Castilla-La Mancha frena ventas de pistacho ante el stock de EEUU

Castilla-La Mancha frena ventas de pistacho ante el stock de EEUU

La Asociación de Industrias del Pistacho Español de Castilla-La Mancha (Adipe) alerta de una situación crítica para las procesadoras de la región, que acumulan stock sin vender de la última campaña ante la llegada masiva de pistacho californiano al mercado europeo y la entrada de producto iraní a través de terceros países.

La organización desmiente las informaciones que circulan en redes sociales según las cuales el conflicto bélico en Irán está beneficiando al pistacho español. La realidad que describen las empresas de Castilla-La Mancha, responsables del 90% de las ventas nacionales, es la contraria: una sobreoferta sin precedentes que deprime los precios y bloquea las ventas.

Las procesadoras de pistacho de Castilla-La Mancha atraviesan su mayor dificultad comercial en los últimos años. La Asociación de Industrias del Pistacho Español de Castilla-La Mancha (Adipe) denunció este lunes que la región, que concentra el 90% de las ventas nacionales del fruto seco, enfrenta una campaña marcada por la acumulación de stock sin salida al mercado, consecuencia directa de la sobreoferta de pistacho californiano que se ha volcado sobre la Unión Europea tras quedar prácticamente excluido del mercado chino por aranceles del 50%.

El diagnóstico de Adipe rompe con el relato optimista que ha circulado en redes sociales, donde se ha extendido la idea de que la guerra en Irán estaba generando una demanda extraordinaria favorable al producto español. La asociación, que agrupa a las principales industrias procesadoras castellanomanchegas, lo desmiente de forma taxativa: el pistacho iraní sigue llegando a Europa eludiendo los bloqueos derivados del conflicto bélico a través de Turquía y los Emiratos Árabes Unidos, con las mismas dificultades logísticas y financieras previas, pero sin dejar de competir en precio.

El factor verdaderamente determinante, según Adipe, es otro. Al ver cerrado el mercado chino por unas tasas arancelarias del 50%, los productores de Estados Unidos han redoblado su agresividad comercial en la Unión Europea, incrementando la presión sobre los precios e inundando los canales de distribución con stock californiano de difícil absorción.

La trampa del crecimiento

El sector del pistacho español vive una paradoja de crecimiento. Durante años, la escasa producción nacional —radicada fundamentalmente en Castilla-La Mancha— permitía a las procesadoras operar en un nicho diferenciado, con precios superiores al producto californiano, justificados por la mayor calidad organoléptica del pistacho español y la valoración de su origen. Había un mercado reducido pero fiel, sensible a estos atributos, dispuesto a asumir esa prima de precio.

La situación ha cambiado de forma sustancial. La expansión vertiginosa de las plantaciones en España ha disparado la producción hasta un volumen que ya no puede ser absorbido por esos canales especializados. Las 11.000 toneladas cosechadas en la última campaña, procedentes mayoritariamente de Castilla-La Mancha, deben encontrar salida en el mercado mayorista y la gran distribución, donde el criterio de compra es el precio, no la calidad ni el origen.

Y en ese terreno, el producto californiano, más barato y de mayor volumen, gana la partida. Los distribuidores están rechazando las ofertas del pistacho español que incorporan una diferenciación de precio al alza, lo que ha dejado a gran parte de las procesadoras de la región con una parte significativa de la cosecha almacenada y sin vender. "Esta coyuntura genera graves problemas a las empresas castellanomanchegas, puesto que el horizonte de venta se plantea muy difícil", advierte la asociación.

Nuevas estrategias para un mercado transformado

Ante este escenario, Adipe considera imprescindible un cambio de modelo. Las empresas del sector deben ganar en competitividad y adaptar sus precios a las exigencias de los actores de la distribución, sin renunciar al valor diferencial del producto español pero siendo conscientes de las coordenadas reales del mercado.

La asociación sostiene, no obstante, que el pistacho español tiene un futuro prometedor. El consumo mundial alcanza ya las 200.000 toneladas anuales, un mercado de gran dimensión en el que España tiene margen real de crecimiento si logra ajustar sus precios a los parámetros internacionales. Cuando esa alineación se produzca, argumenta Adipe, el producto nacional irá desplazando de forma natural a las importaciones, fundamentalmente a las procedentes de Estados Unidos.

A favor del sector juegan también las características de las nuevas plantaciones. Las instaladas en los últimos años son técnicamente superiores a las de décadas anteriores: incorporan mejores variedades, sistemas de mecanización más eficientes y una gestión profesional de alto nivel. Desde Adipe se considera que la conjunción de todos estos factores es la mejor garantía para afrontar con optimismo el futuro del sector, aunque el camino en el corto plazo exige adaptación, rigor estratégico y una lectura honesta de la realidad del mercado global.