciudad Real), una iniciativa destinada a favorecer la transferencia de conocimiento entre el mundo de la investigación y el sector productivo. Este puente entre la ciencia y la bodega resulta especialmente valioso en un territorio donde la vitivinicultura no es solo una actividad económica, sino parte sustancial de la identidad cultural y del paisaje rural.

El encuentro incluyó asimismo una cata de vinos de Castilla-La Mancha, que sirvió para mostrar a los investigadores procedentes de otras comunidades la calidad y diversidad de las elaboraciones regionales, desde los vinos blancos de Airén hasta los tintos con variedades como Tempranillo, Garnacha o Cencibel, pasando por las producciones amparadas por las denominaciones de origen La Mancha, Valdepeñas, Ribera del Júcar, Manchuela, Almansa, Uclés, Mondéjar y los vinos de pago.

Castilla-La Mancha, referente nacional en investigación vitivinícola

El director del IRIAF, José Luis Tenorio, cerró el encuentro con unas palabras que resumieron el espíritu del foro. "Toda esta actividad ratifica el foro como referente nacional para el intercambio de conocimiento, el análisis de nuevas tendencias y la puesta en común de avances científicos", afirmó Tenorio, quien añadió que el encuentro "refuerza el posicionamiento de Castilla-La Mancha como centro de referencia en investigación vitivinícola que apuesta por la innovación, la sostenibilidad y la transferencia de conocimiento para afrontar los retos de futuro y mejorar la competitividad de sus vinos en los mercados nacionales e internacionales".

La celebración de la 38ª edición del gtEVE en Tomelloso (Ciudad Real) no es un hecho casual. Castilla-La Mancha alberga la mayor extensión de viñedo del mundo con cerca de 450.000 hectáreas, lo que convierte a la región en un laboratorio a escala real de primer orden para estudiar los efectos del cambio climático sobre la vid y desarrollar soluciones que puedan extrapolarse a otras zonas productoras. La apuesta del IRIAF y del IVICAM por consolidar este tipo de encuentros científicos refleja una estrategia regional orientada a hacer de la innovación y el conocimiento los pilares de la competitividad del sector vitivinícola castellanomanchego en las próximas décadas.