Castilla-La Mancha contabiliza 37.008 viviendas nuevas sin vender
Castilla-La Mancha cerró 2025 con un parque de 1.366.521 viviendas, lo que supone 3.331 unidades más que un año antes, según los datos publicados este jueves por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.
La región acumulaba a 31 de diciembre 37.008 viviendas nuevas sin vender, una cifra que, pese a representar 465 inmuebles menos que a finales de 2024, mantiene a Toledo como una de las provincias con mayor excedente del país, con 20.823 unidades sin transmitir.
Castilla-La Mancha cerró el ejercicio 2025 con 1.366.521 viviendas en su parque residencial, según los datos de la Estadística de Stock de Vivienda Nueva publicados este jueves por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. El incremento respecto al año anterior fue de 3.331 unidades, mientras que el excedente de obra nueva sin vender se redujo en 465 inmuebles, hasta situarse en las 37.008 viviendas, en un contexto nacional de escasez de oferta disponible que sigue tensionando los precios al alza y dificultando el acceso, especialmente para jóvenes y ciudadanos con menores recursos.
De las 1.366.521 viviendas que registraba la región a cierre de 2025, 862.265 —el 63%— eran viviendas principales, mientras que las 504.256 restantes tenían la consideración de no principales, ya sean secundarias, vacías o de uso estacional.
El desglose provincial revela diferencias significativas entre territorios. Toledo es, con gran diferencia, la provincia con mayor volumen total, al concentrar 445.705 viviendas, de las cuales 300.562 son residencia habitual. Le sigue Ciudad Real, con 316.571 viviendas en total y 205.879 principales; Albacete, con 244.561 y 158.766 principales; Guadalajara, con 193.178 y 111.471 principales; y Cuenca, la de menor parque, con 166.506 viviendas y 85.879 de carácter principal.
Toledo, referente nacional en excedente de obra nueva
La provincia de Toledo concentra el mayor peso del excedente regional en vivienda nueva sin vender, con 20.823 unidades acumuladas a 31 de diciembre de 2025. El Ministerio de Vivienda la sitúa entre las provincias con mayor 'stock' relativo sobre el total del parque, junto a otras zonas de interior como Ciudad Real, La Rioja, Lleida y Teruel, y provincias costeras como Castellón, Almería y Girona.
En el extremo opuesto, la provincia de Guadalajara presentó a cierre de año un 'stock' nulo de vivienda nueva sin vender, situándose en el mismo grupo que Navarra, Cantabria y Extremadura.
España roza los 27,1 millones de viviendas y rompe dos años de parálisis en la absorción
A nivel nacional, España contabilizó al cierre de 2025 un total de 27.099.556 viviendas, apenas un 0,3% más que un año antes, lo que equivale a 94.791 unidades adicionales. De ese total, más del 72% —19.571.428— eran viviendas principales, mientras que 7.528.128 tenían la condición de no principales. El volumen de viviendas principales creció en 2025 en 293.371 unidades respecto al año anterior, en tanto que las no principales cayeron en 198.580.
El dato más relevante del informe a escala estatal fue la reducción del excedente de vivienda nueva sin vender por primera vez desde 2022. España cerró 2025 con 452.670 viviendas nuevas sin transmitir, una caída de casi el 6% —concretamente, 27.610 unidades menos— respecto a finales de 2024, lo que rompe dos años consecutivos sin absorción del 'stock'. Las viviendas de obra nueva sin transmitir representan el 1,7% del total del parque residencial nacional.
Cuatro comunidades autónomas —Cataluña, Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana— concentraron más del 60% de ese excedente nacional. En el otro extremo, País Vasco, Baleares, La Rioja, Ceuta y Melilla registraron los porcentajes más bajos sobre el total nacional, inferiores al 2%.
Una serie histórica marcada por el boom y el frenazo
La estadística ministerial arranca en 2001, cuando el parque residencial español contaba con 21.033.759 viviendas. Desde entonces, el inventario ha crecido casi un 29%, aunque a ritmos muy desiguales. En apenas seis años, entre 2001 y 2007, el parque pasó de 21 a 24 millones de unidades, impulsado por el ciclo expansivo del ladrillo. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el crecimiento se frenó drásticamente: tardó doce años en sumar los dos millones siguientes, superando los 26 millones en 2023, y no fue hasta 2024 cuando España cruzó por primera vez el umbral de los 27 millones de viviendas.
El excedente de obra nueva también refleja ese recorrido. El mayor 'stock' histórico se registró en 2009, con 649.780 viviendas nuevas sin vender, como consecuencia directa del pinchazo de la burbuja. Desde entonces, la absorción fue progresiva hasta 2022, cuando el ritmo se frenó durante dos ejercicios consecutivos antes de retomar la senda de reducción en 2025.
La tendencia actual pone de manifiesto la paradoja del mercado residencial español: mientras el excedente de obra nueva se reduce, la escasez de vivienda asequible y disponible —derivada de una demanda creciente que supera con creces la nueva oferta— no hace sino intensificar las tensiones sobre los precios y agravar las dificultades de acceso para amplias capas de la población.