Los festivales del fondo KKR baten récords y los pequeños bajan en una temporada desigual

"La impresión general es que han bajado las ventas en muchos festivales", ha reconocido a EFE Pascual Egea, presidente de la asociación mayoritaria, la Asociación de Promotores Musicales (APM), en un primer balance y a falta de los datos que recabarán en la junta que tendrán todos sus miembros en septiembre
El XXVIII Festival Viña Rock finaliza con un "rotundo éxito" y 240.000 asistentes
Los festivales del fondo KKR baten récords y los pequeños bajan en una temporada desigual

Muy cerca de concluir el verano, los promotores comienzan a echar cuentas sobre una temporada de festivales en la que, si bien los más grandes se han mantenido en general fuertes, incluidos los del fondo proisraelí KKR, los medianos y pequeños vivieron un ejercicio irregular que pone fin a años de bonanza continuada.

"La impresión general es que han bajado las ventas en muchos festivales", ha reconocido a EFE Pascual Egea, presidente de la asociación mayoritaria, la Asociación de Promotores Musicales (APM), en un primer balance y a falta de los datos que recabarán en la junta que tendrán todos sus miembros en septiembre.

No se ha percibido tanto ese resbalón entre las citas más multitudinarias, a las que no les han afectado ni las llamadas al boicot por la vinculación de muchas de ellas con un fondo de inversión proisrraelí, con negocios en asentamientos ocupados. Así, Arenal Sound de Burriana (Castellón), la más concurrida de 2024, repite las mismas cifras: lleno total de 300.000 asistentes en sus 6 jornadas.

Igualmente Viña Rock en la provincia de Albacete y O Son Do Camiño en Santiago de Compostela revalidaron el dato del ejercicio anterior (240.000 personas y unas 125.000, respectivamente), mientras que el Sónar barcelonés incluso lo superó (de 151.000 a 161.000).

Entre los eventos vinculados al fondo KKR, solo el Festival Internacional de Benicàssim (FIB), que lleva años sin ser lo que fue, parece haberse quedado fuera de esa estela de éxito (a falta de dato oficial, se esperaban unos 50.000 asistentes menos).

La importancia del cartel

El caso paradigmático entre los grandes es Primavera Sound, en Barcelona, que este año ha incrementado la asistencia en 25.000 personas a lo largo de sus 5 jornadas, al pasar de 268.000 a 293.000 personas, gracias a un cartel revolucionario con tres mujeres al frente: Charli XCX, Sabrina Carpenter y Chappell Roan.

"Inmediatamente después de desvelarlo el público respondió de forma entusiasta, lo que nos llevó al sold out más rápido de la historia exceptuando la edición pospandémica", señaló a EFE su director, Alfonso Lanza, ante una oferta que, en su opinión, "conecta con el presente de la música y reafirma la singularidad de Primavera Sound".

Egea suscribe esta hipótesis: "Los festivales grandes acusan más los efectos de su programación y el momento de salir a la venta".

Se ha notado especialmente en Mad Cool, en Madrid. Uno de sus responsables, Javier Arnaiz, reconocía que había sido un año complicado para encontrar cabezas de cartel. De hecho, pasó de cuatro a tres días de celebración, lo que en parte explica el mal dato: de más de 220.000 a cerca de 150.000 en su última edición.

¿Hay sitio para "900 festivales"?

Mientras los ciclos musicales se han mantenido bastante estables, con el Icónica Fest de Sevilla y Noches del Botánico en Madrid al frente, entre los festivales medios y pequeños ha habido historias de todo tipo.

Así, por un lado, citas hasta ahora modestas como Sonorama Ribera, en Aranda de Duero (Burgos), ha saltado a las grandes ligas y en 2025 logró su aforo más multitudinario, unas 200.000 personas, 55.000 más que en 2024.

"El ambiente de la ciudad es el valor absolutamente diferencial de nuestro festival desde hace muchísimos años y algo único que es absolutamente imposible de copiar y que hemos mejorado", destacaba su director, Javier Ajenjo, eufórico además por el "show" estelar de Arde Bogotá: "Quizás desde C. Tangana no habíamos tenido tanta gente en un concierto".

No ha sido igual para todos. En la ciudad de Madrid, por ejemplo, se notó el pinchazo en festivales reducidos como Tomavistas, que en 2024 reunió a 25.000 personas y este año ni ha facilitado sus datos, o en la segunda edición de Kalorama, que solo tuvo 10.000 asistentes en dos jornadas a pesar de contar con Pet Shop Boys en su cartel. Ninguno ha devuelvo respuesta a las preguntas de EFE.

"Los festivales de KKR han batido récords y los medianos y pequeños hemos bajado", ha lamentado en declaraciones a EFE Beto Pérez, director de Canela Party en Torremolinos (Málaga), cita que, pese a su modesto tamaño, se ha convertido en una de las más emblemáticas del calendario por su singularidad.

Su última edición reunió a 3.000 personas menos (un total de 19.000), lo que achacan al "altísimo precio de los hoteles" por la coincidencia en fechas con la Feria de Málaga, aunque también ellos subieran "un pelín, nada drástico" las entradas para poder asumir los costes en un evento "sin subvenciones y un único patrocinador".

De vuelta a Pascual Egea, este opina que esas bajadas son el primer síntoma de que "la curva (ascendente) se empieza a moderar". "Se está volviendo a la normalidad tras años de mucha opulencia y venta, pese a lo cual sigue siendo un momento fantástico para la música en directo", ha destacado, tras poner en duda que haya sitio "para 900 festivales" en España.

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