El Guadalajara se desangra en León tras perdonar siete goles (34-31)

El Guadalajara se desangra en León tras perdonar siete goles (34-31) - Fotografía: A.M. Producciones

El Sanicentro BM Guadalajara controlaba el partido con comodidad. Llegó a mandar por siete goles y sostuvo esa renta durante casi cincuenta minutos en el Palacio de los Deportes de León. Pero el Abanca Ademar, espoleado por su afición, firmó una remontada histórica en el tramo final para imponer un 34-31 que deja a los alcarreños en una situación cada vez más comprometida en la tabla.

El resultado encierra una crueldad especial: los de Juan Carlos Requena firmaron quizás su mejor primera mitad de la temporada, con un portero, Nico García, simplemente imbatible, y una eficacia ofensiva que puso contra las cuerdas a uno de los equipos con aspiraciones europeas de la Liga Nexus Energía ASOBAL. Todo se desvaneció en diez minutos de fatídico epílogo.

La tarde del viernes en León prometía un duelo con guion escrito de antemano. El Abanca Ademar, instalado en la zona noble de la clasificación y con la vista puesta en Europa, recibía a un Sanicentro BM Guadalajara que pelea semana a semana por alejar el fantasma del descenso. Pero el balonmano, como el fútbol, tiene la mala costumbre de ignorar los pronósticos, y los alcarreños salieron al Palacio de los Deportes de León a reescribir el guion desde el primer segundo.

Nico García, el portero asturiano del Sanicentro, fue el gran protagonista de una primera mitad para enmarcar. Con un porcentaje de paradas que rozó el 71% de efectividad, convirtió la portería morada en un muro infranqueable que desesperó a los locales y permitió a sus compañeros jugar con una libertad y una confianza poco habitual. Junto a él, Gustavo Andrade y Santi Simón —este último letal desde el punto de penalti— fueron los artífices de un arranque demoledor.

El encuentro arrancó con un gol rapidísimo de Andrade y el Sanicentro no bajó el pie del acelerador. En el minuto cinco, el marcador ya reflejaba un 1-5 que obligó al técnico local, Luis Puertas, a detener el crono por primera vez. No sirvió de mucho. Los alcarreños seguían sumando con una precisión quirúrgica, apoyados en la incontestable actuación de García bajo palos, y en el 11:11 el luminoso marcaba ya un 2-8 para los visitantes. Un 2-9 casi en el ecuador del primer tiempo forzó un segundo tiempo muerto consecutivo de Puertas, que movió jugadores y sistemas defensivos sin encontrar la tecla que parase la sangría.

Primera mitad de ensueño

El Guadalajara planteó el partido exactamente como había trazado Requena: con calma, sin dejar correr a los leoneses, aprovechando cada exclusión rival como una renta de oro y ejecutando con frialdad en el ataque. Joan Blanco dirigió el juego con criterio, Marcos Dorado fue una pesadilla para la defensa local en el pivote y el conjunto alcarreño se marchó a vestuarios con una ventaja que parecía definitiva: 11-17, seis goles de diferencia que la crónica del partido convertía en el mejor regalo posible para iniciar la segunda mitad.

En el ecuador del primer tiempo, con el marcador en 4-11, el Sanicentro dominaba en todas las facetas del juego. La segunda parte arrancó con la misma música: García volvió a plantarse ante Gonzalo Pérez Arce, máximo goleador de la liga, en un lanzamiento de siete metros, y Andrade amplió la diferencia hasta el 12-18 y después el 12-19. En ese momento, los casi 1.835 espectadores presentes en el Palacio de los Deportes asistían a algo que no esperaban: un Ademar superado, desbordado, incapaz de encontrar respuesta.

El colapso morado

Pero el balonmano es un deporte de cambios bruscos, y el Abanca Ademar tiene en su plantilla los mimbres para provocarlos. Poco a poco, aprovechando dos exclusiones consecutivas de los alcarreños y la aparición del guardameta Saeid Barkhordari —exjugador del propio Guadalajara— como segundo portero, los leoneses comenzaron a recortar. Sergio Sánchez, extremo internacional júnior, y el lateral polaco Patryk Wasiak se erigieron en los dos grandes protagonistas de la remontada, liderando un ataque que no daba respiro.

En el 43:00, el marcador reflejaba un 20-24 que ya encendía las alarmas en el banquillo visitante. Requena detuvo el crono con el 22-25 de Benites en el 45:05 intentando frenar la marea. No hubo manera. El Guadalajara, que había vaciado el depósito en los primeros cincuenta minutos, empezó a acusar el desgaste físico y la escasez de recambios de garantías en el banquillo. La segunda parte de García, con apenas una intervención, fue el reflejo exacto del agotamiento colectivo que se había apoderado del equipo.

El guion se volvió de pesadilla en los últimos diez minutos. Wasiak firmó el 28-28 cuando el reloj marcaba 52:30, igualando un partido que el Sanicentro había dominado durante casi toda la tarde. El Palacio rugió. Guadalajara intentó reaccionar y lo consiguió puntualmente: Simón puso el 30-29 a cuatro minutos del final, en una secuencia que mantuvo a todos de pie. Fabio Chiuffa transformó un penalti para el 31-30, y Jorge Blanco, el segundo portero alcarreño que había relevado a un agotado García, se lanzó a la desesperada a porterazo que se fue al palo leonés. Ese instante resumió la tarde: el Sanicentro lo intentó todo, pero el destino ya había firmado otro desenlace.

Wasiak no perdonó el contragolpe y Benites cerró el definitivo 34-31 en los últimos segundos, sellando una remontada que dejará huella en el casillero emocional de ambos equipos por razones muy distintas.

Bajas y desgaste, factores determinantes

La crónica del partido no puede entenderse sin el contexto de las bajas que arrastra el Sanicentro. Requena llegó al Palacio de León mermado en su plantilla y con la premisa de no forzar a los jugadores que se encuentran en proceso de recuperación. Esa limitación, invisible durante los primeros cincuenta minutos gracias a una actuación colectiva sobresaliente, acabó pasando una factura enorme en el tramo decisivo. Con menos recambios fiables en el banquillo, el equipo no pudo mantener la intensidad física que había caracterizado su actuación hasta ese momento.

El Abanca Ademar, por el contrario, dispone de una plantilla con más profundidad y pudo renovar con garantías en el tramo final, algo determinante para desequilibrar una balanza que había permanecido inclinada hacia el lado visitante durante la mayor parte del encuentro.

La permanencia, más lejos

La derrota en León agrava la situación del Sanicentro BM Guadalajara en la clasificación de la Liga Nexus Energía ASOBAL. Los alcarreños viajaron al Palacio de los Deportes con la necesidad imperiosa de puntuar para reengancharse a la lucha por la permanencia y se volvieron de vacío tras uno de los partidos más dolorosos de su temporada. No porque el equipo no compitiera —lo hizo de forma brillante durante la mayor parte del tiempo— sino porque el marcador final borrará de la memoria colectiva todo lo bueno que hicieron los de Requena durante casi cincuenta minutos.

El Abanca Ademar, por su parte, se mantiene vivo en la pelea por las posiciones europeas gracias a una remontada que difícilmente olvidarán sus aficionados. Para el Sanicentro, queda la amargura de saber que estuvo a un paso de un resultado que habría cambiado el rumbo de su temporada.

Ficha técnica

34 — Abanca Ademar León (11+23): Álvaro Pérez (Barkhordari); Wasiak (7), Darío Sanz (-), Adrián Fernández (1), Gonzalo Pérez Arce (7, 4 p), Benites (5) y Alberto Martín (2) — siete inicial —; Lindqvist (3), Edu Fernández (-), Zapico (-), Sergio Sánchez (6), Miñambres (1), Samu Sanz (1), Rodrigo Pérez (1).

31 — Sanicentro BM Guadalajara (17+14): Nico García (Jorge Blanco); Gustavo Andrade (6), Ahmed El Khouga (3), José Luis Román (3), Marcos Dorado (5), Joan Blanco (4), Santi Simón (5, 2 p) — siete inicial —; Gonzalo Velasco (-), Alberto López Boyarizo (-), Juan Jodar (-), Fabio Chiuffa (3, 1 p), Manu Catalina (1), Diego Vera (-), Martín Ganuza (-) y Adrián Duque (1).

Árbitros: Andrés Rosendo López y José Carlos Friera Cavada. Excluyeron por dos minutos a Sergio Sánchez, Adrián Fernández, Benites, Alberto Martín y Samu Sanz por el Ademar; y a Diego Vera, Juan Jodar y Ahmed El Khouga por el Sanicentro.

Parciales cada cinco minutos: 1-4, 2-7, 4-11, 6-12, 9-15, 11-17 (descanso); 13-20, 18-23, 22-25, 25-28, 30-28, 34-31 (final).

Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigesimoquinta jornada de la Liga Nexus Energía ASOBAL, disputado en el Palacio de los Deportes de León ante 1.835 espectadores (según la crónica oficial del club; el teletipo de agencia cifra la asistencia en 1.500).