Ecologistas tacha de "intereses espurios" el nuevo Plan del Conejo

Ecologistas tacha de "intereses espurios" el nuevo Plan del Conejo

Ecologistas en Acción ha denunciado públicamente el Plan de Acción frente a la sobrepoblación de conejo de monte puesto en marcha por la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, al que tacha de "sobreactuación" y advierte de que, en su planteamiento actual, podría "provocar notorios impactos en el medio natural y en los espacios y especies protegidas".

La organización ecologista ha reclamado una reunión urgente con la consejera Mercedes Gómez y ha exigido una evaluación ambiental del plan y su reformulación completa. Además, ha criticado que ninguna organización ambiental de carácter regional haya sido invitada a la Mesa permanente del conejo, lo que a su juicio contradice el compromiso público de la consejera.

Ecologistas en Acción ha cargado contra el Plan de Acción frente a la sobrepoblación de conejo de monte aprobado por la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, presentado el pasado viernes, al considerar que focaliza el problema en la especie y no en las causas estructurales del conflicto, y que podría generar impactos graves sobre la biodiversidad regional y los espacios protegidos sin aportar soluciones reales.

La organización medioambiental ha acusado a la Consejería, dirigida por Mercedes Gómez, de haber cedido a la "enésima campaña de presión de las organizaciones agrarias, en particular de Asaja", que llegó a amenazar con denuncias penales a las responsables del departamento por no haber adoptado medidas suficientes para controlar lo que el sector denomina una plaga de conejos. Para Ecologistas, el plan presentado "persevera en el error de poner el foco en la especie y no en las cuestiones de fondo que afectan a un problema sobredimensionado por intereses espurios".

Exclusión de organizaciones ambientales

Uno de los reproches más directos de Ecologistas apunta a la composición de la Mesa permanente del conejo creada por la Consejería. La organización ha denunciado que ninguna entidad ecologista de ámbito regional ha sido convocada a dicha mesa, "incumpliendo la consejera su anuncio de que estarían en ella todas las que quisieran participar". A su juicio, la ausencia de voces críticas responde al deseo de no escuchar "a quienes conocen bien la idiosincrasia que a nivel regional mueve los hilos de esta problemática".

Las siete medidas del plan, bajo la lupa

En su análisis del contenido del plan, Ecologistas señala dos elementos que considera especialmente preocupantes. El primero es que el documento pone el acento en la presunta sobrepoblación del conejo y olvida "ominosamente" el papel de la actividad agrícola como fuente estructural de tensiones. La organización sostiene que la extensión e intensificación de los cultivos en el territorio, la desafección del sector respecto de los saberes tradicionales y la utilización política de la cuestión por grupos de presión son factores determinantes que el plan ignora.

El segundo aspecto que llama la atención de Ecologistas es la distribución de las siete medidas previstas para su ejecución sobre el terreno, cinco de ellas novedosas. De las siete, seis tienen como único objetivo intensificar las capturas de conejos, para lo que se destinan recursos económicos, materiales y humanos adicionales, incluyendo la asignación de nuevos funcionarios y la reorientación de agentes medioambientales que serán apartados de otras tareas. Solo una medida aborda la gestión del hábitat mediante la instalación de protectores en cultivos, aunque sin imponer ninguna obligación a los agricultores.

"Destaca la propuesta de utilizar medios como la caza nocturna o las trampas que suponen un riesgo para la seguridad de las personas y para la biodiversidad", ha advertido la organización.

El fracaso de la caza como método de control

La propia documentación que ha elaborado la Consejería contiene, a juicio de Ecologistas, un reconocimiento implícito del fracaso de las políticas aplicadas hasta ahora. "A pesar de que se lleva más de 10 años aplicando medidas extraordinarias de caza de conejos, ahora se reconoce la impotencia del sector para atajar la problemática", señala la organización, que considera contradictorio que la respuesta a ese fracaso sea profundizar en las mismas medidas de captura intensiva.

El plan también recoge, según Ecologistas, la escasa receptividad del sector agrícola a adoptar medidas de autoprotección, incluso las más básicas y avaladas por el conocimiento tradicional. Los datos que cita la propia Consejería son ilustrativos: entre 2014 y 2020 se tramitaron apenas 67 expedientes de ayudas para la instalación de protectores y mallas conejeras, y solo 22 llegaron a ejecutarse finalmente, lo que la organización califica de "número ridículo".

"¿Cómo se puede entender que los agricultores no protejan sus cultivos si el problema es tan grave como dicen y además se les subvenciona para ello?", se pregunta Ecologistas, que plantea la posibilidad de dejar de subvencionar a aquellas explotaciones que no adopten medidas básicas y gratuitas de autoprotección.

Una solución que nadie quiere abordar

Para Ecologistas en Acción, el conflicto del conejo en Castilla-La Mancha está "muy sobredimensionado" y responde en gran medida a la confluencia de dos factores: la utilización de la caza como argumento de necesidad y la permanente campaña de presión de las organizaciones agrarias para obtener mayor influencia institucional y acceso a subvenciones. La organización sostiene que el problema "admite soluciones que no se quieren abordar" y ha reclamado una evaluación ambiental independiente del plan antes de que este sea ejecutado sobre el terreno, así como una reunión urgente con la Consejería para trasladar sus observaciones.