Adif refuerza la vigilancia tras 3 robos de cable en el AVE en 5 días
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha reforzado la vigilancia en el Corredor Sur de la Alta Velocidad con patrullas propias y efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado después de que tres robos de cable de cobre en cinco días hayan provocado cortes de circulación y retrasos en los trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.
Los robos se registraron los días 4, 7 y 8 de julio en la misma franja de la línea AVE, entre Urda (Toledo), Malagón (Ciudad Real) y la capital provincial. Renfe dio por resuelta a las 07.30 horas de este jueves la última incidencia, que había afectado a la tarde del miércoles a la circulación en el corredor Madrid-Sevilla por segunda jornada consecutiva.
Tres robos de cable de cobre en apenas cinco días han obligado al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) a reforzar la vigilancia en el Corredor Sur de la Alta Velocidad, la línea que conecta Madrid con Sevilla y que atraviesa las provincias de Toledo y Ciudad Real en Castilla-La Mancha. Los tres episodios, registrados los días 4, 7 y 8 de julio, se concentraron en la misma franja de trazado, entre los municipios de Urda (Toledo), Malagón (Ciudad Real) y Ciudad Real capital, y generaron cortes de circulación prolongados que afectaron a los viajeros de alta velocidad durante dos jornadas consecutivas.
El último de los hurtos se produjo en la tarde del miércoles 8 de julio y desencadenó retrasos en los trenes que operaban en la zona. Renfe dio por resuelta la incidencia a las 07.30 horas del jueves 9, a través de un mensaje publicado en sus redes sociales en el que confirmó el restablecimiento del servicio de Alta Velocidad entre Madrid y Sevilla.
Adif había advertido en un comunicado del "aumento" de casos de robo de cable en el Corredor Sur en la última semana y subrayó que los tres episodios registrados desde el pasado 1 de julio han tenido una "afección grave al servicio ferroviario". El organismo lamentó que este tipo de actos provocan "incidencias técnicamente difíciles de resolver, que repercuten irremediablemente en cortes de circulación prolongados y molestias a los viajeros, además de poder originar problemas de seguridad".
Patrullas adicionales y coordinación policial
Para frenar la oleada de robos, Adif ha anunciado el despliegue de medidas extraordinarias de seguridad en la zona afectada. Aunque el tramo entre Urda, Malagón y Ciudad Real ya contaba con tres patrullas de vigilancia propias, el organismo ha decidido incorporar dos patrullas adicionales. A ello se suma el refuerzo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con quienes Adif trabaja, según subrayó, "de forma coordinada".
La situación en el Corredor Sur no es un caso aislado dentro del panorama ferroviario nacional. Adif trasladó en su comunicado que, en el conjunto del país, solo en la última semana se han registrado y denunciado seis robos de cable ferroviario, que han generado un total de nueve incidencias relacionadas con este tipo de actos vandálicos. La concentración de tres de esos seis robos en un único corredor y en apenas cinco días convierte al tramo toledano-ciudadrealeño en el punto de mayor presión del sistema en este periodo.
El cable de cobre es el componente sustraído en todos los casos. Su valor en el mercado de chatarra lo convierte en un objetivo recurrente para grupos organizados que actúan sobre tendidos ferroviarios, eléctricos y de telecomunicaciones en toda España. Su extracción, sin embargo, no solo implica pérdidas materiales para el gestor de infraestructuras: interrumpe los sistemas de señalización y control que garantizan la seguridad de la circulación, lo que explica que Adif haya calificado estas incidencias de "técnicamente difíciles de resolver" y con capacidad para "originar problemas de seguridad".
El Corredor Sur de Alta Velocidad es uno de los ejes de mayor tráfico del sistema de alta velocidad español, al articular las conexiones entre Madrid y las principales ciudades andaluzas —Sevilla, Córdoba y Málaga—. Cualquier interrupción en este trecho afecta de forma directa a decenas de trenes diarios y a miles de viajeros, lo que amplifica el impacto de cada robo más allá del daño material inmediato.