Los accidentes laborales mortales suben a 13 en Castilla-La Mancha

Los accidentes laborales mortales suben a 13 en Castilla-La Mancha

Castilla-La Mancha ha registrado trece fallecimientos por accidente laboral entre enero y abril de este año, cuatro más que en el mismo periodo del año anterior, según los datos de siniestralidad actualizados este viernes por el Ministerio de Trabajo.

En el conjunto de España, la tendencia es inversa: los accidentes de trabajo mortales bajaron a 231 en los cuatro primeros meses del año, cinco menos que en 2024, con una reducción tanto en los ocurridos durante la jornada laboral como en los producidos en el desplazamiento al puesto de trabajo.

Castilla-La Mancha contabilizó trece accidentes laborales mortales entre enero y abril de 2025, cuatro más que en el mismo periodo del año anterior, según los datos de siniestralidad laboral publicados este viernes por el Ministerio de Trabajo. El incremento sitúa a la región en contracorriente con la tendencia nacional, que registró una ligera mejoría en ese mismo periodo.

A escala nacional, los 231 trabajadores fallecidos en los cuatro primeros meses del año suponen cinco menos que en 2024. De ese total, 190 murieron en jornada laboral, tres menos que un año antes, mientras que los 41 fallecidos 'in itínere' —en los desplazamientos al trabajo o de regreso a casa— representan dos menos que en el mismo periodo precedente.

Los autónomos, el colectivo más afectado por el repunte nacional

Por régimen laboral, el comportamiento difiere según la categoría del trabajador. Los 211 accidentes mortales entre asalariados suponen once menos que en el ejercicio anterior. Sin embargo, los 20 fallecidos entre trabajadores autónomos representan seis más, lo que convierte a este colectivo en el único que experimenta un deterioro significativo en el conjunto del país.

La brecha de género se mantiene pronunciada en los accidentes dentro de la jornada laboral. De los 190 fallecidos, 181 fueron hombres y solo 9, mujeres, una distribución que se explica en parte por la mayor presencia masculina en las actividades con mayor riesgo físico. Ambas cifras descienden ligeramente respecto al año anterior.

Los infartos, primera causa de muerte; las caídas, en aumento

La principal causa de fallecimiento en jornada laboral fueron los infartos, derrames cerebrales y otras patologías no traumáticas, con 82 muertes, tres menos que el año pasado. A pesar de que estas causas no son directamente atribuibles a las condiciones del puesto de trabajo en sentido estricto, el Ministerio las computa dentro de los accidentes laborales por producirse durante el tiempo de trabajo.

En segundo lugar figuran las caídas del trabajador, que se saldaron con 34 muertes, cinco más que en el mismo periodo de 2024. Este incremento en los accidentes por caída es uno de los datos que más preocupa a los expertos en prevención de riesgos laborales, al tratarse de una causa directamente ligada a las condiciones del entorno de trabajo.

El sector servicios, el más letal en términos absolutos

Por sectores de actividad, los servicios concentraron el mayor número de muertes en jornada laboral, con 95 fallecimientos, tres más que el año anterior. La construcción ocupó el segundo lugar, con 53 muertos —uno menos—, seguida de la industria, con 25 —seis menos—, y el sector agrario, con 17 —uno más—.

Los accidentes mortales 'in itínere' presentan su propio perfil. De los 41 fallecidos en desplazamiento, 37 fueron hombres —seis más que en 2024— y 4, mujeres —ocho menos—. La causa principal fueron los accidentes de tráfico, que causaron 33 muertes, una menos que el año pasado, lo que refuerza la necesidad de integrar la seguridad vial como parte de la estrategia de prevención laboral.

Los datos publicados por el Ministerio de Trabajo corresponden al periodo enero-abril de 2025 y serán actualizados con cifras definitivas a lo largo del ejercicio. Para Castilla-La Mancha, el repunte de cuatro fallecimientos respecto al mismo periodo de 2024 devuelve la siniestralidad laboral regional al primer plano del debate sobre las condiciones de seguridad en el trabajo, en un contexto en el que la tendencia nacional apunta, aunque de forma tenue, a la baja.