Un futbolista juvenil de Cuenca, expulsado de su equipo tras agredir al árbitro

Un futbolista juvenil de Cuenca, expulsado de su equipo tras agredir al árbitro
Un jugador juvenil del CD Ciudad Encantada ha sido expulsado de forma irrevocable tras agredir al árbitro del partido ante el Motilla CF en Cuenca, que tuvo que ser atendido en el hospital y presentó denuncia. Clubes y federación han condenado con dureza unos hechos que reabren el debate sobre la violencia en el fútbol base.

Un jugador de categoría juvenil del CD Ciudad Encantada, de 19 años, ha sido expulsado de forma irrevocable de su equipo tras agredir al árbitro del partido disputado este sábado frente al Motilla CF en Cuenca. El colegiado tuvo que ser atendido en el Hospital Virgen de la Luz, aunque no precisó ingreso, y posteriormente presentó denuncia ante la Policía Nacional.

Los hechos se produjeron en los minutos finales del encuentro, celebrado en el campo municipal Obispo Laplana, cuando el futbolista propinó una agresión al árbitro en plena disputa del partido correspondiente a competición juvenil. La intervención sanitaria fue necesaria debido a las heridas leves sufridas por el colegiado, según confirmaron fuentes policiales.

Expulsión inmediata y disculpas del CD Ciudad Encantada

El CD Ciudad Encantada reaccionó de manera inmediata tras lo sucedido y acordó la expulsión irrevocable del jugador implicado. En un comunicado oficial, el club reconoció sentirse "avergonzado" por la conducta del futbolista y pidió disculpas públicas al árbitro afectado, al conjunto del estamento arbitral y a la afición presente en el campo.

"El CD Ciudad Encantada lamenta profundamente y condena sin paliativos la agresión cometida", señaló la entidad, que calificó el comportamiento como "altamente reprobable" y contrario a los valores de juego limpio, respeto y educación que asegura defender. El club subrayó además que no tolerará actitudes violentas ni antideportivas dentro de su estructura.

Denuncia policial y condena del Motilla CF

Desde la Policía Nacional se confirmó que el árbitro agredido formalizó la correspondiente denuncia, paso que abre la vía a posibles responsabilidades penales además de las deportivas. Aunque las lesiones no revistieron gravedad, la agresión ha generado una amplia reacción institucional y social en el fútbol regional.

El Motilla CF, club visitante, expresó también una condena "firme, contundente y absoluta" de los hechos y reclamó una respuesta "ejemplar y con la máxima contundencia". En su comunicado, la entidad rechazó que se trate de un arrebato puntual y sostuvo que una agresión a un árbitro "no es un calentón", sino un acto "violento" e "inadmisible", mostrando su apoyo total al colegiado.

La Federación alerta del clima contra los árbitros

La Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha (FFCM) se sumó a la condena y fue más allá al advertir del contexto en el que se producen este tipo de episodios. En otro comunicado, la federación mostró su "enorme preocupación" por lo que considera un "caldo de cultivo mediático" que señala de forma sistemática a los arbitrajes.

Según la FFCM, este relato "no solo es injusto, sino profundamente dañino para el deporte", especialmente en las competiciones inferiores, y advirtió de que estos mensajes "impactan directamente en los comportamientos, alimentan la tensión y normalizan la deslegitimación de los árbitros, traduciéndose en un incremento real de la violencia en los campos".

La federación autonómica animó además a trabajar y consensuar una nueva Ley del Deporte que se adecúe a la sociedad actual y permita actuar "de forma tajante con los culpables", en un momento en el que las agresiones a árbitros y oficiales preocupan de manera creciente al fútbol base.

Un episodio que reabre el debate sobre la violencia en el fútbol base

El suceso ocurrido en Cuenca vuelve a poner el foco sobre la violencia en el fútbol formativo, un ámbito en el que clubes, federaciones y administraciones vienen reclamando desde hace tiempo medidas educativas, disciplinarias y legales más eficaces. La rápida expulsión del jugador por parte de su club y la denuncia presentada por el árbitro marcan un precedente en un caso que sigue generando reacciones en el deporte regional.