BBVA prevé que Castilla-La Mancha crezca un 2,4% y cree 47.000 empleos
El servicio de estudios del banco estima que la economía regional avanzó un 3,1% en 2025 y mantendrá un crecimiento sólido, aunque con desaceleración, en 2026 y 2027.
El informe anticipa una bajada del paro hasta el 11,5% y alerta de cuellos de botella como la falta de vivienda, la escasez de mano de obra y la exposición al entorno internacional.
La economía de Castilla-La Mancha podría haber cerrado 2025 con un crecimiento del 3,1% del PIB, por encima del conjunto de España (2,8%), y mantener una senda de expansión del 2,4% en 2026 y del 1,9% en 2027, según el informe Situación Castilla-La Mancha 2026 presentado este martes por BBVA Research. De cumplirse estas previsiones, la región crearía alrededor de 47.000 nuevos empleos entre 2025 y 2027 y reduciría la tasa de paro hasta el 11,5% de media en 2027.
El economista jefe para España de BBVA Research, Miguel Cardoso, y el director territorial Centro de BBVA, Juan Carlos Hidalgo, desgranaron en rueda de prensa un escenario de desaceleración gradual pero crecimiento sólido, apoyado en la inversión, el empuje de la construcción, el gasto en defensa, los fondos europeos, la moderación de la inflación, la mejora de las rentas salariales y unos tipos de interés más bajos.
En 2027, el PIB regional podría situarse 12 puntos por encima del nivel de 2019, consolidando la recuperación tras el impacto de la pandemia y la sequía que lastró el crecimiento en 2023.
Empleo dinámico, con protagonismo de Toledo y Guadalajara
Durante 2025, la afiliación a la Seguridad Social se aceleró en Castilla-La Mancha, a diferencia de lo ocurrido en el conjunto nacional, especialmente en la segunda mitad del año y con un comportamiento destacado en las áreas urbanas de Toledo y Guadalajara, así como en zonas rurales.
Por sectores, el comercio, la hostelería, los servicios públicos y la industria manufacturera continúan siendo los principales motores del empleo desde 2019, mientras que la agricultura mantiene un desempeño más débil, en línea con lo observado durante la pandemia y la etapa de sequía.
El informe subraya además el papel clave de la inmigración: el 82% del empleo creado en los últimos años en la región se explica por la población extranjera o con doble nacionalidad, lo que ha permitido sostener el crecimiento de la población activa.
Consumo sólido y cambio de patrón
El consumo de los hogares castellanomanchegos mantiene un elevado dinamismo gracias a la recuperación de la renta salarial real. El gasto presencial total con tarjetas en TPV de BBVA creció un 15,7% en 2024 y un todavía robusto 9,1% en 2025, ritmo que se mantiene en enero de 2026.
El mayor incremento se registra en supermercados, vehículos, salud y grandes superficies, mientras que el gasto en alojamiento se estanca y retrocede en viajes, transporte y electrónica.
También el gasto de no residentes se mantiene dinámico: tras subir un 9,1% en 2024, avanzó un 8,2% en 2025 y un 8% en enero de 2026, impulsado principalmente por visitantes andaluces.
En paralelo, los salarios pactados en convenio crecen en torno al 3%, frente a una inflación regional cercana al 2%-2,5% en 2025, lo que permite recuperar poder adquisitivo y apoyar el consumo.
Exportaciones al alza, pese a la incertidumbre
Las exportaciones de bienes de Castilla-La Mancha crecieron un 5,1% nominal hasta septiembre de 2025, frente al 0,5% nacional, impulsadas por las manufacturas de consumo y el sector agroalimentario.
En términos nominales, las ventas exteriores superan en los primeros once meses de 2025 en un 49% las de 2019 (34% en España) y, en términos reales, se sitúan un 11% por encima del nivel prepandemia.
No obstante, BBVA Research advierte de la volatilidad derivada de la política comercial de Estados Unidos. Aunque la exposición directa de la región a aranceles es limitada —0,6% del PIB frente al 1,1% nacional—, las exportaciones a EE. UU. cayeron un 9% entre abril y noviembre, y la apreciación del euro frente al dólar resta competitividad adicional.
Industria y energía: mejor comportamiento relativo
La producción industrial regional creció en 2025, con especial fortaleza en bienes de equipo y energía, que ya superan los niveles de 2019. El impulso al gasto en defensa en España y Europa podría ofrecer apoyo adicional, dado que la facturación de empresas de defensa supone el 0,5% del PIB regional, una de las proporciones más elevadas entre comunidades autónomas.
Además, la caída de los costes energéticos y de transporte mejora los términos de intercambio y beneficia a una economía abierta como la castellanomanchega, reforzando la competitividad empresarial y el poder adquisitivo de los hogares.
Vivienda: déficit estructural
Uno de los principales cuellos de botella es la vivienda. Desde 2021 se han creado 52.800 hogares en la región, frente a 21.600 viviendas construidas, lo que refleja un desajuste significativo entre oferta y demanda.
Para 2026, se prevé que las viviendas en ejecución alcancen las 7.000, un 18% más que en 2025, aunque el ritmo necesario para corregir el déficit debería situarse entre 14.000 y 15.000 anuales, según expuso Cardoso.
PIB per cápita y productividad: sin convergencia
Pese al crecimiento agregado, el PIB per cápita de Castilla-La Mancha se sitúa en torno al 79,8% de la media española, sin avances significativos en convergencia, debido a un crecimiento de salarios y productividad más moderado que en otras regiones.
BBVA Research apunta a la necesidad de incrementar la productividad por hora trabajada, mejorar la eficiencia del mercado laboral —donde el porcentaje de ocupados que no trabajan ronda el 5%— y avanzar en la sostenibilidad de las finanzas públicas autonómicas, incluyendo una reforma del sistema de financiación más simple y equitativa.
Fondos europeos y política monetaria
Hasta diciembre de 2025 se han licitado y concedido ayudas vinculadas a los fondos Next Generation EU por 2.346 millones de euros, equivalentes al 4,2% del PIB regional de 2024, por encima de la media nacional (3,9%).
En el ámbito financiero, el Banco Central Europeo ha recortado el tipo de depósito hasta el 2%, en un contexto de política monetaria moderadamente expansiva, lo que favorece el crédito, especialmente hipotecario, y apoya la inversión residencial.
Impacto del conflicto en Oriente Medio
Respecto al conflicto en Oriente Medio entre Estados Unidos, Israel e Irán, Cardoso consideró que el impacto económico sería “relativamente limitado” si el choque es temporal. Podría haber disrupciones en flujos comerciales y energéticos, con riesgo de que la inflación supere el 3% en los próximos meses, aunque la depreciación del dólar frente al euro amortiguaría parte del encarecimiento energético.