Castilla-La Mancha lidera los daños por pedrisco con 16.000 hectáreas

Castilla-La Mancha lidera los daños por pedrisco con 16.000 hectáreas

Las tormentas de pedrisco registradas en abril y durante la primera semana de mayo han dañado ya más de 37.000 hectáreas de cultivos asegurados en España, con una previsión de que la superficie afectada alcance las 50.000 hectáreas. Las indemnizaciones podrían llegar a los 50 millones de euros, según Agroseguro.

Castilla-La Mancha es la comunidad autónoma más castigada, con cerca de 16.000 hectáreas afectadas repartidas entre las provincias de Ciudad Real, Albacete, Cuenca y Guadalajara. La uva de vino, los cultivos herbáceos y las hortalizas son las producciones que han sufrido mayores pérdidas.

Las tormentas de pedrisco que han azotado sucesivamente distintas zonas de España desde mediados de abril hasta los primeros días de mayo han causado daños en más de 37.000 hectáreas de cultivos asegurados, una cifra que Agroseguro estima que se elevará hasta las 50.000 hectáreas conforme avancen las declaraciones de siniestro. Las indemnizaciones previstas por todos los episodios registrados entre abril y el 7 de mayo de 2026 se sitúan en una horquilla de entre 45 y 50 millones de euros, según la entidad gestora del sistema español de seguros agrarios.

El fenómeno responde a una dinámica meteorológica habitual de la primavera —la combinación de calor inusual en superficie con la entrada de aire frío en niveles altos de la atmósfera—, pero Agroseguro señala que está siendo "especialmente intenso este año". Las producciones más afectadas en el conjunto del territorio son los frutales, los cultivos herbáceos, el viñedo, los cultivos hortícolas y la remolacha azucarera.

Las regiones con mayor impacto han sido diversas provincias de Castilla-La Mancha y Castilla y León, junto con la provincia de Zaragoza. De forma más puntual, también se registraron incidencias en las comarcas de Rioja Alta y Rioja Baja (La Rioja), en la comarca del Valle del Río Seguro (Región de Murcia), así como en Navarra y Galicia.

Castilla-La Mancha: casi 16.000 hectáreas en tres oleadas

La comunidad autónoma encadenó tres episodios de pedrisco en apenas cuatro semanas. El primero se produjo el 12 de abril y tuvo especial incidencia en la provincia de Ciudad Real, fundamentalmente en los municipios de Manzanares, Daimiel y La Solana. En total, 2.200 hectáreas quedaron dañadas, principalmente de uva de vino y, en menor medida, de cultivos hortícolas.

El segundo episodio llegó el 29 de abril y fue el más devastador para la región. Las tormentas afectaron de nuevo a Ciudad Real —esta vez en los municipios de Alcázar de San Juan y Tomelloso—, pero también se extendieron a Albacete (municipios de Chinchilla de Montearagón y Alcadozo) y a Cuenca (municipio de Quintanar del Rey). El balance fue de 9.700 hectáreas siniestradas, con la uva de vino y los cultivos herbáceos como producciones más dañadas.

El ciclo de tormentas primaverales no se detuvo ahí. El 7 de mayo un nuevo episodio afectó a 1.900 hectáreas adicionales repartidas entre las provincias de Guadalajara, Ciudad Real y Albacete. Los cultivos dañados en esta tercera oleada fueron los herbáceos, el viñedo y los frutos secos.

Castilla y León: más de 10.000 hectáreas entre Palencia y Ávila

En la comunidad vecina, los principales episodios de pedrisco se concentraron en la última semana de abril y los primeros días de mayo. El 28 de abril, una tormenta barrió una franja territorial comprendida entre el municipio de Alar del Rey (Palencia) y Villadiego (Burgos), causando daños en 2.500 hectáreas de cultivos herbáceos.

Al día siguiente, el 29 de abril, las tormentas alcanzaron el municipio de Rueda (Valladolid), donde la uva de vino fue el principal cultivo perjudicado, y Madrigal de las Altas Torres (Ávila), con los cultivos herbáceos como los más afectados. La suma de ambas localidades arrojó un total de 2.700 hectáreas dañadas en esa jornada.

A estos datos se sumaron otras 1.000 hectáreas adicionales, reclamadas por daños en remolacha, uva de vino y cultivos herbáceos a causa de episodios tormentosos registrados en la comarca leonesa de El Páramo los días 27 de abril y 2 de mayo. La suma total de superficie afectada en Castilla y León supera las 10.000 hectáreas.

Aragón: en torno a 6.000 hectáreas con daños reiterados en Zaragoza

En Aragón, el primer episodio relevante se produjo el 19 de abril en la provincia de Zaragoza, concretamente en las comarcas de Calatayud y La Almunia de Doña Godina, con un total de 1.000 hectáreas siniestradas a partes iguales entre frutales y cultivos herbáceos.

La comarca de La Almunia de Doña Godina volvió a ser golpeada el 2 de mayo, cuando una nueva tormenta dañó principalmente frutales y, en menor medida, cultivos herbáceos, con una superficie reclamada superior a las 1.170 hectáreas. El 4 de mayo, fue la comarca de Borja la que registró el siguiente episodio: 1.700 hectáreas afectadas, sobre todo en cultivos herbáceos y, de forma secundaria, en cultivos hortícolas. La suma de todos los episodios en la comunidad aragonesa ronda las 6.000 hectáreas.

Daños puntuales en La Rioja, Murcia, Navarra y Galicia

La sucesión de borrascas primaverales también dejó huella, con menor intensidad, en otras comunidades. En La Rioja, las tormentas del 21 de abril en la comarca de Rioja Alta y del 4 de mayo en Rioja Baja causaron daños en más de 1.160 hectáreas de viñedo.

La Región de Murcia acumuló afecciones en cerca de 1.700 hectáreas, principalmente de fruta, a consecuencia de los episodios del 12 de abril y del 4 de mayo. En Navarra, los daños se contabilizaron en algo más de 700 hectáreas de cultivos hortícolas. Por su parte, Galicia registró afecciones en 100 hectáreas de viñedo de diferentes denominaciones de origen y en otras 100 hectáreas de arándano.

Cerca de 200 peritos sobre el terreno para tasar los daños

Todos los daños derivados de estos episodios meteorológicos están cubiertos por el sistema español de Seguros Agrarios Combinados. Agroseguro, la entidad que lo gestiona, ha desplegado ya cerca de 200 peritos sobre el terreno para acometer los trabajos de tasación de las producciones afectadas y tramitar las correspondientes indemnizaciones.

La magnitud de los daños este año pone de relieve la creciente vulnerabilidad del sector agrario ante condiciones climáticas extremas y cambiantes, y refuerza el papel del seguro agrario como mecanismo de protección imprescindible para las explotaciones frente a este tipo de siniestros. En el caso de Castilla-La Mancha, la concentración de los episodios más destructivos en apenas cuatro semanas —con cuatro provincias de las cinco afectadas y las principales producciones de la región entre las perjudicadas— convierte la primavera de 2026 en una de las más duras de los últimos años para el campo castellanomanchego.