‘Pasky’, un ejemplo de superación: amputado y decidido a volver

‘Pasky’, un ejemplo de superación: amputado y decidido a volver

Ángel Luis Rodríguez, histórico portero toledano, pierde una pierna tras una intervención pero mantiene intacta su voluntad de seguir ligado al balonmano.

El jugador del BM Ciudad Imperial, que ya superó un infarto en 2016, afronta ahora “otro escalón” en su vida con una actitud positiva y el apoyo total de su club.

Ángel Luis Rodríguez, conocido como ‘Pasky’, portero de 54 años del BM Ciudad Imperial de Toledo, sufrió en febrero de 2026 la amputación de gran parte de su pierna derecha tras una grave complicación médica, pero no descarta volver al deporte que ha marcado toda su vida, el balonmano, en un nuevo ejemplo de superación personal en Castilla-La Mancha.

El guardameta toledano, considerado un referente regional bajo palos por su veteranía y resiliencia, ya había superado en 2016 un infarto que no le apartó de la competición. Ahora, tras esta nueva adversidad, afronta su recuperación con el objetivo de seguir vinculado al balón.

A lo largo de su trayectoria, ‘Pasky’ ha defendido la portería de equipos como el BM Ciudad Imperial, el BM Toledo o el desaparecido BM Cobisa, logrando destacados resultados en distintas categorías y consolidándose como uno de los jugadores más longevos del balonmano en la región.

Una vida ligada al balonmano

Desde su infancia, Rodríguez ha estado unido al deporte. Comenzó a jugar en las categorías inferiores del Colegio Ángel Alcázar de Toledo, donde permaneció hasta los 18 años. Posteriormente compitió en categoría senior hasta los 28 años, momento en el que se casó, y desde entonces ha continuado participando de forma habitual en equipos de veteranos.

Su carrera ha estado marcada por una constancia poco habitual, acumulando décadas de experiencia y manteniendo una fuerte vinculación con el balonmano como forma de vida.

El infarto que no frenó su carrera

En 2016, tras un partido disputado en Herencia (Ciudad Real), sufrió un infarto que le llevó a entrar en parada cardiorrespiratoria. Fue reanimado en la UVI de cardiacos del Hospital de Toledo, en un episodio que pudo haber puesto fin a su trayectoria deportiva.

Sin embargo, el propio jugador atribuye su supervivencia a su condición física. “Mi cabeza pensó que era gracias al deporte que estaba vivo, así que decidí hacer lo posible por recuperarme”, ha explicado. Tras recibir el alta hospitalaria, consultó con su doctora la posibilidad de regresar al balonmano y, apenas seis meses después, ya estaba entrenando de nuevo, adaptándose a sus limitaciones.

Durante ese proceso, el apoyo de sus compañeros fue clave. “Estaban siempre pendientes de mí, entendieron la situación y me ayudaron mucho. Eso me animó a seguir”, ha recordado.

La amputación: un nuevo “escalón”

La situación dio un giro en 2025, cuando comenzó a notar molestias en un gemelo que inicialmente fueron diagnosticadas como una inflamación muscular. Sin embargo, el 21 de febrero de 2026, al acudir a un entrenamiento, detectó que los dedos de su pie estaban ennegrecidos, lo que le obligó a acudir de inmediato al Hospital Universitario de Toledo.

Allí recibió la noticia de que debían amputarle el pie. Horas después, tras la intervención, descubrió que la operación había sido más extensa y que había perdido gran parte de la pierna derecha.

Lejos de hundirse, ‘Pasky’ ha asumido esta nueva etapa como “otro escalón” en su vida. “Otra cosa no puedo pensar”, ha señalado, consciente de que ahora afronta un proceso de recuperación y adaptación que implica cambios en su vivienda, en su movilidad, en su entorno familiar e incluso en su relación con el deporte.

Adaptarse para seguir aportando

Pese a las dificultades, mantiene una actitud firme y positiva. “Hay que salir adelante, no puedes quedarte sentado en un sillón”, afirma. Su intención es adaptarse a su nueva realidad y seguir vinculado al balonmano en la medida de lo posible.

En este sentido, ha animado a quienes atraviesan situaciones complicadas a no abandonar sus aficiones. “Si tienes ilusión, hay que seguir. Siempre hay alguna manera de aportar”, ha subrayado, recordando cómo tras su infarto también decidió regresar a las pistas pese a las limitaciones.

Para Rodríguez, el deporte ha sido siempre “una vía de escape”, una forma de desconectar del trabajo y mejorar su condición física, pero también un espacio de convivencia y amistad. “No es solo el deporte, es el grupo, los amigos, pasarlo bien”, ha destacado.

No descarta volver a jugar

A pesar de la amputación, el portero no cierra la puerta a volver a competir. “Seguramente volveré. Primero quiero recuperarme y ver hasta dónde puedo llegar”, ha asegurado, dejando claro que su vínculo con el balón sigue intacto.

Durante años, muchos compañeros le preguntaron cuándo llegaría su retirada, a lo que siempre respondía con rotundidad que no contemplaba esa posibilidad. Una filosofía que hoy sigue vigente.

El apoyo del club y la cantera

El BM Ciudad Imperial se ha volcado con su jugador desde el primer momento. Según relata el propio ‘Pasky’, el presidente del club hizo “lo posible e imposible” por acudir al hospital en cuanto conoció la situación.

Además, desde las categorías inferiores se han sucedido los homenajes en su honor. Los jóvenes jugadores han salido a la pista con la imagen de su camiseta y han realizado gestos simbólicos, como golpear el suelo con una sola pierna, en reconocimiento a su ejemplo.

Rodríguez ha agradecido profundamente estas muestras de cariño y ha adelantado que espera poder acompañar próximamente al equipo en los partidos, buscando la manera de estar presente junto a sus compañeros.

Su historia, marcada por la superación de un infarto y ahora por la amputación de una pierna, trasciende lo deportivo y le convierte en un referente humano dentro y fuera de las pistas, un ejemplo de resiliencia para toda Castilla-La Mancha.